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jueves, 5 de julio de 2018

LOS CAÑOS DE GÚDAR. UN TROP PLEIN EN LA CABECERA DEL RÍO ALFAMBRA

El río Alfambra nace de las aguas que se recogen en los extensos prados del Bolage de los Pares, entre el Alto de la Gitana (1981 m) y El Morrón (1912 m), en el fondo de la val de Motorritas (Gúdar).


Al poco de pasar junto a la ermita de Santa Quiteria, el río recibe a un arroyo que desciende bruscamente desde el Peñarroya (2.028 m), el monte más alto de la cordillera Ibérica meridional y del sur de Aragón. Allí el valle se cierra al tener que atravesar el joven Alfambra (o río Blanco) unos potentes bancos calizos, formándose un sinuoso estrecho conocido como La Hoz

En la Umbría de los Caños, donde la insolación se aminora, prospera un frondoso bosque de pino royo (Pinus sylvestris), que remonta hasta el inmediato término de Alcalá de la Selva.


En la Solana de la Hoz, la incidencia perpendicular de los rayos solares propicia la desecación del suelo y limita el desarrollo de la vegetación, que corresponde a un matorral con salvia, agrillo, tomillo, espliego y aliaga, salpicados de algún pino royo. 

En esta solana se produce uno de los fenómenos hidrogeológicos más singulares de estas montañas: los Caños de Gúdar.

A este paraje se accede desde la antigua carretera de Gúdar a Alcalá de la Selva. Allí el río Alfambra abandona su dirección este-oeste y toma decidido la sur-norte, tras recoger un arroyo que desciende desde el Puerto de Gúdar. 

El de los Caños de Gúdar es uno de los parajes más populares entre los excursionistas, en el Parque Cultural del Chopo Cabecero Alto Alfambra. Reúne a casi todos los requisitos para realizar un cómodo paseo: agua, bosque, montaña y un fácil sendero.

Las personas que visitan este espacio natural suelen remontar el joven río Alfambra, un arroyo de montaña de agua limpia, a través de un bosque de pino royo, cruzándolo por las piedras o por el puente ...


mientras disfruta del silencio solo roto por los pájaros forestales y los saltos de agua que van surgiendo ...


La excursión termina cuando se alcanza una cascada mayor que, en primaveras como la de este año, muestran el esplendor y la energía del agua en su caída a través de estas montañas ...


Es este salto de agua un paraje que el excursionista puede estar horas contemplándolo sin cansarse. Por ello, es muy adecuada la presencia de un pino caído frente a la cascada, que hace las veces de banco natural ...


Sin embargo, los Caños no son esto, a pesar de que están bien cerca.

Las rocas que afloran en este territorio corresponden a materiales sedimentarios que se depositaron en ambientes marinos durante el Cretácico Inferior. En la parte alta de la Hoz, aguas arriba de la última cascada y del final del sendero, predominan diversos estratos de calizas, calizas con margas o dolomías (Barremiense y Aptiense). En el mapa son aquellos representados en verde azulado liso (C 2c15), verde claro suave (C1m15) y verde claro vivo (C1c15).


Son materiales fracturados y fisurados, por lo que son muy permeables, permitiendo la infiltración del agua y la creación de un acuífero (rocas empapadas) que tiene como base el estrato de arcillas de color marrón verdoso (CW11-14) que afloran en la parte oeste del valle. La descarga principal del acuífero se produce en una fuente que aparece junto a una caseta de obra que queda en la margen derecha del río.


El pasado 21 de abril estuve impartiendo un módulo sobre el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra en el máster de "Técnicas de Gestión del Medio Ambiente y del Territorio" de la Universitat de València y que organiza el profesor Alejandro J. Pérez Cueva. Al terminar, nos propuso visitar Los Caños, pues esperaba verlos activos, a juzgar por las precipitaciones recogidas durante las últimas semanas.

El otoño pasado, como bien sabemos, vino muy seco. Enero siguió la tónica (15,4 L/m2). Febrero, un mes poco generoso en precipitaciones, aportó (49,2 L/m2). Marzo se superó (59,2 L/m2). Unas y otras, mayormente en forma de nieve que, tras su fusión, fue recargando un acuífero muy afectado por la prolongada sequía. Y, finalmente, llegó abril. La primera quincena de abril trajo varias nevadas seguidas, que superaron los 60 L/m2. Los arroyos estaban pletóricos. Y algo más. Los Caños. 

