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jueves, 11 de octubre de 2018

III FERIA MICOLÓGICA DE GÚDAR

Una nueva edición de la III Feria Micológica de Gúdar va a tener lugar el fin de semana del 20 y 21 de octubre. Una nueva ocasión para aprender sobre los hongos, conocer su biología y descubrir preciosos rincones del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra.


Este año ... con una visita guiada nocturna para disfrutar del magnífico cielo estrellado (si no aparecen las nubes) de estas sierras.

Este es programa:

Sábado, 20 de Octubre

8.00: Recepción de participantes, entrega de material y café de bienvenida. . Lugar: planta baja del local municipal.
9.00: Salida al campo acompañados por micólogos en grupos reducidos.
14.00: Regreso al pueblo y comida micológica en los diferentes restaurantes de Gúdar con menús micológicos.
17.00: Determinación de las especies recolectadas y resolución de dudas micológicas. Lugar: planta baja del local municipal
19.00: Demostración micogastronómica.Lugar: Primera planta del local municipal.
22:00: Visita guiada nocturna por Gúdar. Lugar de encuentro: Plaza del Ayuntamiento. Duración aprox. 1 hora. Se recomienda traer linterna o frontales.


Domingo, 21 de octubre

Durante toda la mañana: Mercadillo micológico. Lugar: Primera planta del local municipal

9.00: Salida al campo acompañados por micólogos en grupos reducidos.
13.00: Regreso al pueblo y determinación de especies recolectadas.
14:00: Comida micológica en los diferentes restaurantes de Gúdar con menús micológicos.
16:00: Despedida y cierre del fin de semana micológico.

¡Diversión asegurada!

jueves, 2 de agosto de 2018

IV MONTEAGUDO CULTURAL. 2018

Durante estos días se celebra también las jornadas IV Monteagudo Cultural en la localidad de Monteagudo del Castillo en las que además de talleres, conferencias, concurso de petanca, degustaciones de tapas y un concierto de música folk hay un completísimo programa de nada menos .... ¡seis excursiones

Los amantes de las andadas pueden descubrir nuevos rincones serranos en buena compañía caminando a Cedrillas (nocturna), Iglesuela del Cid, Valdelinares, Ababuj-Aguilar-Jorcas, Gúdar y rematando con la circular de Majada Redonda



¡A disfrutar!

jueves, 5 de julio de 2018

LOS CAÑOS DE GÚDAR. UN TROP PLEIN EN LA CABECERA DEL RÍO ALFAMBRA

El río Alfambra nace de las aguas que se recogen en los extensos prados del Bolage de los Pares, entre el Alto de la Gitana (1981 m) y El Morrón (1912 m), en el fondo de la val de Motorritas (Gúdar).


Al poco de pasar junto a la ermita de Santa Quiteria, el río recibe a un arroyo que desciende bruscamente desde el Peñarroya (2.028 m), el monte más alto de la cordillera Ibérica meridional y del sur de Aragón. Allí el valle se cierra al tener que atravesar el joven Alfambra (o río Blanco) unos potentes bancos calizos, formándose un sinuoso estrecho conocido como La Hoz

En la Umbría de los Caños, donde la insolación se aminora, prospera un frondoso bosque de pino royo (Pinus sylvestris), que remonta hasta el inmediato término de Alcalá de la Selva.


En la Solana de la Hoz, la incidencia perpendicular de los rayos solares propicia la desecación del suelo y limita el desarrollo de la vegetación, que corresponde a un matorral con salvia, agrillo, tomillo, espliego y aliaga, salpicados de algún pino royo. 

En esta solana se produce uno de los fenómenos hidrogeológicos más singulares de estas montañas: los Caños de Gúdar.

A este paraje se accede desde la antigua carretera de Gúdar a Alcalá de la Selva. Allí el río Alfambra abandona su dirección este-oeste y toma decidido la sur-norte, tras recoger un arroyo que desciende desde el Puerto de Gúdar. 

