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domingo, 2 de diciembre de 2018

LOS PRIMEROS PROYECTOS DEL PARQUE CULTURAL

La constitución del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra ha sido un hito porque, por primera vez, se ha reconocido de forma oficial un bien cultural configurado en torno a un árbol y su paisaje. Contar con esta “marca” pionera es por sí mismo un objetivo que desarrollará toda su potencialidad mediante su trabajo a medio y largo plazo.


Ese trabajo concretado en proyectos a corto plazo, en el día a día, es del que vamos a hablar a continuación, y es el más agradecido, porque es el que se va a percibir en los pueblos antes y de manera tangible.

La selección de los proyectos a desarrollar es una competencia de la gerencia del Parque y de su Patronato, compuesto por la propia gerencia, los alcaldes de los pueblos y representantes del Gobierno de Aragón y de asociaciones del territorio. En la reunión del Patronato del mes de agosto se constituyó dicho órgano y se eligieron los proyectos en los que invertir el presupuesto anual, plasmados en el Plan de Actuaciones 2018 del Parque Cultural. Dichas acciones se sintetizan en tres líneas básicas de trabajo: estudios, obras y divulgación.

El bloque de estudios viene en parte condicionado por la necesidad de cumplir la Ley de Parques Culturales. Así, se acometerá la primera parte del Plan del Parque, un instrumento de planificación que conjuga las actuaciones en los principales valores del Parque y su estudio económico, con las normativas vigentes y la consiguiente indicación de las administraciones responsables.

Un estudio que tendrá efectos más visibles, y que se va a acometer en el presente ejercicio, es el proyecto técnico del Museo de Cedrillas, consistente en la redacción del diseño expositivo de dicho espacio que incorpore su integración dentro del Parque Cultural definiendo su temática, recursos y materiales expositivos.


Dentro del capítulo de estudios cabe señalar uno estrechamente vinculado con el bloque de obras, consistente en el proyecto de un tramo de la que va a ser la espina dorsal del Parque, el Sendero de Gran Recorrido Ruta de los Chopos Cabeceros del Alfambra (GR-199), Sendero Turístico de Aragón que discurrirá entre las Motorritas de Gúdar y los Alcamines en Galve. Se trata de una infraestructura estratégica de gran poder de atracción turística y que con sus ramales articulará el territorio de todos los municipios, recorriendo la zona alta de la sierra de Gúdar, las grandes arboledas de cabeceros y los ambientes esteparios de la sierra del Pobo y su Zona de Especial Protección de Aves.


De esta forma, se redactará el proyecto técnico del tramo Estrecho de Aguilar-Ríos Altos de Galve, que es el que presenta mayor complejidad técnica. Asimismo, dentro de este GR se ejecutará ya el tramo de la Vega del Alfambra de Galve (Ruta Senderista PR).


Por último, en el presente ejercicio el GR también recibirá recursos a cargo del FITE, aspecto del que hablaremos en otro artículo.

El capítulo de obras incluye una acción de gran interés para el patrimonio arqueológico y monumental, la realización de la pasarela de acceso a los restos del castillo de Gúdar, una construcción para comunicar los restos de la fortificación y la ermita de la Magdalena en dicho municipio. Los trabajos, que permitirán mejorar la accesibilidad a un magnífico Bien de Interés Cultural con excelentes vistas a los paisajes de las sierras y a la val del Alfambra, incluyen excavaciones arqueológicas, cimentación y la propia pasarela, que debe salvar una luz de unos 11 metros.


La realización de la Ruta Etnobotánica Reverendo Bernardo Zapater es de especial relevancia para la divulgación científica del territorio. La ruta está situada en las cercanías de Allepuz, y podrá recorrerse como un camino de ida y vuelta, o de modo circular. Se dotará con señales y paneles que identificarán las especies arbóreas, arbustivas y herbáceas más significativas, describiendo sus usos etnobotánicos e identificando las fases de recuperación tras el abandono de determinadas zonas de cultivos.


