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viernes, 19 de octubre de 2018

OTOÑO EN LA UMBRÍA DE LA DEHESA DE ALLEPUZ

Avanza el otoño. Los chopos no tienen prisa en cambiar el color de las hojas que aún se mantienen bastante verdes. Son días luminosos, no llegan las heladas y el río aún lleva agua. Aún son días de actividad en la ribera.

En el monte, la cosa cambia. El suelo va perdiendo la humedad de las tormentas de verano, abundantes en este año. Las plantas aprovechan para recoger la clorofila de las hojas, un pigmento tan complejo y costoso de obtener, como fundamental para su nutrición. La retirada del verde clorofílico permite observar los carotenos y las xantofilas, otros pigmentos que permanecían enmascarados: rojos, anaranjados, granates y amarillos.

Frente al pueblo de Allepuz está el monte de La Dehesa, característico por su ladera de umbría completamente abancalada en estrechos bancales, hoy abandonados y en proceso de recuperación por la vegetación. Una rambla ha abierto un barranco justo sobre su desembocadura en el río Sollavientos. En la ladera orientada al saliente de este barranco se dejó sin roturar un reducto. Un bosquete de arbustos caducifolios prospera en los últimos años. 

Anteayer ofrecía esta paleta de colores. 


 
El amarillo lo daban las pequeñas hojas de las guillomeras (Amelanchier ovalis) ...


El rojo, las características hojas trilobuladas de los aceres (Acer monspessulanum)  ...


Al caer la tarde, el pueblo de Allepuz ofrecía una hermosa imagen a través de sus hojas ...


... mientras que el granate lo aportaban las hojas de las mentironeras (Viburnum lantana) ...


... que ya la habíamos visto antes en los prados del Alto de La Dehesa ...


Quedan días de color en las Tierras Altas de Teruel. 

Son días de disfrutar del otoño. ¡Saboréalo en el Alto Alfambra!

domingo, 14 de octubre de 2018

ALLEPUZ CONTRA LA DESPOBLACIÓN

La despoblación es una realidad que también amenaza el futuro de los pequeños pueblos del Alto Alfambra. Una realidad compleja y difícil de resolver pues tiene raíces profundas. Una realidad sobre la que, por fin, se abre un debate.

También en Allepuz. El próximo sábado 20 de octubre.


¡Súmate al debate!

viernes, 5 de octubre de 2018

CONOCIENDO EL PAISAJE DEL CHOPO CABECERO EN ALLEPUZ

El 21 de junio, recién estrenada la temporada estival y justo antes de la vorágine de trabajo que representa el verano en los pueblos del Maestrazgo, el personal que atiende las Oficinas y Puntos de Información de esta comarca nos reunimos con Chabier de Jaime para conocer la cultura y el paisaje en torno al Chopo Cabecero y hablar de la reciente conversión de este territorio en el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. 

En el Departamento de Turismo de la Comarca del Maestrazgo nos encargamos de coordinar la red de información turística de la comarca, proporcionando material promocional así como información variada de utilidad para las personas que atienden estos puestos. De la misma manera nos preocupamos por organizar reuniones y jornadas para trabajar en común y para formarnos, tanto invitando a ponentes que nos ilustran sobre temas de interés, como visitando lugares de nuestro entorno, más o menos próximo, que tenemos que conocer para poder luego informar sobre ellos. 


Tal fue el caso con el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra, del que forma parte Allepuz, en el territorio de la comarca del Maestrazgo. Quisimos conocer de primera mano qué supone la inclusión de Allepuz en este nuevo ente, y conocer los pormenores de la cultura en torno a este árbol y su importancia en el devenir de nuestro territorio. Además, como podemos encontrar ejemplares de chopo cabecero en más pueblos del Maestrazgo, aunque no estén incluidos en el Parque, nos interesaba más todavía. 