El de los Caños de Gúdar es uno de los parajes más populares entre los excursionistas, en el Parque Cultural del Chopo Cabecero Alto Alfambra. Reúne a casi todos los requisitos para realizar un cómodo paseo: agua, bosque, montaña y un fácil sendero.

Las personas que visitan este espacio natural suelen remontar el joven río Alfambra, un arroyo de montaña de agua limpia, a través de un bosque de pino royo, cruzándolo por las piedras o por el puente ...


mientras disfruta del silencio solo roto por los pájaros forestales y los saltos de agua que van surgiendo ...


La excursión termina cuando se alcanza una cascada mayor que, en primaveras como la de este año, muestran el esplendor y la energía del agua en su caída a través de estas montañas ...


Es este salto de agua un paraje que el excursionista puede estar horas contemplándolo sin cansarse. Por ello, es muy adecuada la presencia de un pino caído frente a la cascada, que hace las veces de banco natural ...


Sin embargo, los Caños no son esto, a pesar de que están bien cerca.

Las rocas que afloran en este territorio corresponden a materiales sedimentarios que se depositaron en ambientes marinos durante el Cretácico Inferior. En la parte alta de la Hoz, aguas arriba de la última cascada y del final del sendero, predominan diversos estratos de calizas, calizas con margas o dolomías (Barremiense y Aptiense). En el mapa son aquellos representados en verde azulado liso (C 2c15), verde claro suave (C1m15) y verde claro vivo (C1c15).


Son materiales fracturados y fisurados, por lo que son muy permeables, permitiendo la infiltración del agua y la creación de un acuífero (rocas empapadas) que tiene como base el estrato de arcillas de color marrón verdoso (CW11-14) que afloran en la parte oeste del valle. La descarga principal del acuífero se produce en una fuente que aparece junto a una caseta de obra que queda en la margen derecha del río.


El pasado 21 de abril estuve impartiendo un módulo sobre el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra en el máster de "Técnicas de Gestión del Medio Ambiente y del Territorio" de la Universitat de València y que organiza el profesor Alejandro J. Pérez Cueva. Al terminar, nos propuso visitar Los Caños, pues esperaba verlos activos, a juzgar por las precipitaciones recogidas durante las últimas semanas.

El otoño pasado, como bien sabemos, vino muy seco. Enero siguió la tónica (15,4 L/m2). Febrero, un mes poco generoso en precipitaciones, aportó (49,2 L/m2). Marzo se superó (59,2 L/m2). Unas y otras, mayormente en forma de nieve que, tras su fusión, fue recargando un acuífero muy afectado por la prolongada sequía. Y, finalmente, llegó abril. La primera quincena de abril trajo varias nevadas seguidas, que superaron los 60 L/m2. Los arroyos estaban pletóricos. Y algo más. Los Caños. 

Y allí que nos fuimos.

Se notaban los efectos de la nevada en el pinar, como ya fue comentado en otro artículo ...


y la lenta entrada de la primavera, que se ponía de manifiesto con la floración de las hepáticas, unas con pétalos blancos, otras con pétalos rosas y, las más, de pétalos azules, ofreciendo colorido al apagado sotobosque del pinar ...


Conforme remontábamos el cauce del río Alfambra comenzamos a encontrar pequeños arroyos que vertían en él en improvisadas desembocaduras ...


desparramando su tumultuoso caudal ...


Podía pensarse que se trataban de arroyos temporales que descendieran desde lo alto de la montaña. No podía ser, pues estaban muy cercanos unos de otros. Con el tiempo se hubieran organizado en una misma red hidrográfica y tendrían una única desembocadura. Esto tenía un origen diferente. ¡Vaya que sí! 

La respuesta la teníamos enfrente. A media ladera, observando entre las ramas de los pinos, vimos un fenómeno que nos llamó la atención. El agua surgía de las rocas.