Y allí que nos fuimos.

Se notaban los efectos de la nevada en el pinar, como ya fue comentado en otro artículo ...


y la lenta entrada de la primavera, que se ponía de manifiesto con la floración de las hepáticas, unas con pétalos blancos, otras con pétalos rosas y, las más, de pétalos azules, ofreciendo colorido al apagado sotobosque del pinar ...


Conforme remontábamos el cauce del río Alfambra comenzamos a encontrar pequeños arroyos que vertían en él en improvisadas desembocaduras ...


desparramando su tumultuoso caudal ...


Podía pensarse que se trataban de arroyos temporales que descendieran desde lo alto de la montaña. No podía ser, pues estaban muy cercanos unos de otros. Con el tiempo se hubieran organizado en una misma red hidrográfica y tendrían una única desembocadura. Esto tenía un origen diferente. ¡Vaya que sí! 

La respuesta la teníamos enfrente. A media ladera, observando entre las ramas de los pinos, vimos un fenómeno que nos llamó la atención. El agua surgía de las rocas.


Fuimos ascendiendo por la ladera hasta acercarnos al primero de los torrentes: ¡un espectáculo natural!


Y, siguiendo el curso de agua, dimos con su punto de inicio. 


Una surgencia en la que el agua brotaba con fuerza entre las margas y calizas situadas a media ladera de la solana ...


Encontramos un sendero que mantenía el nivel y nos acercamos hacia el este, hacia la parte alta del barranco. A los pocos metros y a una misma altitud ("a nivel") apareció otro manantial ...


... que se desparramaba ladera abajo ....


Y, siguiendo la senda, y a la misma altura, otra nueva surgencia ...


Mirando a nuestra espalda, se reconocía claramente que nacían de las rocas ...


Y, así, hasta siete manantiales encontramos.

Estos son los "Caños de Gúdar". En hidrogeología estas fuentes son conocidas como de tipo trop plein. Un término de origen francés que significa desbordante o demasiado lleno. Veamos qué significa esto.

El acuífero de estos montes descarga habitualmente, como vimos, en la fuente de los Caños, situada muy cerca del río Alfambra. 

Sin embargo, en situaciones meteorológicas determinadas, como ocurre tras lluvias estacionales copiosas y prolongadas, tras tormentas estivales muy abundantes o, sobre todo y, como en este caso, tras el deshielo de importantes nevadas (las caídas en el Alto Alfambra durante la semana anterior) el acuífero se sobrecarga tan rápidamente que rebosa por niveles superiores a través de conductos previamente formados.

Era muy sospechosa la disposición de todos los manantiales a una misma altura. Este acuífero puede compararse a un odre que tuviera la boquilla en la parte inferior (la fuente de Los Caños), que fuera recargado desde arriba y que, entre uno y otro punto tuviera agujeros que le provocaran pérdidas en distintos puntos a media altura ("Los Caños"). 


Cuando las pérdidas superan a las entradas, solo hay un punto de salida: la boquilla (la fuente). Pero cuando la entrada es superior a la pérdida, el odre se llena hasta alcanzar las zonas de pérdida de confinamiento: los agujeros de nuestro odre.

El trop plein es, pues, una surgencia de origen kárstico, de carácter natural, que se forma por presión de un acuífero que desborda. No son muy habituales pues, además de que son efímeros, en su mayor parte pasan desapercibidos al quedar ocultos entre la vegetación, los canchales o por alimentar lagunas. 

Los Caños de Gúdar son un fenómeno natural que ocurre en contadas ocasiones. Los vecinos de la zona lo saben y acuden a ver cómo surge el agua en diferentes puntos en plena ladera .