La reunión con Chabier de Jaime fue en un local del Ayuntamiento de Allepuz, donde este experto en la materia, además de gran comunicador, logró cautivarnos explicándonos el papel que esta cultura del aprovechamiento del chopo ha tenido en las sierras turolenses, así como su importancia en la economía, con la variedad de usos que se le daba a la madera que producían. 

Aprendimos conceptos como el de la escamonda; también sobre la antigüedad constatada de esta práctica, además del valor que muchos sectores conceden a estos paisajes que forma el chopo como paisaje cultural e histórico, y que, aunque esta práctica se realizaba en muchos países europeos sobre distintas especies de árboles, en la provincia de Teruel se conserva un número de ejemplares mayor de chopos cabeceros que en ningún otro sitio. 


Tuvimos ocasión de acercarnos a la Masía de la Pupilas y pasear rodeadas de chopos cabeceros en plena dispersión del fruto, esa semilla envuelta en pelusilla blanca que tanta alergia da a muchas personas, así como conocer los ejemplares de primera mano, los jóvenes, los más veteranos, tocarlos, sentirlos, disfrutarlos. 


En definitiva, nos encantó visitarlos porque de esa manera podemos respetarlos y darlos a conocer en todas sus dimensiones. 

Cristina Mallén 
Técnico Turismo y Cultura 
Comarca del Maestrazgo

jueves, 9 de agosto de 2018

YA NO HAY NUMMULITES EN EL MAR

Siniestro Total, el mítico grupo de punk-rock gallego, publicaba la canción "Pueblos del mundo ¡extinguíos!". Esta era la primera estrofa:

Ya no hay trilobites en el mar
en Siberia no queda ni un mamut
las ballenas desaparecerá
así que, humano, ya solo quedas tú

Un ácido canto al devenir del ser humano al que, inevitablemente, espera su desaparición. De modo provocador, Siniestro proponía la extinción humana activa mediante la esterilización masiva. Punk químicamente puro. 

Una mañana luminosa de julio recorría la Val de Sollavientos buscando unas plantas singulares. A la vuelta, al vadear el río, me detuve para refrescarme y lavarme un poco con sus aguas cristalinas. 


En la orilla se extendía una pequeña playa formada por trozos de grava. Las mayoría de las piedrecicas tenían el tono crema o gris que resulta tan propio de la roca caliza. Al fin y al cabo eran sedimentos procedentes de las calizas cretácicas que afloran en la mayor parte del valle.
 

Igualmente, muchas de ellas presentaban forma irregular y bordes angulosos, indicando un breve proceso de transporte desde las rocas de las que proceden hasta esta cuenca sedimentaria temporal.

Sin embargo, una observación más detallada permitía apreciar numerosos sedimentos de contorno circular y aspecto de disco. Parecían pequeñas lentejas. Me recordaron a unos fósiles que resultan muy comunes en ciertas calizas: los nummulites.


Y me vino a la mente el primer verso de la citada canción de Siniestro, divirtiéndome al cambiarle la letra: 

Ya no hay nummulites en el mar ...

Y, como en la letra original, podía valer igualmente, pues los nummulites aparecieron hace 100 millones de años (Cretácico Superior) y desaparecieron hace 25 millones de años (Eoceno). Ya no hay nummulites. Se extinguieron.

Los nummulites fueron organismos del grupo de los protozoos (unicelulares eucariotas de nutrición heterótrofa) del grupo de las actuales amebas. Presentaban una concha arrollada en espiral que tenía cámaras conectadas helicoidalmente y separadas por tabiques perforados. La presencia de estas perforaciones (o forámenes) les da nombre a este grupo de protozoarios: los foraminíferos. Estos pequeños caparazones fosilizaron con facilidad. Tenían su hábitat en los fondos de mares en ambientes subarrecifales alimentándose de algas unicelulares.

Una observación más detallada permitía apreciar que tenían una forma de cono de escasa altura. Como la de los platillos musicales. Ello sugería que en realidad no eran nummulites sino orbitolinas.