Fuimos ascendiendo por la ladera hasta acercarnos al primero de los torrentes: ¡un espectáculo natural!


Y, siguiendo el curso de agua, dimos con su punto de inicio. 


Una surgencia en la que el agua brotaba con fuerza entre las margas y calizas situadas a media ladera de la solana ...


Encontramos un sendero que mantenía el nivel y nos acercamos hacia el este, hacia la parte alta del barranco. A los pocos metros y a una misma altitud ("a nivel") apareció otro manantial ...


... que se desparramaba ladera abajo ....


Y, siguiendo la senda, y a la misma altura, otra nueva surgencia ...


Mirando a nuestra espalda, se reconocía claramente que nacían de las rocas ...


Y, así, hasta siete manantiales encontramos.

Estos son los "Caños de Gúdar". En hidrogeología estas fuentes son conocidas como de tipo trop plein. Un término de origen francés que significa desbordante o demasiado lleno. Veamos qué significa esto.

El acuífero de estos montes descarga habitualmente, como vimos, en la fuente de los Caños, situada muy cerca del río Alfambra. 

Sin embargo, en situaciones meteorológicas determinadas, como ocurre tras lluvias estacionales copiosas y prolongadas, tras tormentas estivales muy abundantes o, sobre todo y, como en este caso, tras el deshielo de importantes nevadas (las caídas en el Alto Alfambra durante la semana anterior) el acuífero se sobrecarga tan rápidamente que rebosa por niveles superiores a través de conductos previamente formados.

Era muy sospechosa la disposición de todos los manantiales a una misma altura. Este acuífero puede compararse a un odre que tuviera la boquilla en la parte inferior (la fuente de Los Caños), que fuera recargado desde arriba y que, entre uno y otro punto tuviera agujeros que le provocaran pérdidas en distintos puntos a media altura ("Los Caños"). 


Cuando las pérdidas superan a las entradas, solo hay un punto de salida: la boquilla (la fuente). Pero cuando la entrada es superior a la pérdida, el odre se llena hasta alcanzar las zonas de pérdida de confinamiento: los agujeros de nuestro odre.

El trop plein es, pues, una surgencia de origen kárstico, de carácter natural, que se forma por presión de un acuífero que desborda. No son muy habituales pues, además de que son efímeros, en su mayor parte pasan desapercibidos al quedar ocultos entre la vegetación, los canchales o por alimentar lagunas. 

Los Caños de Gúdar son un fenómeno natural que ocurre en contadas ocasiones. Los vecinos de la zona lo saben y acuden a ver cómo surge el agua en diferentes puntos en plena ladera .


 Como esta nivosa y lluviosa primavera.

viernes, 22 de junio de 2018

LA FRUTICULTURA LOCAL DE MONTAÑA EN GÚDAR-JAVALAMBRE

Entre los días 26 y 30 de junio se celebrará en Olba un curso formativo sobre recuperación y puesta en valor de variedades locales de árboles frutales bajo el título "La fruticultura local de montaña en Gúdar-Javalambre".


Tiene como objetivos el:

· Recuperar las variedades frutales locales y ponerlas en su justo valor, como recurso natural, agrícola y cultural.
· Activar y revitalizar su puesta en cultivo para diversificar la producción agrícola de la zona, actualmente centrada en cultivos extensivos de cereales y pequeños cultivos hortícolas y frutícolas familiares para autoconsumo, para así contribuir al mantenimiento de población en el medio rural.
· Impulsar estas variedades locales mediante la ley 7/2017 de venta local de productos agroalimentarios de Aragón para mejorar la renta de explotaciones, incremento del valor añadido, diversificando así sus fuentes de ingresos y contribuyendo a dinamizar el medio rural.
· Fomentar el acceso a productos agroalimentarios de proximidad, locales, de temporada y de calidad, informando de su procedencia, su sistemas de producción y condiciones de sostenibilidad, aspectos sobre cuyo conocimiento e interés de los consumidores esta aumentado, lo cual puede ser un aliciente para el turismo de calidad de la zona.
· Impulsar una marca de garantía de fruta de montaña Gúdar-Javalambre, mediante una producción natural y sostenible.