 Como esta nivosa y lluviosa primavera.

domingo, 1 de julio de 2018

ECOLOGÍA DE LA DESPOBLACIÓN. UN CURSO DE LA UNIVERSIDAD DE VERANO DE TERUEL

La Universidad de Verano de Teruel oferta por primera vez un curso que tiene como objeto el analizar los efectos ecológicos del despoblamiento rural en el actual contexto del Cambio Climático, que tendrá lugar del 23 al 25 de julio en Teruel. Lo organiza D. José Manuel Nicolau, veterano investigador sobre temas ecológicos y problemas ambientales en el sur de Aragón además de profesor en el Campus de Huesca (Ciencias Ambientales).  


Entre los ponentes hay técnicos del medio natural, académicos y habitantes-gestores del medio rural. La naturalización y asilvestramiento (rewilding) de los montes en las últimas décadas está cambiando el funcionamiento de los ecosistemas y el flujo de servicios que recibimos de ellos. En este curso se abordarán los procesos biológicos e hidrológico-geomorfológicos involucrados, así como las medidas de gestión a aplicar para optimizar su funcionalidad. Finalmente se reflexionará sobre el papel que puede jugar esta recuperación de la naturaleza en la resolución de las crisis demográfica y socioeconómica que atraviesa el medio rural.

PROGRAMA 

- Cambios ecológicos tras el despoblamiento rural en un contexto de Cambio Climático 
- Cambios en las comunidades vegetales 
- Experiencias de gestión en Teruel: El proyecto Plantando Agua 
- Aspectos socioambientales del despoblamiento rural 
- Gestión forestal de los montes en el siglo XXI

Fechas: del 23 al 25 de julio 
Horas lectivas: 20 
Lugar: Teruel

HORARIO 

Día 23 de julio, lunes 

Mañana 

8:45-9:00 h. Recogida de documentación. 
9:00-11:00 h. Cambios ecológicos tras el despoblamiento rural en un contexto de Cambio Climático. D. José Manuel Nicolau. 
11:00-11:30 h. Descanso. 
11:30-13:30 h. Cambios en las comunidades vegetales. D. Patricio García-Fayos. 

Tarde
16:00-18:00 h. Cambio hidrológicos y geomorfológicos. D. Ignacio López Moreno. 
18:00-18:15 h. Descanso. 
18:15-20:15 h. Historia ecológica de los paisajes mediterráneos: el clima y el ser humano. D. Patricio García-Fayos.

Día 24 de julio, martes 

Mañana 

9:00-11:00 h. Experiencias de gestión de una Naturaleza en cambio: El proyecto Plantando Agua. D. José Manuel Nicolau.
11:00-11:30 h.  Descanso.
11:30-13:30 h. La expansión de los ungulados y sus depredadores. D. Juan Herrero. 

Tarde 

16:00-18:00 h. Aspectos socio-ambientales del despoblamiento rural. D. Javier Oquendo 
18:00-18:15 h. Descanso 
18:15-20:15 h. Mesa redonda. La naturaleza: ¿un activo o una carga para una sociedad rural despoblada? D. Manuel Lázaro; D. Chabier de Jaime; Representante empresarial. Moderador: D. José Manuel Nicolau.

Día 25 de julio, miércoles 

Mañana 

9:00-11:00 h. Gestión forestal de los montes en el siglo XXI. D. Enrique Arrechea. 
11:00-11:30 h. Descanso. 
11:30-13:30 h. Incendios forestales y cambio global ¿oportunidad o catástrofe? D. Alvaro Hernández. 13:30 h. Clausura del curso.

NÚMERO DE PLAZAS: Limitadas.

MATRÍCULA: Tarifa general: 125€. Tarifa reducida: 95€ Tendrán derecho a la tarifa reducida los estudiantes sin trabajo, los desempleados, los jubilados, el personal de la Universidad de Zaragoza y los tutores de prácticas de los alumnos de las distintas titulaciones del Campus de Teruel.