En el bloque de divulgación se cuentan diversas iniciativas que permiten de un modo más directo la consolidación y promoción del Parque Cultural, tanto de cara al mercado turístico como en sus propios pueblos, y de cara a la investigación y generación de un conocimiento que otorgue consistencia e identidad a los valores culturales del territorio.

Para dar a conocer al mayor público posible la “marca” del Parque se está desarrollando una página web con diseño adaptado a la visualización en smarthphones y tablets. Incluye servicio de alojamiento web, dominio y correo electrónico, y servicio de mantenimiento. A su vez, se han hecho materiales de promoción que constan de carteles-póster, trípticos, un expositor enrollable con lona impresa a color y pegatinas en papel, y se ha adquirido un ordenador portátil y un proyector. Son inversiones elementales pero necesarias en la puesta en marcha de un proyecto a largo plazo como el del Parque Cultural.

Expositor enrrollable en la conferencia sobre "Los celtíberos en el Alto Alfambra" en Jorcas
Dentro del apartado divulgador que profundiza en el conocimiento e identidad del territorio se cuenta la edición del libro de investigación "Con son de campana por él tañida. Historia de Aguilar del Alfambra (siglos XII-XIX)", una obra que, si bien aborda de forma específica la historia de uno de sus pueblos, por su concepción contextual en la antigua Comunidad de Teruel y sus localidades, puede considerarse también como una obra referencial del territorio de los municipios del Parque Cultural.


Igualmente se aprobó la redacción de textos para su edición en 2019 del libro de investigación "La entrada de moros y cristianos de El Pobo. Recuperación del Patrimonio Cultural Turolense", que recupera una de las manifestaciones culturales de índole literaria más originales de todo Aragón, lo que da imagen de su trascendencia, así como de la desconocida riqueza cultural de estos pueblos, uno de los valores más sobresalientes y con más recorrido de cara al futuro. En 

Una iniciativa para implicar a los vecindarios es el despliegue de un programa de conferencias, talleres y rutas guiadas en el que vecinos y especialistas aborden los valores culturales, patrimoniales y naturales de los pueblos. A fecha de hoy se han realizado con gran éxito en Camarillas (Día de las Aves en los Estrechos del Alfambra y patrimonio monumental de Camarillas), en Cedrillas (Actividad educativa de uso lúdico de las plantas), en Jorcas (Jornada sobre Los celtíberos en el Alto Alfambra) y Monteagudo del Castillo (Jornadas de emprendimiento. Ganadería ayer y hoy, perspectivas de futuro). A su vez, se ha colaborado con la jornada cultural de Aguilar del Alfambra (Ganadería y biodiversidad en la sierra del Pobo. Paisaje histórico, tesoro medioambiental). 

Jornada sobre la ganadería en Monteagudo del Castillo
En total, la suma de la inversión en todos estos proyectos supone una inyección en el territorio de unos 61.092,85 euros, una cantidad que, si en otros contextos puede resultar anecdótica, en un lugar como el Teruel interior, necesitado de inversiones y víctima de una feroz despoblación, supone un paso adelante en lo concreto y un hito en lo simbólico, por estar su origen en un proyecto que es una aspiración de estos pueblos. 

Cabe aclarar que el Plan de Actuaciones 2018 del Parque Cultural cuenta este año con un hándicap, el escaso tiempo disponible de ejecución de los proyectos condicionado por la fecha de constitución del Patronato, esperándose, no obstante, que no existan problemas en su tramitación y realización efectiva. En su consecución se encuentran trabajando de firme gerencia, ayuntamientos y la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón. El éxito de los proyectos del Parque es un éxito para sus pueblos y su futuro.