El curso es gratuito y va dirigido a todas las personas y todos los profesionales del sector agroalimentario y medio ambiental aragonés, con especial incidencia en el colectivo de jóvenes que se incorporen al sector.

El lugar de realización será el salón de actos del Barrio de Los Ramones de Olba (Teruel).

El programa es el siguiente:

Martes 26 de junio

16:00-20:30: Variedades locales de árboles frutales y prospección de variedades locales en campo

Miércoles 27 de junio

16:00-20:30: La reproducción de variedades locales de frutales, diseño de la plantación.

Jueves 28 de junio

16:00-20:30: Poda en las variedades locales. Sistema de riego y manejo del suelo y/o cubierta vegetal

Viernes 29 de junio

16:00-20:30: Prevención y control de plagas y enfermedades en fruticultura ecológica I

Sábado 30 de junio

9:00-13:30: Prevención y control de plagas y enfermedades en fruticultura ecológica II 
16:00-20:30: Cosecha y conservación. Venta directa y canales cortos de comercialización. Marca de garantía: Fruta de montaña de Gúdar-Javalambre.

El curso será impartido por los siguientes técnicos especializados y profesionales de reconocido prestigio para impartir las distintas materias del curso como son:

· Carlos Gil García (Ingeniero Técnico Agrícola, asesor técnico en fruticultura y conservador de variedades locales de frutales y hortalizas)
· Andreu Vila Pascual (Ingeniero Agrónomo, Máster en Agricultura Ecológica, asesor autónomo dedicado a la agroecología, profesor asociado de la Escuela Superior de Agricultura de Barcelona)

martes, 22 de mayo de 2018

DÍA INTERNACIONAL DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

En el año 2000 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró al 22 de mayo como Día Internacional de la Diversidad Biológica por coincidir esa fecha con la aprobación por 196 países del Convenio de la Diversidad Biológica en la Cumbre de Río. Este convenio fue definido como un instrumento para "la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos". Precisamente, tal día como hoy, este convenio fue firmado hace 25 años en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. 

La diversidad biológica se refiere a las variedad de formas que pueden presentar los seres vivos, lo que incluye desde la variabilidad genética dentro de las poblaciones hasta la variedad de ecosistemas, pasando, lógicamente, por la variedad en especies. Todas estas formas son necesarias para la existencia de la vida sobre la Tierra. 

El pasado 4 de mayo recorría el valle del río Seco, aguas abajo de La Hoz, en el el término municipal de Ababuj. Un escarabajo recorría inquieto el suelo de un prado fresco cercano al arroyo. No paraba quieto, pero me dio tiempo a fotografiarlo. 


No sabía nada de él. Envié una foto del citado coleóptero al portal Biodiversidad Virtual, siendo identificado por el experto Francisco Ángel Montes como Iberodorcadion terolense. Esta especie pertenece a la familia Cerambycidae (longicornios o cerambícidos) y fue descrito en 1902 por M.M Escalera  como Dorcadion terolense. Dentro del género Dorcadion hay una amplia variedad de formas, por lo que se estableció el subgénero Iberodorcadion que algunos entomólogos dieron posteriormente el rango de género. Aún sigue abierto el debate.

Sea Dorcadion terolense o sea Iberodorcadon terolense, lo que no cabe duda es la filiación territorial a las Tierras Altas de Teruel, pues no en vano fue descrito como tal a partir de ejemplares encontrados en Monteagudo del Castillo, Gúdar, Valdelinares y Escriche. Su área de distribución se extiende desde la sierra de Cucalón hasta la sierra de Gúdar. Es pues un endemismo turolense.