INFORMACIÓN: Fundación Universitaria “Antonio Gargallo”. Universidad de Verano de Teruel. Campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza C/Atarazana, 4; 44003 Teruel Tel. 978 618 118 
E-mail: unverter@unizar.es 
Facebook: Universidad de Verano de Teruel Twitter: @uvteruel

jueves, 19 de abril de 2018

SELECCIÓN NATURAL DE LA NIEVE

Las sierras de Teruel están bien acostumbradas a las nevadas, las cuales dejan un paisaje blanco y hacen la vida un poco más entretenida y diferente a los pobladores de estas frías tierras. También es habitual que, una vez entrada la primavera, llegue algún frente que cubra de nuevo de nieve la vegetación que va despertando del letargo invernal. Esto no suele sorprender en Cedrillas, con un clima mediterráneo continentalizado que podría aproximarse al de montaña en las zonas más altas. Sin embargo, la meteorología es caprichosa y puede sorprender hasta a los pobladores más longevos de estos territorios. 

Durante las últimas dos semanas se han sucedido una serie de borrascas que han traído consigo lluvia y, sobre todo, nieve, propiciando un ambiente muy húmedo. Finalmente, el miércoles 11 de abril culminó esta situación de vaguada con una copiosa nevada que duró más de 24 horas, dejando un total de unos 127 L/m3. 


Esta gran nevada tuvo un efecto insólito en los montes cedrillenses. Los pinos, en este caso albares (Pinus sylvestris), se caracterizan, entre otras propiedades, por su flexibilidad contra el viento o la acumulación de nieve, ya que cuando esta cae de las ramas, estas últimas vuelven a su posición original. La nieve, cargada de gran cantidad de agua, se posó en las altas copas de los pinos que, aún dada su flexibilidad para sostener el manto nivoso, hizo que se desestabilizaran. 


Este fenómeno tuvo un “efecto palanca” en muchos ejemplares, con dos consecuencias: algunos ejemplares, los más sujetos al suelo (más enraizado), o los menos vigorosos, se tronzaron por el tronco, quedando la parte inferior todavía vertical, mientras la copa cayó al suelo. 


Otros, sin embargo, fueron arrancados de raíz, debido, posiblemente, a que eran ejemplares altos, con concentración de ramas en la copa, o con poca sujeción de raíces. La gran cantidad de precipitación caída en los días anteriores ayudó a este proceso, ya que cargó de humedad el manto boscoso y lo hizo inestable, dando poca sujeción a las raíces. 


El resultado de este fenómeno se refleja en numerosos pinos tumbados y tronzados, distribuidos de forma caótica por el bosque. Además, el camino que accede al área recreativa y al nacimiento del río Mijares estuvo cortado durante varios días, y todavía es muy difícil llegar hasta el nacimiento, puesto que, además de los pinos caídos que cortan el sendero, este está inundado por el aumento del caudal del río y la ladera está cubierta de un considerable espesor de nieve. 


Si atendemos a la botánica, este hecho podría traducirse, de forma técnica, en una selección natural de especies y la tala natural arbórea de un ecosistema forestal montañoso, en el que en este caso el clima ha actuado de manera agresiva. Una vez más, la naturaleza es imprevisible, y actúa sin atender a parámetros humanos, puesto que somos nosotros los que dependemos de ella.

Sergio Martín Fuertes (Cedrillas)

miércoles, 18 de abril de 2018

DÍA MUNDIAL DEL AGUA ... EN EL COLEGIO DE GALVE

El año 1992 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua. Se animaba así a instituciones, asociaciones y ciudadanos particulares a realizar actividades relacionadas con la conservación y con el aprovechamiento sensato de los recursos hídricos.  


Entre los profesores del Colegio de Galve y el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra habíamos programado una excursión a la ribera de este río a su paso por esta localidad para reflexionar sobre el ciclo del agua, sobre la importancia del agua para las personas y el resto de los seres vivos y sobre el aprovechamiento por el ser humano, especialmente sobre su contaminación y su agotamiento. Y decidimos así realizar la actividad el pasado 21 de marzo. Era nuestra manera de celebrar el Día Mundial del Agua.

En todos los lugares es importante reflexionar sobre el agua. Pero en Galve lo es especialmente. Por la naturaleza de las rocas el agua del río tiende a infiltrarse hacia el subsuelo. Por ello, es habitual que en los veranos llegue a secarse por completo lo que crea graves problemas para cultivar los huertos. Cuando las lluvias escasean en las primaveras o los otoños -pues los inviernos casi siempre ocurre- el río puede encontrarse seco ya en otoño e incluso en invierno. Esto es lo que ocurría este año.