Las orbitolinas también son foraminíferos. Son una familia de organismos bastante parecidos a la de los nummulites. Igualmente se movían emitiendo seudópodos y vivían en el fondo de mares  alimentándose de algas unicelulares, como las diatomeas. Estos eran coloniales y vivieron en un momento más concreto del tiempo geológico. Surgieron hace 118 millones de años (Cretácico Inferior), evolucionaron en varios géneros hasta extinguirse hace 88 (Cretácico Superior). 


Consultando, ya en casa, el mapa geológico de la zona se podía comprobar que estos pequeños discos eran orbitolinas. En el siguiente mapa se aprecian mediante colores y tramas los materiales geológicos y la edad de su consolidación en una zona de la val de Sollavientos. La de la parte de la derecha en la imagen, es decir el ver claro con trama de rectángulos con una línea en su interior (C 2-1 /15-16), corresponde a  margas, calizas (con orbitolinas), arcillas, areniscas, y calizas ferruginosas.


Así que, cuando nos encontremos estas lentejas de piedra podemos imaginar aquellos mares de hace unos 120 millones de años cuyos sedimentos, tras la orogenia Alpina y la posterior erosión, afloran en los montes de Allepuz y Gúdar. Y alguno de sus habitantes, las orbitolinas. 

Y recordando a la canción de Siniestro Total, afirmar, ahora sí: 

Ya no hay orbitolinas en el mar


¡La de secretos que guardan las rocas!

sábado, 4 de agosto de 2018

ALLEPUZ. SEMANA CULTURAL 2018

Un completo programa de actividades reúne la Semana Cultural 2018 de Allepuz. 

Observación de estrellas, marcha senderista, yoga, teatro, actuación musical, presentación de un libro, mercadillo, degustaciones gastronómicas, talleres de manualidades para niños, concurso de tapas, cine y el II Certamen de Pintura al aire libre "Pascual Berniz".

Y una amplia oferta de conferencias sobre astronomía, salud, seguridad, cine, consumo de agua y sobre el patrimonio hidraúlico que suponen las fuentes de Allepuz. 


¡Acércate a Allepuz!

viernes, 3 de agosto de 2018

GUERRA CIVIL EN ALLEPUZ. 80 ANIVERSARIO

De 1936 a 1939, España se vio inmersa en un conflicto armado entre gentes de los mismos pueblos y ciudades. Esta Guerra Civil marcó la sociedad española durante muchos años. 

En 1938, tras la batalla por la ciudad de Teruel, el frente del Alfambra va derrumbándose hacia el Mediterráneo. Las diferentes localidades de estas tierras, que estaban bajo el control del gobierno legítimo de la República, van pasando a manos del ejército sublevado a las órdenes del General Franco. Los enfrentamientos entre ambos ejércitos son violentos y con un despliegue importante de tropas y armamento.


En el mes de mayo de 1938, la localidad de Allepuz es tomada por el bando sublevado, tras unos enfrentamientos importantes entre los dos bandos. 


Dentro de la Semana Cultural de Allepuz, se conmemora el 80 aniversario de la batalla en esta localidad con una charla del historiador David Alegre Lorenz el sábado 4 de agosto, a las 19.30 h, autor del libro "La Batalla de Teruel. Guerra total en España".

El domingo 5 de agosto a las 18 h, se va a realizar un pequeño recorrido comentado por los escenarios de estos enfrentamientos, donde se conservan restos de las trincheras defensivas construidas por el bando republicano.

Andrés Pallarés Gil
Profesor de Historia

lunes, 30 de julio de 2018

CINE DE ANIMACIÓN EN EL ALTO ALFAMBRA

El cine de animación es una categoría de arte audiovisual que se caracteriza por no hacer uso de la grabación de imágenes reales sino en el de otras técnicas de animación. Estas últimas, tradicionalmente, han sido el dibujo animado (dibujos en dos dimensiones fotografiados plano a plano) o el de la técnica fotograma a fotograma (simulación de movimiento a partir de fotografías reales consecutivas de imágenes estáticas). Recientemente se ha extendido el cine de animación por ordenador, tanto en dos como en tres dimensiones.