Es propio de los prados y pastizales de las montañas del sur de Aragón. Originalmente estaría vinculado a los pastos abiertos sobre sustratos rocosos. El desarrollo de la ganadería extensiva de ovino por el ser humano en las sierras turolenses durante varios siglos debió favorecer a este coleóptero pues su hábitat propicio (páramos y prados) se extendió a partir de los bosques preexistentes.


Hoy día 22 de mayo, Día Internacional de la Diversidad Biológica, en el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra queremos recordar tres ideas. La primera es que la biodiversidad es importante para las generaciones actuales y futuras. La segunda es que aquella que es el resultado de un largo proceso evolutivo en el que también ha influido el ser humano. Y, por último, que las Tierras Altas de Teruel albergan a numerosas especies que son tan singulares como poco conocidas. 

domingo, 15 de abril de 2018

EL ALTO ALFAMBRA: UN ABUELO DE 9 MILLONES DE AÑOS

No queremos decir que en alguno de los pueblos del alto Alfambra habite un ser humano de tan provecta edad. Nuestro territorio es saludable, pero la longevidad de sus paisanos no llega a tanto. Hablamos del propio río Alfambra, de su valle y del sistema de drenaje que procedente del macizo de Gúdar se dirige hacia el norte (antes de rodear la Sierra de El Pobo y, en una curiosa pirueta de 180º, coger rumbo sur hacia Teruel). Ese sistema de drenaje existe desde el periodo Mioceno Superior, hace unos 9 millones de años, y se ha mantenido aparentemente sin interrupción hasta la actualidad. Por tanto, puede afirmarse que el actual río Alfambra es muy viejo, más que otros ríos vecinos cuyos valles se configuraron mucho más tarde, al final del Terciario o comienzos del Cuaternario. En el relieve y en los sedimentos que rellenan la Depresión de El Pobo están las claves para reconstruir su historia.

Un poco de geología y geomorfología
La Depresión de El Pobo se sitúa entre el macizo de Gúdar y la Sierra de El Pobo, y forma parte de la cuenca alta del río Alfambra. Ocupa una franja de afloramiento de materiales blandos del tránsito Jurásico-Cretácico, y durante el Mioceno Superior-Plioceno albergó una pequeña cuenca sedimentaria que evolucionó en paralelo con la vecina cuenca de Teruel. La falla de la Sierra de El Pobo es la responsable del hundimiento de esta última con respecto al bloque levantado y basculado en el que se instaló la que llamaremos cuenca de El Pobo. 

La cuenca de El Pobo se rellenó de sedimentos que reposan discordantes sobre el Mesozoico, separados en dos sectores por el alto que forma el núcleo jurásico del anticlinal N-S de Ababuj. Los márgenes occidentales de ambos sectores muestran sin más dicha discordancia sobre el Mesozoico de la Sierra del Pobo (occidental) y del anticlinal de Ababuj (oriental). Los bordes orientales quedan marcados por fallas normales de dirección N-S, paralelas y relacionadas con la falla de la Sierra de El Pobo. 

Mapa geológico de la cuenca alta del río Alfambra
La subcuenca oeste está rellena por depósitos aluviales, con un patrón de drenaje y transporte centrípeto. Adosados a sus márgenes aparecen conglomerados groseros de cantos angulosos y desorganizados, depositados en abanicos aluviales que hacia el centro pasan a arcillas propias de una llanura de inundación. 

Conglomerados groseros y angulosos en el borde de la cuenca mio-pliocena de El Pobo

En la subcuenca oriental predominan conglomerados de cantos redondeados, dispuestos en lentejones con geometría de canales y barras con estratificación cruzada. Todo ello corresponde a un medio fluvial de canales entrelazados. Con frecuencia aparecen cantos imbricados que nos sirven para interpretar que el sentido de aquella corriente fluvial (paleocorriente) era hacia el norte.

