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martes, 16 de octubre de 2018

RECUERDOS DE LA VISITA DEL IES VALLE DEL JILOCA

Fue la última visita educativa del pasado curso académico. Era una fresca mañana de finales de un mayo lluvioso. 1º de Secundaria del IES Valle del Jiloca. El Alto Alfambra, un territorio por descubrir para casi todos aquellos niños.

Traían los deberes muy bien hechos. Previamente a la visita, se habían documentado. Se situaban dentro de la amplia geografía turolense, conocían lo que era un parque cultural y también los chopos cabeceros, unos árboles que también forman parte de su paisaje cotidiano en el Jiloca.

Comenzamos el paseo en el Molino de Ababuj tomándole el pulso al río Alfambra, al territorio.


Paso tras paso, el campo ofrecía sus pequeños secretos. El nazareno y su tallo subterráneo ...


la discreta orquídea y su fascinante historia natural ...


... los pequeños caracolicos (y caracolicas) que forrajean activos esa mañana entre las hierbas ...


Y, como no, estos viejos y gigantes árboles: los chopos cabeceros.


su origen ...


sus paisajes tan singulares ...




sus habitantes ...


Pero el paisaje es mucho más que los árboles. Las rocas, las características arcillas y areniscas del Cretácico Inferior ...


el modelado del relieve por la acción del río ...


El paseo seguía el camino, entre el río y unos campos cultivados de un trigo que mostraban un evidente retraso por las nevadas de abril y el fresco de esta primavera ...


Ya se veía el pueblo, pero continuamos el curso del río. Una réplica nos mostró indicios de la vida en el pasado, en la era Secundaria. Las huellas impresas en el barro (icnitas) de diversos dinosaurios que pueden encontrarse en el paraje de El Hontanar ...

concluyendo el paseo en el famoso Chopo Cabecero del Remolinar, uno de los tres Árboles Europeos de 2015.

Ya en Aguilar del Alfambra, visitamos el Aula de la Naturaleza ...


con sus paneles, su mapa, su diorama ... ¡una sorpresa más!

Después de comer visitamos la fábrica de quesos ...


y la nave de las ovejas ...


Tras probar diferentes tipos de quesos, todos muy ricos, nos subimos al autobús, comenzamos a cantar y al poco, como no podía ser de otra forma, comenzó a llover ...

¡Una jornada estupenda!

miércoles, 27 de junio de 2018

EL CRA PALMIRA PLÁ CONOCE EL PARQUE CULTURAL

El pasado martes 8 de Mayo el CRA Palmira Plá disfrutó de la visita al “Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra", recientemente creado. 


Durante este curso y enmarcados en un proyecto sobre el conocimiento del patrimonio natural y cultural, el CRA ha realizado diversas actividades en su entorno más próximo. Éste ha sido el broche final, consistente en una ruta por la ribera del río Alfambra, paseando por un precioso bosque de ribera de chopos cabeceros y recibiendo las explicaciones sobre dicho ecosistema por parte de Chabier de Jaime, director del citado parque. 

Los alumnos de Primaria de las cinco localidades que forman parte del CRA disfrutaron con las explicaciones acerca de los animales y plantas que se benefician del marco que genera esta peculiar forma de aprovechamiento de los recursos forestales. 


Nos mostró la importancia del chopo cabecero como vertebrador de este ecosistema de ribera además de las tradiciones sociales y culturales en las localidades por las que discurre este parque.


También realizamos una vista a la fábrica de quesos de Aguilar del Alfambra. Nos mostraron todo el proceso que conlleva la fabricación de quesos desde el ordeño hasta la venta al público. 


A pesar de haber comenzado la jornada con un una lluvia intensa pasamos un magnífico día en el que nuestros alumnos conocieron nuevos elementos sobre su entorno más próximo.

Profesorado del CRA Palmirá Plá (texto y fotos)

lunes, 18 de junio de 2018

XII JORNADAS DE TURISMO RURAL DE LA COMARCA COMUNIDAD DE TERUEL

En muchas zonas del Aragón rural hay valiosos espacios naturales y un importante patrimonio cultural con un gran potencial turístico que podrían diversificar la actividad económica y fomentar el desarrollo social. Sin embargo, y por diversas y complejas razones, el turismo no termina de arrancar a pesar de las campañas de difusión y las infraestructuras que, poco a poco, desarrollan las diversas administraciones y otras entidades. 

Uno de los aspectos más importantes de este sector es el factor humano. Las personas que emprenden negocios, las que dedican su tiempo y su dinero a abrir establecimientos turísticos, bien sean restaurantes, bien sean alojamientos. Y, en un sector tan competitivo, esto requiere mucha formación.