En dos localidades del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra se van a celebrar semanas culturales en las que Alejandro Pérez Cueva, aficionado al cine de animación, proyectará sendas sesiones de cortos de esta variante cinematográfica.

El lunes 6 de agosto (22.15 horas) y en el espacio "Los Granericos" de Aguilar del Alfambra se proyectará la sesión "La historia del corto de animación: grandes etapas".



Y el miércoles 8 de agosto (22.30 horas) en el Ayuntamiento Nuevo de Allepuz se tendrán lugar una sobre "El minimalismo en el corto de animación italiano de los 70-90: Canvadoli y Bozzeto". 


Dos oportunidades de disfrutar y acercarse a esta técnica cinematográfica.

viernes, 27 de julio de 2018

DESCUBRIENDO LA FLORA ARVENSE DEL ALTO ALFAMBRA

El día 12 de junio del 2018, un grupo de ingenieros agrónomos especializados en Malherbología procedentes de Lleida y de Zaragoza visitamos el Alto Alfambra.


Nuestro principal objetivo era tratar de ampliar nuestra colección de malas hierbas ...


recolectando semillas y plantas ...


Chabier de Jaime nos guió y nos acompañó a barbechos y campos de pipirigallo de los pueblos de Galve, Camarillas, Aguilar del Alfambra y Jorcas ...


 

... para luego adentrarnos a una zona más montañosa y con otro tipo de flora en Allepuz, culminando la visita en la preciosa Val de Sollavientos, para nosotros hasta entonces desconocida. 


¿Y hasta estos pueblos nos tenemos que desplazar para ampliar la colección? Efectivamente, la flora arvense que hay en esta zona es peculiar. En los pueblos de estas zonas de Teruel, frías y de escasas precipitaciones, practicando el “año y vez” y con un uso moderado de herbicidas, es donde encontramos aún ciertas especies como Papaver argemone ... 


Hypecoum pendulum ...


Neslia paniculata, Ranunculus arvensis ...


Silene conoidea y otras, existentes también en otras zonas pero que nos faltaban en nuestra colección: por ejemplo Polygonum convolvulus. Todas ellas son especies mesícolas, adaptadas al cultivo de la “mies”, del cereal. Están, por lo tanto, acostumbradas a las labores del suelo y también al ciclo de los cereales de invierno. Por ello, emiten semillas poco antes de cosechar el cereal o durante la siega; también suelen estar bien adaptadas al laboreo, el cual hasta les favorece al dispersar sus semillas colocando algunas en posición ideal para germinar y a otras en posición desfavorable, la cual superan entrando en dormición esperando a mejores momentos para despertarse y germinar. 


Una vez nos habíamos surtido con las plantas que deseábamos ver e incluir en nuestro jardín, visitamos una zona más ganadera que agrícola en la que pudimos disfrutar de un paisaje igualmente humanizado y bellísimo. 


Las copiosas lluvias de mayo habían vuelto los prados en verdes paraísos para las vacas y ovejas que pastaban en ellos: en la Val de Sollavientos. Pero también allí disfrutamos de la flora. Allí crecían gencianas, orquídeas y otras maravillas vegetales, así como hongos de todo tipo. 


El broche final fue cultural, pudimos sorprendernos con la historia de producción de paños de lana de la zona que, para poder mantener vías de transporte en invierno con nubes y nieblas, se balizaba con unos sorprendentes postes de piedras. Desconocido completamente por nosotros, el “Camino de los Pilones”, un camino histórico que unía Teruel y poblaciones de Levante. 


Tras esta visita estamos cuidando las semillas que recogimos con cariño y que sembraremos en otoño. 

¡Pero esto no ha acabado, nos siguen faltando unas cuantas! Entre ellas, nos gustaría poder cuidar y dar a conocer a Iberis amara y también Arrenatherum bulbosum, una curiosa gramínea de reproducción a partir de bulbos, muy rara en España. Esta última habíamos llegado a tenerla, pero no se adaptó a la “domesticación” y estamos deseando volver a poderla ver. 