Lentejón de conglomerados que representa un antiguo canal fluvial en el sector oriental de la cuenca de El Pobo. El detalle muestra cantos imbricados que señalan una paleocorriente hacia el norte (derecha).
El relieve de la zona conserva varios aplanamientos erosivos antiguos que se encuentran escalonados a diferentes alturas, del mismo modo que lo están las terrazas fluviales en las márgenes de un río. El aplanamiento más elevado es la llamada Superficie de Erosión Intramiocena (SEI), que corona la Sierra de El Pobo a cotas de 1700 a 1760 m. Esta sierra, así como otros relieves menores como el de San Cristóbal, cerca de Monteagudo del Castillo, quedaron como ‘relieves residuales’ cuando se encajó el siguiente nivel erosivo, la Superficie de Erosión Fundamental (SEF). Éste es el más extenso, se sitúa entre 1400 y 1550 m de altitud y bisela claramente los materiales mesozoicos y miocenos plegados o basculados. En realidad, el proceso de encajamiento fue algo más complejo, de manera que hay zonas donde la Superficie de Erosión Fundamental se desdobla en otros dos niveles: uno situado a cotas 20-30 m más altas (desdoble superior de la SEF) y otro encajado entre 10 y 50 m más bajo (desdoble inferior de la SEF). 

Superficie de Erosión Intramiocena (SEI) y Superficie de Erosión Fundamental (SEF) en la Sierra de El Pobo. Se observa cómo la SEF bisela capas inclinadas del Mesozoico y del Terciario

Reconstruimos la evolución del relieve y del drenaje


Las dos superficies de erosión descritas constituyen sendos hitos evolutivos que enmarcan el periodo temporal en que se desarrolló la cuenca sedimentaria de El Pobo. La depresión comenzó a generarse por erosión diferencial de los materiales blandos del tránsito Jurásico-Cretácico tras el desarrollo de la Superficie de Erosión Intramiocena a comienzos del Mioceno Superior. El ‘hueco’ originado por esa erosión y por la actividad de fallas dio lugar a una cuenca sedimentaria dividida en dos subcuencas por el anticlinal de Ababuj. En la subcuenca oriental, alargada en dirección N-S, se instaló un sistema fluvial que drenaba axialmente la cuenca hacia el norte, y que permaneció activo en un periodo acotado entre 9 y 4 millones de años atrás. 

Dicho sistema fluvial se interrumpe, en principio cuando la región es arrasada por la Superficie de Erosión Fundamental. Sin embargo, el proceso de vaciado erosivo a través de los tres estadios que representan la SEF y sus desdobles superior e inferior (hace entre 3,8 y algo menos de 3,5 millones de años), se realiza siguiendo el mismo patrón de drenaje: cada nivel erosivo se encaja en el anterior formando una vaguada que se mantiene siempre abierta hacia el norte. Su eje coincide con el del sistema fluvial mio-plioceno, y también con el posterior valle del alto Alfambra. Esto demuestra la existencia en esta área de un drenaje recurrente dirigido hacia el norte durante todo el Mioceno Superior, Plioceno y Cuaternario, y por tanto la existencia de un ‘ancestro’ del río Alfambra muy anterior a la red fluvial cuaternaria.

Esquema que muestra la coincidencia entre el sistema fluvial del sector oriental de la cuenca mio-pliocena de El Pobo, la vaguada erosiva que dibujan los sucesivos escalones de la Superficie de Erosión Fundamental, y el trazado actual del río Alfambra. Las isohipsas son líneas de igual altitud de la SEF.

En definitiva, la evolución de la depresión de El Pobo y la cuenca alta del río Alfambra comporta distintos procesos de erosión, sedimentación y deformación tectónica, y puede reconstruirse a partir de la observación de elementos singulares del relieve como son las superficies de erosión, de los sedimentos acumulados y de los pliegues y fallas. Los sucesivos esquemas que siguen ilustran esa evolución. 

Esquema de evolución geológica de la depresión de El Pobo y la cuenca alta del Alfambra.