Era una tarde fría, soleada y de mucho viento. Pero, bien abrigadicos nos fuimos todos caminando ....


hacia la ribera observando una línea de grandes chopos cabeceros recién escamondados en el margen de un campo del señor Alejandro ...


Nos llegamos al río. Y ¡oh sorpresa! En el cauce solo había unas cuantas pozas con algo de agua acumulada tras las nieves y lluvias de febrero y marzo.

Allí mismo estuvimos hablando de los tres estados del agua: el hielo sólido, el agua líquida y el vapor de agua como gas. Y los cambios de estado que ocurren al variar la temperatura. Hablamos sobre las nubes, esa enorme colección de gotitas de agua líquida o de cristalicos de hielo, que flotan en el aire y son movidas por el viento.


Y de las precipitaciones. Del rocío también llamada "aguada", o de la escarcha conocida en nuestra zona como "rosada". Y de lo que le ocurre al agua de las precipitaciones, como lluvia o nieve, cuando cae en los continentes. Que se absorbe en el suelo, que circula en superficie por los ríos pudiendo llegar al mar o a un lago, que se infiltra hacia el subsuelo o que es absorbido por las plantas, pudiendo también evaporarse desde el suelo o transpirarse por las hojas de las plantas. Son complejos los recorridos que puede hacer el agua. Su ciclo.

Desde hacía meses el río Alfambra estaba seco. Sin embargo, las lluvias de febrero y marzo habían conseguido que empezara a tener caudal en la parte alta del valle. En esos días de marzo, el río ya tenía caudal, no mucho pero continuo, en Gúdar, Allepuz, Jorcas, Ababuj y Aguilar del Alfambra, atravesando los Estrechos hasta los Ríos Altos de Galve por donde llegaba hasta el Pantano, una construcción medieval que retenía el agua para regar la huerta de esta última localidad. Así estaba el río Alfambra al salir de los Estrechos.


 Desde hacía varios días el agua había llegado a esa parte del cauce. Sin embargo, no lo había hecho en la parte que se encontraba frente al pueblo que seguía seco. Nos preguntamos ¿dónde se iba el agua que estaba llegando? Los huertos y los bosques de la Ribera de Galve están situados sobre un depósito de rocas acumuladas por el río, arenas y gravas, sobre otras rocas impermeables mucho más antiguas que son las arcillas que pueden verse en los márgenes del valle, por ejemplo en la mina a cielo abierto que teníamos enfrente. Hasta que el río no empapa esas gravas y arenas no corre el agua por su cauce. Esas gravas y arenas funcionan como un almacén temporal del agua.

Fuimos remontando el río por ver si veíamos llegar el agua. Recorriendo la orilla poblada por una dehesa de chopos cabeceros ....


Por el camino encontramos charcos helados por el frío de la noche. Nos acercamos al cauce ...


Estaba seco. Vimos unas piedras redondeadas. Las había transportado el río. En ocasiones lleva mucha agua y puede mover piedras grandes, también cantos, grava, arena o arcilla, por eso baja marrón frecuentemente, pues en este valle una de las rocas más comunes son las arcillas. De hecho, casi todas las piedras estaban cubiertas por una capa de arcilla.

Volvimos por los huertos. A pesar del frío, la primavera comenzaba lentamente a asomarse. Nos lo decían algunas plantas que comenzaban a florecer, como el heléboro, una planta que produce unas flores con pétalos verdes y que resulta tóxica para los mamíferos herbívoros, como la oveja. Vimos los estambres y los carpelos ...


Y nos fuimos volviendo recorriendo la preciosa arboleda cuya hierba empezaba a crecer ...


Y por los huertos. Allí vimos las acequias, estrechos caminos para llevar el agua hasta los campos. Recordando la diferencia entre agricultura de secano y de regadío. Hay mucho conocimiento en las personas mayores en aprovechar bien el agua. Forma parte del saber popular que se transmite de padres a hijos. Es un patrimonio cultural.

Es importante conservar y recuperar este saber y las obras y construcciones. Por eso el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea declararon a 2018 como Año Europeo de Patrimonio Cultural.