Mil gracias por enseñarnos y acompañarnos por esos recónditos lugares de Teruel. Tan desconocidos y tan hermosos. Ojalá el “turismo floral” pueda aportar un granito de arena en el desarrollo de la zona. Cuenta con nosotros para ello.

Alicia Cirujeda (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria)

domingo, 8 de julio de 2018

POR EL ALTO ALFAMBRA

La cita comenzaba allá donde colindan las comarcas del Maestrazgo, Gudar-Javalambre y Comunidad de Teruel. Esto ya de por sí es un gran aliciente, nombres de mucho peso para todos los amantes de los paisajes montañeses con grandes dosis de autenticidad. Pero la cosa mejora y gana enteros cuando sabemos que nuestro guía sería el responsable de poner en marcha el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. 

Con él tuve la suerte de toparme allá por febrero de este mismo año, cuando la gestión del parque por un lado, y la búsqueda de nuevas e interesantes rutas por otro nos llevaron al mismo punto geográfico en el mismo momento. ¿Cita forzada? Quizás si… pero obligada también. Y es que cuando gestionas una empresa de turismo, enfocada en el turismo sostenible, y cuya base es el amor por nuestro territorio y el deseo de su conservación por los siglos de los siglos, acabar encontrándote con Chabier de Jaime es parte del guión. 


Así pues, nuestro primer viaje con clientes al Maestrazgo (viaje de 3 días y 2 noches donde queríamos mostrarles no sólo lo más conocido, sino también grandes dosis de aquello menos conocido pero que a buen seguro no iba a defraudar) comenzaría con la visita al Alto Alfambra.

Reconozco que nuestros clientes esperaban algo grande de Cantavieja, Mirambel o La Iglesuela del Cid, pero quizás el Alto Alfambra era menos conocido para ellos, y sus expectativas estaban ahí, a la expectativa. 


Bajamos del microbús en nuestro punto de encuentro, y en pocos minutos comenzaron a maravillarse con los detalles… El trinar de los pájaros, el escaso tráfico de la carretera que pasaba junto a nosotros, el paisaje salpicado por cultivos, monte bajo, bosque de ribera y ganadería extensiva… Y así, un sinfín de pequeños detalles que empiezan a cautivar poco a poco a un público prácticamente urbanita pero con un gran amor por el medio rural. 

Enseguida llegaría Chabier, y con él la pregunta obligada de ¿cuántos habéis estado ya por estos lares? La respuesta era a buen seguro la esperada, apenas conocían, o conocían a muy grandes rasgos dónde estábamos ubicados, pero sin apenas detalle. 


Nuestra ruta comenzaría con el Camino de los Pilones. Allí, en aquellas inmensas llanuras que nos invitan a acariciar el cielo con nuestras manos, y en las que se respira una tranquilidad inmensa, entendimos rápidamente que no siempre fue así, que si aquellos pilones estratégicamente ordenados existen, es a buen seguro porque hace ahora unos 300 años era una de las principales vías de unión entre estas comarcas turolenses y el levante peninsular. Posiblemente una de las obras más importantes de la época en lo que a ingeniería de caminos se refiere. 

Bien, la visita empieza ganar calidad en tanto en cuanto las explicaciones de nuestro acompañante van sucediéndose. Y la sensación de no saber muy bien en qué territorio nos encontramos se va tornando hacia un sentimiento de estar paseando por un territorio cargado de historia. 


De allí moveríamos al valle de Sollavientos. Llaman la atención las masías, y muchas son las preguntas que nos vienen a la cabeza. Entre masía y masía vemos y disfrutamos de esas imágenes de ganadería extensiva todavía viva, todavía rentable, todavía posible.


Haremos una nueva parada en la ermita de Santa Isabel, imagen icónica de este hermoso valle, y lugar ideal para continuar con nuevas explicaciones. En esta ocasión sobre la ganadería local, y el porqué del chopo cabecero. ¡Cuánta lógica hay detrás de cada elemento paisajístico! 