José L. Simón, Guillermo Simón-Porcar y Carlos L. Liesa

Departamento. Ciencias de la Tierra-Grupo Geotransfer-IUCA, Universidad de Zaragoza

domingo, 8 de abril de 2018

MARZO EN EL BARRANCO DE LAS UMBRÍAS DE GÚDAR. SURGEN LAS FUENTES, CORREN LOS ARROYOS

Hacía ya tiempo que quería recorrer el barranco de las Umbrías, uno de los más agrestes del Alto Alfambra. Por unas u otras cosas  lo iba dejando para más adelante, pues casi prefería ir cuando ya entrara la primavera y las plantas comenzaran a mover. 

Ese día habíamos terminado de hacer el seguimiento de la campanilla de invierno en Cedrillas. Nos quedaba la tarde y le propuse a Demetrio acercarnos a este paraje de Gúdar antes de que se pusiera el sol. Siempre aprendo con él cuando me muevo por su territorio: la sierra.

Silencio y soledad en la montaña. El invierno aún estaba muy metido pese a ir marzo por su mitad. Las nieves de febrero habían recargardo de agua el suelo y enfriado la tierra. Lo normal por estos terrenos. Tan solo apuntaban actividad el tempranero heléboro y una pequeña población, pensamos que desconocida, de campanilla de invierno. Hacía frío en Las Umbrías.

Llegamos al merendero de La Dehesa.

- Vamos a ver una poza, me propuso Deme. Así, nos bajamos al fondo del barranco y fuimos remontando el arroyo hasta dar con ella.


La formación de tobas calcáreas sobre salientes del cauce ha creado una serie de pequeñas cascadas y una poza que, esa tarde, lucía espléndida sus cristalinas aguas.


Los pinos caídos le daban un mayor de naturalidad. Estos árboles que crecen sobre laderas muy inclinadas y con escaso suelo, son vulnerables a los vientos y, sobre todo, a la inestabilidad del terreno cuando se producen pequeños deslizamientos tras las nevadas.


El arroyo llevaba aquella tarde un buen caudal. Entre febrero y la mitad de marzo de este año se habían recogido en Gúdar 87 L/m2, casi todo en forma de nieve. Muchas nevadas pequeñas. Han hecho olvidar la escasez de precipitaciones del otoño y de buena parte del invierno.

Esta nieve, recogida en las lomas altas de este valle y una vez fundida, ha ido infiltrándose en las calizas, areniscas, margas y arcillas del Aptiense (Cretácico Inferior) que afloran en su cabecera. Y, antes o después, acaban alimentando el arroyo.


Los pequeños manantiales, secos durante meses, volvían a estar activos. Muchos de ellos se disponen en puntos en los que las calizas y dolomías (zonas de recarga) se ponen en contacto con las margas (impermeables) sobre las que descansan.

Cerca de la poza, en la margen izquierda del barranco, encontramos una surgencia que así interpretamos.


Estos manantiales desparraman su caudal en laderas abiertas y forman nuevas tobas calcáreas sobre las que prosperan hierbas higrófilas y densas alfombras de musgo.


... antes de unirse al arroyo al que alimentan. 

En su descenso va incrementando su caudal de estas surgencias laterales y de otras situadas en el mismo cauce. Y resuelve los relieves que ofrecen los peñascos caídos creando pequeñas cascadas ...


Volviendo por el fondo del barranco me alegraba de haber podido disfrutar de este momento de aguas altas. 


 Y, es que, en cada hora, en cada momento del año, la montaña ofrece una nueva cara. Te ofrece una enseñanza. Aunque aún duerma el invierno en estos montes. 

jueves, 25 de enero de 2018

TIEMPO DE FEMAR

En las montañas mediterráneas, durante siglos, la economía se ha basado en dos tipos de actividades básicas: la agricultura y la ganadería. Ambas, se han complementado para optimizar la producción y mantenerla en el tiempo. Conseguir la sostenibilidad. No ha sido fácil en un medio físico marcado por la escasez de precipitaciones y por los relieves pronunciados.