 Ivo Aragón Inigo
Representante en el Patronato del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra

jueves, 13 de septiembre de 2018

RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL TUROLENSE: ENTRADA DE MOROS Y CRISTIANOS EN EL POBO

A finales del siglo XIX Antonio Fortea vivió unos años en El Pobo y seguramente fue testigo presencial de la representación en verso que tiempo después caería en el olvido y no volvería a representarse: la Entrada de Moros y Cristianos en las fiestas en honor a San Juan y Pablo de Roma. Podemos pensar que en 1889 aceptara formar parte de su organización o interpretación y meses antes se preparase una copia del texto para “trabajar” con comodidad en los ensayos. Pero esto no es más que una hipótesis sin posible confirmación. Lo único realmente cierto es que Antonio Fortea se confeccionó un artesanal cuadernillo donde, hasta el 4 de marzo, fue copiando pacientemente la pieza completa de la celebración y la guardó toda su vida. A la vista está. 
Entrada de Moros y cristianos de El Pobo (Te) Copia manuscrita de Antonio Fortea Edo (1889) Página 5. Archivo de la familia Fortea.
Hablamos de una representación teatral que por su título y fórmula “de acción” podría figurar en el programa general festivo como un acto más de diversión y entretenimiento aleccionador, -las popularmente conocidas “comedias”, una práctica bien extendida desde la segunda mitad del siglo XVI- acorde al modelo de aquellas obritas protagonizadas por los propios vecinos, que las misiones interiores de diversas órdenes regulares preparaban casi siempre como colofón a la visita anual de varios días por los pueblos, reafirmando las creencias de la población e incluso de los clérigos locales. 

Podría ser, pero no lo fue. Antes de la Entrada, El Pobo celebraba otra representación teatral el día de los santos Juan y Pablo que, en nuestra opinión, debió ser un Dance similar al que tenían lugar en varios pueblos cercanos para sus respectivas devociones patronales. 

La Entrada, recoge y asume del Dance -al que muy probablemente sustituyó- sus rasgos específicos: la intencionada integración en los actos de culto religioso a unas devociones, la fecha, modo de representación, momento exclusivo de su única puesta en escena y el carácter amateur de sus intérpretes para expresar el “monólogo coral” entre el pueblo con/y los interlocutores celestiales cuyo fin principal es conseguir acciones benéficas para la comunidad, sin que el texto reproduzca la historia de los homenajeados. Todo eso, la convierte en la sustituta pero continuadora del Dance con renovada apariencia y como él, en algo con carácter propio e interno, totalmente distinto e independiente tanto del espectáculo de teatro religioso más convencional como de la mera representación folklórica. 


¿Cuántos aspectos formales de esa celebración anterior continuaron presentes, adaptados al desarrollo del nuevo acto más allá de los específicos ya referidos? Todos. No sabemos por el momento, cuál fue la razón ni la fecha en que ocurrió–aunque pensamos en el último tercio del XVIII o principios del XIX- ni quién o quiénes propusieron sustituir el modelo tradicional por uno formalmente novedoso –la Entrada- que exigía a los participantes, además de otros esfuerzos, el de memorizar textos en verso con mayor extensión y complejidad. Pero lo cierto es que aceptaron la propuesta y tuvo tanto éxito que desbancó por completo al festejo anterior. 

Probablemente en esa sustitución tuviera algo que ver el que paradójicamente, mientras en la centuria dieciochesca el pueblo llano sentía verdadera pasión por los festejos en general y los teatrales en particular, los gustos y pensamientos de sus máximas autoridades religiosas, políticas y culturales iban por otros cauces. Es sobradamente conocido que el periodo de Carlos III produjo numerosas cédulas destinadas a recortar todos los aspectos de la actividad teatral, empezando por la censura de obras a los autores y compañías de cómicos para continuar por la limitación de lugares y horarios. Sin duda entre esas cédulas fueron determinantes la promulgada el 11 de junio de 1765 prohibiendo la representación de autos sacramentales y comedias de Santos y las del 20 de febrero de 1777 y 21 de julio de 1780 que prohibían, entre otras cosas, los bailes tanto en el interior y atrio de las iglesias como en las procesiones u otras manifestaciones de teatro religioso. 