El entender el porqué del Camino de los Pilones, el escuchar la razón de ser del Chopo Cabecero, hacen que nuestros visitantes disfruten infinitamente más del paisaje que aquellos otros que pasean por estos mismos lugares sin conocer bien el porqué de las cosas. 


De una u otra forma, hace entender mucho mejor qué fue en su día estas sierras turolenses, y el cómo el ritmo atroz de la Europa posterior a la revolución industrial les ha afectado. 


Por último subiríamos hasta el puerto de Valdelinares, situado a más de 1.800 m de altitud. Esto nos sirve también para darnos cuenta de otro factor característico de estas tierras, el hecho de encontrarnos en todo momento entre los 1.000 y los 2.000 mts no deja de llamarnos la atención. En todo momento, y siendo un público que el que más y el que menos ha andado largas jornadas de senderismo, hace que la comparativa con los Pirineos sea inevitable. Muchas similitudes, muchas diferencias. Hablamos de un paisaje muy elevado, pero sin grandes elevaciones. Quizás ahí radica la principal diferencia con los Pirineos, cuyo paisaje se basa en las grandes elevaciones, aunque sus pueblos han sido construidos en valles difícilmente por encima de los 1.000 mts. 

Acabamos la jornada con una comida de grupo en Allepuz, allí disfrutamos, y escuchamos en repetidas ocasiones frases de satisfacción máxima sobre la visita del día en el Alto Alfambra, el haber conocido de primera mano ...


la historia que encierran los chopos cabeceros, y sus vínculos con el ser humano, y el saber que hoy en día puede que el GPS nos deje de funcionar, pero a buen seguro sabríamos llegar siguiendo los pilones hasta Villarroya de los Pinares sin temor a perdernos.

Carlos Díaz 

lunes, 25 de junio de 2018

VERDE Y PÚRPURA

Días de junio. 

Primeros calores. Humedad en el suelo. Alarga el día. Casi todas las plantas están en su esplendor, desarrollando su máxima actividad durante los días del apogeo de la luz. Es el caso del pipirigallo. Un cultivo, muy de Teruel.


Podríamos hablar muchas cosas sobre el pipirigallo. 

De su aptitud para los suelos difíciles. De su resistencia a la sequía y a las heladas tardías. De su adaptación a las tierras altas turolenses ("Eres más de Teruel que el pipirigallo"). De su capacidad de fertilizar los campos en nitrógeno y en humus. Del generoso néctar que ofrece a las abejas. De la protección que ejerce en el suelo ante la erosión hídrica. Del hábitat que ofrece a los insectos y a las aves. De su empleo como alternativa en la rotación de cultivos. De la calidad de su forraje para el ganado. De las bacterias nitrificantes que viven en sus raíces. De la singular forma de su fruto. De su renacer como cultivo tras su casi desaparición por los avatares de la PAC. De su siembra por los cazadores. De su valor paisajístico. .E incluso de sus posibilidades como recurso didáctico.

Pero no lo haremos.

Hoy solo queremos invitar a que os acerquéis a un campo de pipirigallo. A cualquiera. Y os proponemos agacharos para disfrutar de cerca de su belleza. De la belleza de su flor amariposada ...

... con sus cinco pétalos rosas surcados por líneas púrpuras. 

De la armoniosa disposición de las flores formando una espiga ...


... que progresan de abajo hacia arriba en su maduración.

Del intenso verde de sus hojas compuestas ...


Del discreto zumbido de las abejas y abejorros ...


... en su laborioso libar de flor en flor. 


Del inagotable canto del macho de la alondra que sobrevuela nuestra cabeza mientras vigila el cercano nido.

En los campos de Galve ...


en los de Allepuz ...


en Camarillas ...


en los de El Pobo ...


de Aguilar ...


de Monteagudo del Castillo ...


o de Ababuj ...


Son días de disfrutar de la belleza de los campos de cultivo ...


Días de junio.