En determinados momentos históricos, la sociedad rural se ha visto presionada por factores que han desequilibrado el sistema. El empobrecimiento producido por las guerras o el crecimiento demográfico han provocado la roturación de tierras de escasa aptitud agrícola, en ocasión acompañada de la privatización de comunales. En definitiva, la pérdida de suelo fértil, en el monte y en los campos.

Los suelos agrícolas producen bienes que el agricultor extrae, que retira del terreno. Semillas, frutos, forraje, paja ... contienen nutrientes minerales (nitrógeno, potasio, fósforo y oligoelementos). Año tras año. O cada dos años si, razonablemente, se hacía barbecho.

Los rumiantes domésticos que pastan en los montes o en los campos ganado toman nutrientes orgánicos para crecer, produciendo carne, leche o lana al ganadero. Productos para una economía de mercado. 


Las ovejas, las vacas o las cabras, transforman la biomasa vegetal, fundamentalmente celulosa y lignina, en proteínas y en lípidos. Esta transformación requiere de complejos procesos metabólicos en los que estos animales producen unas sustancias nitrogenadas como residuo (urea y ácido úrico), siendo eliminadas por la orina. Por otro lado, una parte de los restos lignocelulósicos de los alimentos vegetales más fibrosos no llegan a digerirse, a pesar de la la doble digestión que implica la rumia, y se eliminan con los excrementos. 


En su movimiento por el campo, los rumiantes, al orinar o defecar, devuelven al suelo estos materiales que serán integrados en el suelo retornando parcialmente lo extraído. El ganadero, al encerrar el rebaño en las majadas o parideras, hace un acopio de excrementos y orina que se mezclan con la paja o con otros productos vegetales que ha utilizado como cama. Esta mezcla de paja, excrementos y orina forma el fiemo (fem, en catalán). Un producto muy valioso en la economía agraria.


Algunos historiadores sostienen que la enorme importancia de la ganadería en los reinos hispánicos fue el resultado de la necesidad de producir estiércoles destinados para los suelos agrícolas. Y que, antes de la utilización de los abonos de origen mineral, la superficie cultivada se ajustaba a la que podría ser fertilizada por la cabaña ganadera. Esto se rompió con el cambio de régimen, las desamortizaciones, la rotura de los comunales, el colapso de las grandes instituciones ganaderas (Mesta en Castilla y Casa de Ganaderos en Aragón) y de la trashumancia.

Pero ni la ganadería extensiva ha desaparecido ni la agricultura ha dejado de aprovechar los estiércoles, aunque muchos ya provienen de animales estabulados. 

Precisamente en esta época del año comienza a llevarse a los campos el fiemo extraído de las granjas y parideras. Es tiempo de femar.

Y, en el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra, podemos ver cómo durante estos días de invierno se lleva a los campos el fiemo sacado tras limpiar las majadas y las granjas. En Galve ...


En Allepuz ...


En Jorcas ...


En Aguilar del Alfambra ...


El fiemo se emplea en la agricultura extensiva de los secanos. pero, a menor escala, en los diminutos huertos cercanos a los pueblos que aún funcionan, como este de Camarillas, en el que se puede observar el elevado aporte, en consonancia con los frutos que se le exige a la tierra.


Dentro de unas semanas, conforme el agricultor-ganadero saque un rato, extenderá por el campo ya labrado y preparado con el cultivador el fiemo para envolverlo en la tierra y prepararla para la siembra en el próximo otoño. Como puede verse en este campo de Cedrillas.


Los paisajes que disfrutamos durante nuestras excursiones necesitan de unos protagonistas que son los que los cuidan y mantienen: los agricultores y los ganaderos.

Y de unas labores. Entre otras, el femar. Y esto hay que recordárselo a las nuevas generaciones, cada vez más alejadas del campo, cada vez más inmersas en la vida urbana y sus dinámicas.

Por que el campo no es solo una postal.