Juan Comba (1852-1924) Representación de un auto sacramental en el siglo XVII
https://www.publiconsulting.com/pages/astrana/tomoIII/p0000011.htm
Claro que estas pragmáticas tuvieron gran incidencia en las fiestas de las grandes ciudades pero apenas afectaron a las de los pueblos pequeños, donde la falta de medios económicos impedía contratar a las compañías o modificar el programa anualmente. Allí la misma o parecida representación, interpretada por los propios vecinos, reforzó entonces su carga simbólica de identificación local y relación con la divinidad mediante ese teatro en estado puro a pie de calle o en carromatos que durante el reinado de Carlos III, resistió a las sucesivas prohibiciones y normativas de la llamada “batalla contra el teatro” en la que desde Fernando VI se venía empeñando la rigorista censura eclesiástica (olvidando que siglos atrás la iglesia misma había sido su principal impulsora) y, por otras razones, parte de los ilustrados proclives a las nuevas directrices de la cultura escénica francesa. 
1777.- REAL CEDULA de Carlos III en respuesta al Obispo de Plasencia […] prohibiendo los Disciplinantes, Empalados, y otros Espectáculos en las procesiones de Semana Santa, Cruz de Mayo, Rogativas y otras; los Bayles en las Iglesias, sus Atrios[…] https://www.todocoleccion.net/documentos-antiguos/real-cedula-1777
Con todo, es posible que además de otros sucesos o circunstancias, protegiéndose de esas prohibiciones, los previsores pobinos se plantearan cambiar formalmente el festejo existente por otro, eligiendo una representación de moros y cristianos,- entonces en su grado de máximo esplendor - donde que no estaban presentes las danzas, cuando, además, las milicias concejiles se habían convertido en Soldadescas completando el carácter militar del cortejo y la corte de Carlos III, por cuestiones políticas y comerciales, fomentaba un enfoque moderno de orientalismo, distinto al caduco perfil de los periodos medieval y renacentista. 

Victoria and Albert Museum .- Anónimo griego. Ilustración de un soldado otomano de caballería (c. 1809)
Álbum de la caballería española. Lámina 29.- José Rubio y Villegas. Ejércitos de Carlos III. Regimiento de Dragones de Sagunto (1775)
Ahora bien, ¿Ocurrió así? Por desgracia, a día de hoy, en la constante y nunca suficientemente reconocida labor de búsqueda y consulta de Juan José Martín Escriche a lo largo de varios años en los archivos diocesano de Teruel y municipal de El Pobo, no ha aparecido ningún dato documental relacionado con la celebración de la Entrada. Por tanto no podemos ofrecer más que hipótesis aproximadas sobre la cuestión que ojalá en el futuro puedan ser refutadas o confirmadas con documentos. 

Mientras tanto, ateniéndonos al manuscrito, fuera una u otra la causa del cambio y la fecha de la sustitución anterior o posterior a la promulgación de la pragmática de 1777, de lo que no cabe duda es de que, como en párrafos anteriores señalamos, en El Pobo adaptaron la nueva pieza teatral al esquema festivo prexistente. Y en esa adaptación reside, a nuestro juicio, uno de sus rasgos peculiares más valiosos, hoy prácticamente perdido y con ello doblemente interesante al ser un raro testimonio del antiguo sistema escénico itinerante por diversos lugares especialmente significativos para la población. 

En el manuscrito de la Entrada de El Pobo queda plasmado pormenorizadamente con todos los detalles y movimientos esa forma de representar que empezaba en la puerta de la iglesia al salir la procesión con las imágenes inmediatamente antes de terminar la misa, convirtiendo las vías públicas, el núcleo urbano y sus alrededores en una simbólica ampliación del templo a medida que ésta transcurría, se paraba en determinados lugares del trayecto para representar lo establecido y proseguir luego hacia otro punto, dando la vuelta al pueblo hasta entrar nuevamente en la iglesia y depositar las tallas en su altar cerrando el acto la bendición final del sacerdote, de manera que en el transcurso del acto tenían que seguirlo a pie tanto las autoridades eclesiásticas y civiles como el resto de espectadores-fieles por los tramos del itinerario procesional en una interacción continuada. 

El Pobo (Te) Principio de la Calle Mayor del tradicional itinerario procesional. Foto cedida por Juan José Martín Escriche (c. 2015) 
El documento que Antonio Fortea Edo copió y guardó desde 1889, generosamente cedido por su biznieto para la publicación en pocos meses, ofrece una pieza teatral de 1.226 versos cuya interpretación se repartían diez adultos y un niño montados todos ellos a caballo e indudablemente vestidos con los distintivos necesarios para que los espectadores pudieran reconocer visualmente el personaje y bando, moro o cristiano, de cada intérprete. 