Volvimos al pueblo. Vimos la fuente, el abrevadero del ganado y el lavadero. Todos secos. En ese orden. Los posibles usos del agua. Hablamos de prioridades, de contaminación y de ahorro.


Y terminamos de nuevo en el colegio. ¡Fue una excursión estupenda!


¡Hasta la próxima!

Chabier de Jaime (texto),Óscar Calomarde y Jessica de Hoyos (fotos)

jueves, 8 de marzo de 2018

UN AMANECER EN EL CAMINO DE LOS PILONES DE ALLEPUZ

Subo por las estrechas calles de Allepuz hacia las eras. El cielo, limpio de nubes, ofrece cientos de estrellas en el firmamento pero ya asoma el alba sobre el Maestrazgo. No se oye nada en esta noche fría de invierno. Ni los perros. En las casas aún no se han encendido las estufas ni las luces. 

Por la vieja calzada remonto hasta el peirón de San Cristóbal. En la loma de La Hiedra no corre el aire. Hace mucho frío. Un frío que muerde en las manos y en la cara. El alba clarea por los montes de Villarroya de los Pinares. Los erizos (Erinacea anthyllis), como un gran rebaño de ovejas, se extienden por el páramo.


El sol no tiene prisa en salir en esta madrugada de diciembre. Por cierto, la víspera del solsticio de invierno. Finalmente, asoma tímido sobre los montes  ...


... iluminando los pétreos pilones que jalonan el antiguo camino real ...


El camino que, según el Llibre del Feits, recorrió el rey Jaime I en 1233 desde Alfambra a Villarroya cuando tuvo noticia de la toma de Morella por Blasco de Alagón. O cuando, pocos meses después, partió de Teruel hacia Peñíscola tras su toma por las tropas. Por ello este itinerario también ha sido bautizado como la Ruta de Jaime I.


Los primeros rayos solares comenzaban a fundir los diminutos cristales de hielo formados durante la noche sobre la vegetación.


Primero, los más expuestos, los orientados hacia el este, como puede apreciarse en las espinosas ramas de este toyago (Genista pumila), otra especie de mata almohadillada propia de los altos páramos de la cordillera Ibérica.

En las agujas del erizo, los cristales van desapareciendo con rapidez al tiempo que asoma el verdor propio de la mata. Merece la pena detenerse unos minutos y observar cómo se produce la retirada del hielo hasta las acículas de poniente donde se acantonan permaneciendo casi una hora más.


Pero los agudos cristales de la rosada no solo cubren las plantas, también las piedras, suavizando sus formas.


Es hermosa la sencilla sobriedad del pilón.


Construidos con trozos de caliza (mampostería) unidos con mortero. Cada cual tiene tres partes. La base es un cilindro de unos 75 cm de diámetro y una altura variable entre 50 y 65 cm. El cuerpo intermedio, algo más esbelto y generalmente con el mampuesto enlucido, tiene un diámetro de 60 y una altura de 150 cm. Este soporta un capitel, de idéntico diámetro que la base e igualmente sin lucir, pero mucho menos alto (10-15 cm) y que puede estar cubierto por una redondeada cobertera.


Sorprende encontrar esta alineación de pilones en estos páramos calizos. El conjunto tiene un aire helénico, recuerdan a estas columnatas erigidas por los griegos en homenaje a sus dioses, mitos y héroes. Nada que ver.

El Camino de los Pilones es fruto de la necesidad.

Para entenderlos hay que adentrarse en la historia industrial de las Tierras Altas de Teruel. Sí, sí, industrial o protoindustrial, si se quiere afinar. Desde el final de la Edad Media hasta principios del siglo XIX, las sierras del sur de Aragón, lo que serían los partidos de Teruel, Albarracín y las Bailías del Maestrazgo (en el de Alcañiz) desarrollaron una vigorosa actividad industrial de transformación de la lana.