Esto ocurre en la Comarca Comunidad de Teruel, rodeada por comarcas como la de Maestrazgo, Gúdar-Javalambre o Sierra de Albarracín que están especializándose en el turismo o con una ciudad en su seno (Teruel) cada vez más cuidada y con una oferta cultural y patrimonial más completa.

Por eso, y desde muy pronto, el Área de Promoción y Desarrollo Turístico de la Comarca Comunidad de Teruel ha organizado anualmente unas Jornadas de Turismo Rural para dar formación técnica a los empresarios turísticos. 

Este año se ha celebrado la duodécima edición. Ha llevado por tema "Parques culturales: un motor de desarrollo turístico" con el objetivo de ofrecer un conocimiento directo a los citados profesionales sobre los tres parques culturales presentes en la citada comarca: el Parque Cultural de Albarracín (Tormón), el Parque Cultural del Maestrazgo (Cañada Vellida, Camarillas, Galve y Fuentes Calientes) y el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra (Ababuj, Aguilar del Alfambra, Jorcas, Galve, Cedrillas, Camarillas, Monteagudo del Castillo y El Pobo).


El pasado 9 de junio tuvo lugar dicha jornada en la localidad de Aguilar del Alfambra. Tras unas palabras de Enrique Galindo (Alcalde de Aguilar), de Ana Cristina Lahoz (Presidenta de la Comarca Comunidad de Teruel) y de David Ibáñez (Consejero de Turismo y Desarrollo) participamos dando una sesión formativa sobre los valores patrimoniales del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra.


Tras ello comenzamos una excursión por la ribera del Alfambra a su paso por Aguilar que nos permitió conocer las recién declaradas Arboleda Singular "Ribera de Chopo Cabecero" y el propio "Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra" comprendiendo el valor ambiental, histórico y paisajístico de esta dehesa fluvial, así como la sabiduría popular tradicional que la ha originado igualmente reconocida por el Gobierno de Aragón como Bien de Interés Cultural Inmaterial.


Nos aproximamos al famoso Chopo del Remolinar, tercer premio en el European Tree of the Year 2015 y también reconocido como Árbol Singular por el Gobierno de Aragón ... 


nos acercamos hasta el árbol fénix ...


Y, ya de vuelta hacia el pueblo, estuvimos interpretando el panel de réplicas de icnitas de dinosaurio del cercano yacimiento de El Hontanar ...


Por la tarde, se aprovechó para conocer las instalaciones de la quesería "El Hontanar" conociendo en persona dónde y cómo se elabora uno de los mejores quesos de Aragón.


Desde el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra valoramos muy positivamente esta iniciativa formativa de la Comarca Comunidad de Teruel pues resulta fundamental que los empresarios turísticos conozcan de primera mano los valores que reúne este espacio. 

miércoles, 30 de mayo de 2018

EL NIÑO, LA ACEITERA Y EL CHOPO

La mañana del 3 de mayo había salido fría en Jorcas. Y eso lo sabíamos todos yendo preparados con la zamarra para pasear. Una ruta senderista con los alumnos del C.R.A. Teruel 1 (desde 3º de Primaria a ESO) por la ribera del río Alfambra hasta la localidad de Aguilar del Alfambra. Ese paseo iba dirigido y organizado por nuestro amigo Chabier de Jaime, gerente del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra



Nuevamente este profesor y naturalista nos adentraba hacia un entorno mágico y aunque cercano a nosotros, por descubrir. El sendero estaba lleno de sorpresas y aprendimos muchas pero muchas cuestiones relacionadas con el chopo cabecero, las plantas, los insectos, las piedras, el río y todo su conjunto natural. 



Mañana de luz potente, de nubes que iban y venían. Un río que bajaba con fuerza dejándose escuchar entre los meandros que formaba. Chabier de cuando en cuando recogía al grupo para contarnos historias fantásticas de ese lugar con encanto. Entre saucedas y chopos, por ejemplo, vimos acequias, un molino y un azud explicándonos su papel. Hablaba de las construcciones hechas mediante la técnica de piedra seca que iban apareciendo entre campos de trigo y cebada. También descubrimos que el río formaba islas naturales y que la fuerza del agua arrastra sedimentos, grava y rocas modificando constantemente el espacio. Ríos vivos que se comportan de forma equilibrada, lógica y coherente en sus largos viajes. Porque para ellos, nada sobra y todo tiene su sentido.

Existen unas plantas llamadas nazarenos, debido a su color, que su raíz es un bulbo. ¿Sabíais que las aliagas tienen hojas durante unos días antes de tirarlas? Nosotros pudimos verlas. Observamos también vizcoderos (majuejo o espino albar), hierba de los ballesteros, llamada así porque los ballesteros usaban su jugo para envenenar las flechas con las que mataban a sus enemigos. Nos paramos en varios endrinos en flor ...