El Pobo (Te) Escenario 2º de la Entrada: Ermita del Oreto. Foto cedida por Juan José Martín Escriche (c. 2015)
Creemos que hasta el momento, la pieza literaria de El Pobo es la más completa conservada de las que, según nuestras noticias, con el mismo texto o muy similar se representaban también por lo menos en dos pueblos más de la provincia de Teruel: Celadas y Alba del Campo (población esta última donde dejó de celebrarse entre los años 1940-1950, conservándose varios pasajes literarios e interesantes fotografías de esos momentos) 

Por otro lado, indudablemente influyó y se reprodujo en mayor o menor medida en las diversas variantes festivas de moros y cristianos que tienen o tuvieron lugar en los municipios cercanos de El Castellar, Alcalá de la Selva, Formiche y Mora de Rubielos

Pues bien, llegados a este punto, pensamos si no sería conveniente aunar esfuerzos intermunicipales para recabar en cada uno de los tres pueblos mencionados, el mayor número de materiales complementarios de esta representación, caso de haberlos, con vistas a que en un próximo futuro, si así lo decidieran de mutuo acuerdo, pudiera recuperarse conjuntamente y celebrarse cada año en un municipio, sirviendo no sólo de unión interlocal sino también de ejemplo enriquecedor al Patrimonio aragonés y fomento del verdadero turismo cultural para cada uno de ellos. 

Por nuestra parte, quienes hemos participado en su publicación nos sentimos contentos de haber colaborado al conocimiento y recuperación del Patrimonio Cultural turolense y respetuosamente dejamos la anterior sugerencia al juicio y decisión de sus legítimos propietarios: El Pobo, Alba del Campo y Celadas. 

Muchas gracias.

Lucía Pérez

martes, 21 de agosto de 2018

LA CARTA DEL CASTILLO E IGLESIA DE JORCAS

Queridos vecinos y viajeros del presente y futuro:  

Esta es la segunda carta que os escribo a ver qué os parece. La primera os la mandé, también por Internet, hace 18 años. Aunque Jorcas es mucho más, cuando entráis al pueblo sorprende el montículo donde se divisan restos de un antiguo muro resistente a los “tiempos modernos”. Soy yo, mejor dicho, lo que queda de mí.

Me gustaría recordaros que soy el único vestigio medieval en pie del temprano asentamiento origen de este pueblo porque, según los arqueólogos, allá en el siglo X o antes –he perdido la cuenta-, fui poco más que una torre vigía construida por los árabes frente al campo abierto para la defensa de su entonces territorio.


Jorcas.- Restos del torreón o castillo árabe (¿s. X?) con añadidos contemporáneos Foto L.P. (1990)

Pues sí señores, poco más que una “torre vigía”: el espacio no daba para mayores construcciones ni en aquél momento tenía muchos ocupantes. Además, detrás de esa roca había terreno suficiente donde levantar alguna que otra casa no lejos del riachuelo y oculta a visitantes no deseados.

Tiempo después, cuando estas tierras cambiaron a dominio cristiano y algunos repobladores venidos con las tropas del rey de Aragón ocuparon el espacio detrás del roquedal, edificaron también allí una iglesia pequeña. Pasaron los años y las tierras y quienes las habitaban fueron de manos de un rey a otro y de éstos al arzobispo de Zaragoza mientras yo, el torreón, seguía cumpliendo mi función defensiva en esa época de continuadas guerras, oyendo a todos llamarme y escribirme “castillo”.