La expansión de la Corona de Aragón hacia Valencia permitió a los numerosos rebaños de ovino turolenses disponer de abundantes pastos durante la invernada mediante la trashumancia. En octubre ganados y ganaderos bajaban al Reino por los puertos de Barracas siguiendo diferentes azagadores que los acercaban a las planas litorales, el dorado del pastor. En mayo, cuando comenzaban a agostarse los pastos en los montes y prados valencianos, ganados y ganaderos desandaban el camino y accedían a los pastos de las sierras de Gúdar, Javalambre, El Pobo, Maestrazgo y Albarracín.


La lana era el producto. Una parte de la misma era exportada hacia Italia, Francia u Holanda. Pero el resto era elaborada en la zona fabricándose diversos productos textiles: paños, bayetas, cordellates, estameñas, guerguillas, ligas, bureles, medias y fajas. Confeccionados durante todo el año por oficiales (pelaires y tejedores) y por familias enteras, especialmente mujeres, y, cuando no había trabajo en el campo, durante el invierno, por aquellos hombres que no bajaban al Reino. En los hogares, mientras se apacentaba el ganado. En cualquier momento.

Los productos textiles tenían una gran calidad y eran vendidos fácilmente en mercados extraregionales e internacionales, como acreditan documentos de la época. Los siglos XV y XVI fueron de una intensa actividad económica y esto tuvo su reflejo en un crecimiento demográfíco y urbano en las Tierras Altas de Teruel, pero también en el Alto Alfambra, levantándose notables edificios civiles ...

Casa Grande de Allepuz 
y religiosos ...

Santuario de la Virgen del Campo. Camarillas
Teruel, Mora de Rubielos, Villarroya de los Pinares, Cantavieja, Rubielos de Mora, Albarracín y Linares de Mora eran los centros principales. Pero, esta actividad no estaba concentrada sino diseminada en la mayor parte de las pequeñas poblaciones de estas sierras.

Para comprender la dimensión de la importancia de esta industria textil vamos a aportar algunos datos extraídos de "Tiempo de industria. Las Tierras Altas Turolenses, de la riqueza a la despoblación" (Antonio Peiró, 2000), texto clave para comprender la historia moderna de esta parte de Aragón.

El Censo de Floridablanca (1786-1787) es el único censo de la Edad Moderna que ofrece una clasificación profesional para cada localidad de España. Por aquella época, la industria textil se encontraba en plena crisis, de la que ya no saldría. Aún así, las cifras del censo indican que en el partido de Teruel la población industrial era del 23,7% siendo del 13,7% para el conjunto de la población activa de todo Aragón y del 15,9% para la ciudad de Zaragoza. Por poner un ejemplo, la localidad de Ababuj dedicaba el 26,2% de su población a la industria, aunque según el citado investigador, puede que no incluyera a toda la población activa femenina.

Ermita de Santa Ana. Ababuj
Otro dato. Entre 1718 y 1720 se encargaron a los tejedores y pelaires de Villarroya de los Pinares 150.000 varas de paño para las tropas españolas que se embarcaban hacia Sicilia. En 1729, tras un nuevo pedido del ejército, fueron fabricadas en tan solo seis meses 45.000 varas de guerguillas, lo que representa el 51,9% de la producción en ese tiempo de la castellana ciudad de Segovia, donde la Real Fábrica de Paños aún mantenía su actividad.

En síntesis. Las sierras de Teruel eran un territorio poblado y muy activo. Por sus caminos, los más de herradura, se desplazaban diariamente muchas gentes y muchas mercancías. Por la orografía y el clima, eran unos caminos difíciles sobre todo durante los largos inviernos, cuando las nieves cubrían las montañas. E incluso peligrosos, cuando las nubes se instalaban reduciendo la visibilidad y más si venían acompañadas de ventisca, pudiendo provocar la desorientación o la precipitación hacia barrancos. Las crisis frías y las anomalías en las precipitaciones (sequías o periodos muy lluviosos) acontecidas en los siglos XVI y XVII (Pequeña Edad del Hielo) en Aragón, incrementarían todavía más la peligrosidad.


Aquí puede estar el origen del Camino de los Pilones.