... y Chabier nos comentaba que cuando saca la flor el vizcodero, ya se pueden plantar las tomateras.

Pero aún hay más todavía porque nos ilustró sobre la planta diente de león y yema de oro.


Aprendimos que los chopos pueden ser machos o hembras según el tipo de flor que tienen y que ahora estaban llenos de unas vainas con un líquido que hace de anticongelante y su función de funda es proteger a las diminutas hojas que han nacido. En breve, esas vainas se expulsarán y las hojas se abrirán mostrándose cada vez más grandes.

No sólo hubo encuentros con las plantas, arbustos y árboles. Conocimos a multitud de insectos, entre ellos, la aceitera.


La aceitera si la molestamos produce un líquido tóxico que puede irritarnos la piel. Pero fijaos que aprendimos que las avutardas, aves de mayor peso de la península, les encanta comer aceiteras porque esa sustancia que produce, aunque tóxica, les ayuda a eliminar parásitos internos y eso hace que sus plumas de la cloaca sean más blancas y atractivas para las hembras. Como podemos constatar, todo tiene un sentido en la naturaleza y ese equilibrio hay que intentar no destruirlo.


Por fin llegamos a Aguilar del Alfambra pero antes fuimos a ver el chopo cabecero del Remolinar con 250 años de antigüedad, el cual quedó finalista (tercera posición entre catorce candidaturas) en el concurso de "Árbol Europeo del Año 2015"


Después de nuestro gran paseo naturalista, llegamos al pueblo y comimos cerca del bar. Allí aprovechamos para comprarnos refrescos, helados y chuches. Se sorprenderían los habitantes de Aguilar del Alfambra viendo tanto zagal correteando por sus calles silenciosas.

Después de comer nos acercamos al Aula de Naturaleza del Chopo Cabecero y descubrimos entre paneles y fotografías, más cuestiones sobre este árbol y su hábitat. Además tenéis que saber que el padre del escritor Vicente Blasco Ibáñez nació en Aguilar del Alfambra.


Para poner el broche final a este maravilloso día, nos acercamos a la quesería "Quesos Hontanar" que está en la misma localidad. Milagros nos la enseñó explicando muy bien todo el proceso que conlleva hasta que se comercializa el queso.


¡Hasta pudimos ver la nave con las ovejas y corderos de la raza ovina Assaf ...


y cómo las ordeñaban!.


Después, degustamos varios tipos de queso que producen y hasta compramos alguno.

Como veis, fue una jornada muy educativa y cargada de aprendizaje. Seguro que los niños aprendieron muchas cosas que nunca olvidadán.

Y hablando de olvidos, lo que consideramos que nunca hay que olvidar es quienes somos y de dónde venimos. Nuestro territorio es por excelencia natural y muy hermoso. Preñado de mucha diversidad natural que hay que conocer, difundir y sobre todo preservar. Tenemos muy cerca de nosotros una riqueza natural de valor incalculable. ¡Salgamos más al campo!¡Conozcamos que nos brinda! Él, nunca nos fallará y devolverá a cambio de nada muchas alegrías y serenidad.

Para finalizar, desde el C.R.A. Teruel 1 damos las gracias a la Comarca Comunidad de Teruel (Cultura y Patrimonio) por haber financiado la actividad no suponiendo gasto alguno para nosotros y también a nuestro guía Chabier que por momentos nos recordó a la magnífica película de José Luis Cuerda "La lengua de las mariposas" donde su maestro Don Gregorio (actor Fernando Fernán Gómez) enseña a sus pupilos el lenguaje de la naturaleza entre paseos y felicidad.

José Mª Martínez (texto y fotos)

lunes, 8 de enero de 2018

EL MATAPUERCO

Llegados los primeros y fríos días de diciembre, para el puente “de la Purisma”, comenzaba el rito del “Matapuerco” en cada una de las casas de los pueblos que forman el Alto Alfambra.


Todo se iniciaba en el mes de septiembre de un año antes con la compra en pueblos y masadas cercanas o proveniente de la cría en la misma casa, del protagonista, que era instalado en la “Corte”, un pequeño habitáculo de piedra con puerta vertical y un comedero compuesto por una piedra labrada.


... y una tapadera de madera móvil que se accionaba desde el exterior y que servía para alimentar a los animales.


Las cortes se encontraban principalmente junto a las cuadras de las caballerías en el interior de las casas ...


 o en el corral de la entrada ...


Aquella era una época en la que los males olores no causaban malestar entre los vecinos, pues cada cual criaba su tocino, una garantía de supervivencia, y al mismo tiempo, era una crianza más natural. La alimentación básica consistía en subproductos de la huerta como patatas, remolachas, coles, etc. También era costumbre recolectar las hojas verdes de los olmos que se mezclaban con agua y harina de cebada.

Dependiendo de la importancia y del número de miembros de cada casa se sacrificaban uno o varios cerdos y, un día antes, varias ovejas viejas para realizar la mezcla de las carnes en la elaboración de los embutidos.

Llegado el día y teniendo preparados el banco (normalmente un trillo viejo) las herramientas de matarife, barreños, cestos, etc., se empezaba tomando unas barrachas y unas pastas. Posteriormente, se procedía a sacar el cerdo de la corte, cogiéndolo con el gancho y depositándolo sobre el banco, era necesario la fuerza de varios hombres para sujetarlo. La sangre que caía en un barreño tenía que ser manipulada dándole vueltas constantemente para que no se coagulase, posteriormente se emplearía en la realización de las morcillas o para comerla cocida.


Una vez muerto el animal se procedía a socarrarlo usando aliagas ardiendo pinchadas por una horquilla.


Posteriormente se lavaba con agua caliente. Después se frotaba con piedra tosca y con un cuchillo especial se raspaba la piel para no dejar pelo alguno. Ya estaba listo para trocearlo.


Primero se cortaban las “manos de ministro”, se colocaba de rodillas para de este orden quitarle la cabeza ...


darle un corte de la nuca al rabo para hacer dos piezas iguales ...

A continuación se sacaban el espinazo, los lomos, las costillas, los espaldares y los jamones ...


que eran trasladados al granero para que se enfriasen y "joreasen" antes de hacer la conserva ...


 los jamones y otras piezas eran salados en las mismas casas ...


... para su consumo posterior.


Tras ello llegaba el almuerzo. Este consistía, principalmente, en partes de hígado, tocino y costillas del cerdo fritos, incluso antes de pasar la muestra por el veterinario. El almuerzo era consistente ya que no era costumbre volver a sentarse en la mesa hasta la hora de la cena.

Posteriormente se lavaban las correas (tripas) para usarlas en la elaboración de los embutidos.


Con la carne sobrante, una vez desprendida de la corteza y añadiendo las canales de las ovejas, hacían chorizos y longanizas. Primero capolando la carne y después mezclándola con las especias correspondientes


Un embutido típico era “la bueña”, que se realizaba con la carne cocida y capolada de lengua, livianos o lubianos (pulmones), riñones y demás menudencias mezclada con las especias del chorizo.

Una vez estaba toda la carne capolada y mezclada con las especias y en sus respectivos barreños, se procedía a embutir usando para ello las tripas del cerdo lavadas que se introducían en la parte más estrecha de un embudo de la máquina de embutir ...


... mientras que la carne se ponía por la parte ancha y era empujada mediante una rústica palanca de madera.



Posteriormente, todo el embutido era colgado en la falsa en largas ramas peladas y secas de chopo para su secado y posterior elaboración de la conserva (20-21).


Mientras tanto se ponía a cocer el arroz que más tarde se mezclaría con la sangre, algo de grasa y las especias correspondientes para realizar las morcillas. Esta era una de las faenas más engorrosas porque aparte de mezclar y embutir tenían que cocerse en agua hirviendo.


Para ello se usaban mimbres cogidos de los huertos donde se colgaban varias morcillas y se introducían en el caldero de agua hirviendo quedando las puntas del mimbre apoyadas en los cantos del barreño para sacarlas una vez cocidas.


Estas posteriormente se depositaban en el suelo encima de paños hasta que se enfriaban.


También era habitual hacer morcillas de pan para consumirlas como” dulce”. Se preparaban empleando sangre, pan rallado, grasa, especias y miel. Solía comerse cruda.


El "joreo" de los costillares, lomos y longanizas era bien vigilado.


Era necesario el frío y el viento. Pero no demasiado. Mucho frío podía provocar que se helara, cuando aún tenía la carne mucha agua. Mucho aire provocaba que se endureciera por fuera pero que se quedara cruda por dentro. Para ello era necesario regular bien la apertura de los ventanos.


Bien entrado enero, cuando los lomos, costillares y longanizas ya habían perdido suficiente agua, se preparaba la "conserva". Se cortaban y troceaban todas estas piezas y se freían, generalmente en aceite de girasol, que era más económico, con laurel y granos de pimienta. Y se llevaban a las tinajas los trozos fritos para ser cubiertos por aceite. Así, podían conservarse durante meses, sin necesitar otra técnica como la nevera o los conservantes.


Eran días de intenso trabajo colectivo en la familia. La casa estaba patas arriba, pues cualquier otro quehacer se dejaba para acabar el matacerdo cuanto antes. El tiempo corría y todo tenía que hacerse en su momento para que el producto saliera bien y todo el esfuerzo de la crianza del tocino llegara a buen término. Al final se disponía de carne y embutido en la despensa para el resto del año.

Chusé Lois Paricio Hernando