El historiador José Ramón Sanchís, en base a diversos documentos consultados, sugiere que la construcción de este camino debió de ser realizada o, al menos, promovida, por el Estado a mediados del siglo XVIII. En esta época, en plena Ilustración, las comunicaciones se impulsaron para favorecer el tránsito de mercancias y el comercio en toda España. El tramo Allepuz-Villarroya de los Pinares no era más que una parte del Camino Real que conectaba la ciudad de Teruel con el Maestrazgo de Castellón. Era una importante vía de salida de productos textiles y de lana hacia los mercados. Se han encontrado pilones en otras localidades: Corbalán, El Pobo, Cedrillas, Allepuz, Fortanete, La Iglesuela del Cid y Portell de Morella.


La presencia de estos monolitos dispuestos a una distancia que los hiciera visibles a través de las nubes que cubrían estos páramos o las ventiscas que se desataban en los inviernos orientaba a los caminantes reduciendo los peligros. Esta gran obra pública debió de suponer un gran esfuerzo. Cientos y cientos de pilones, posiblemente varios miles, si no llegaba a perderse continuidad, jalonarían los más de 80 kilómetros que unen Teruel con Portell de Morella.


El camino se acerca al cauce de un arroyo que surca el fondo de la loma de La Hiedra. Es la cabecera del barranco de Fuenmayor, el que pasa junto al pueblo de Jorcas, donde recibe el nombre de Regajo. Se trata de una extensa planicie calcárea en la que la infiltración del agua es importante, por lo que el caudal debe ser habitualmente escaso.

Y más este año, tras cuatro meses de falta de lluvias y tras cuatro años de sequía. Pero ahí están. Una pequeña arboleda de chopos cabeceros, bien cuidados y recientemente aprovechados, marcando la vocación del terreno y la secular cultura campesina de aprovechar los árboles.


Al pasar junto a una fuente, el Camino Real deja el llano y asciende una ladera poblada de enebros, villomeras, galabarderas, aliagas y erizos. Son arbustos que protegen a las arcillas y margas que allí afloran de la erosión causada por el agua. Los pilones se yerguen entre las matas.


La senda traza unas lazadas antes de superar la cresta caliza. Desde allí, al girarte, se aprecia la extensión de la loma de La Hiedra, con amplios pastos aprovechados por las ovejas desde hace más de seiscientos años. Posiblemente muchos más. Y algunas tierras de labor, seguramente antiguos pastos, en terrenos de algo de suelo. Este es el hábitat idóneo del rocín (Chersophilus duponti), pequeña alondra que en primavera buscaremos por tratarse de una especie amenazada en Europa.


Y, al superar la cresta, el camino vuelve a llanear. Ahora, sobre la Loma de Tras la Hiedra. El viajero camina por una senda jalonada de pilones. Es un paisaje que impresiona por su belleza. El silencio solo roto por el canto de la totovía, el frío en la cara, los chaparros erizos, las líneas horizontales de páramos rotas por las esbeltas y rústicas columnas.


El Camino de los Pilones, en el tramo comprendido entre Allepuz y Villarroya de los Pinares, fue declarado por el Gobierno de Aragón como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico (Decreto 69/2008). Junto con el Camino de Santiago a su paso por Aragón, es el único itinerario cultural e histórico que ostenta este reconocimiento.

Y no es raro que también se haya aprovechado para la práctica del senderismo. En este caso, casi no han hecho falta ni las marcas de pintura ni los habituales postes. Es un paseo bien conocido por los excursionistas y es frecuente observar algún grupo, sobre todo, en fines de semana. Casi siempre de origen valenciano.


Alcanzo el límite de los términos, junto a un pequeño pinar de repoblación. Doy la vuelta para desandar el camino pues tengo que volver a Allepuz donde he dejado el coche. Hasta Villarroya de los Pinares quedan casi cuatro kilómetros.

Vuelvo pensando en la pasada prosperidad de estas tierras. En el siglo XIX la industria textil turolense acusó la quiebra del Estado, su mejor cliente, tras la guerras (napoleónicas y carlistas), las roturaciones de pastos tras las desamortizaciones y la regresión de la cabaña ganadera. No pudo adaptarse a las innovaciones (manufacturas, energía hidráulica) y desapareció hace poco más de un siglo. Sin dejar huella en la memoria colectiva.


 Un paseo por el Camino de los Pilones, es también un paseo por nuestra historia.