Pero no quiero hablar mucho de mi historia sino de la función social que han tenido y tienen mis “carnes” de piedra en vuestras vidas porque un día de 1532, recién nombrado arzobispo de Zaragoza Fadrique de Portugal, por tanto señor de Jorcas, ordenó a los arquitectos Juan de la Mira y Juan Galí darse una vuelta por sus posesiones en el Reino e informarle del valor y estado de sus castillos.  Pusiéronse en camino los dos Juanes, llegaron a Jorcas, me vieron y observaron y emitieron el pertinente informe: por mis dimensiones no merecía la pena emplear dinero en arreglarme. Desde entonces a hoy he sido “carne” del paulatino deterioro y he visto emplear mis piedras en aquellas construcciones comunales a conveniencia del señor de las tierras en primer lugar o atravesando los siglos, a la de los habitantes que, bajo mano, han ido “viajando” con mis sillares tan escuadrados a las paredes de sus viviendas o corrales particulares, de manera que mi “cuerpo” diseminado comparte la intimidad doméstica y local. Cada día paseo por las calles, os miro, os recibo y despido año tras año.

Jorcas.- Barrio del Castillo detrás del montículo. A la derecha, la iglesia. Foto: Eliseo Herrero (1998)
Pero volvamos a la Historia. Murió don Fadrique en 1539 sucediéndole don Hernando de Aragón, nieto de Fernando el Católico. Fuera personalmente o informado por su obispo auxiliar, la visita pastoral de 1567 puso de manifiesto que la iglesia de Jorcas estaba derrumbándose y era pequeña para la creciente población del lugar. Así que el 20 de noviembre de ese año, el ilustre prelado ordenó demolerla en el plazo de ocho meses para construir en los cuatro años siguientes otra nueva más capaz en el mismo solar, amenazando al Concejo con una multa de 100 ducados –equivalente a muchos miles de euros de la época- si desobedecían su mandato.


Zaragoza.- Salón del trono del palacio arzobispal. Retrato de Don Hernando de Aragón (1498-1575)

Pero las obras no empezaron enseguida porque antes de tocar el ruinoso pero sagrado lugar, necesitaban obtener permiso para trasladar la pila bautismal y la Eucaristía al espacio más seguro, respetado y decente del pueblo: las “casas del Concejo” (así llamadas por encontrarse en un solo edificio tres salas independientes -“casas”- La del Concejo, la de la audiencia pública y la cárcel) es decir, lo que hoy llamamos Ayuntamiento que entonces estaban en un punto cercano a la iglesia, desde luego no donde hoy se encuentra, lo sé de buena piedra: mucha parte de mí se encuentra en el actual edificio que construyeron el último tercio del siglo XVIII.
Y el mencionado permiso llegó al cabo de más de un año. Finalmente el 31 de enero de 1569 se pusieron manos a la obra y para entonces, D. Hernando de Aragón, un hombre de gran actividad, sólida cultura e inquietudes artísticas, muy rico y, afortunadamente, generoso mecenas, ya había decidido encargar la obra a los Xado. El arzobispo sabía lo que hacía, tenía sobradas referencias de su largo ejercicio profesional respaldado por la antigua iglesia del castillo en el vecino pueblo de Camarillas que en 1550 había terminado Roque Dexado –o de Xado- e igualmente por la recién finalizada hacia 1566 en Cretas quizá en colaboración con su hermano u otro miembro de su familia, pero además contaba con la ponderada opinión del obispo de Tortosa, quien satisfecho del trabajo realizado en este último pueblo, posiblemente se los recomendó para la iglesia de Jorcas.
Camarillas.- Iglesia del Castillo. Obra de Roque de Xado (1550) Foto https://mapio.net/s/36437766/

Precisamente ambos templos de nueva planta –el de Cretas y el de Jorcas- se renombraron poniéndolos bajo la titularidad de la Asunción de María, una devoción en pleno empuje promocional después del Concilio de Trento, especialmente desde que Pío V había ordenado su nuevo enfoque de culto.

Vais bien encaminados al suponer que Dexado fue el arquitecto de la iglesia jorquina no sólo por lo antes mencionado y la lógica secuencia cronológica sino también y sobre todo porque, aunque de momento el autor no parece haber “firmado” la iglesia de Jorcas como las otras dos, su fachada y arquitectura interior sigue el patrón estilístico, simplificado pero prácticamente idéntico al de la parroquia de Cretas.   



Naturalmente el mayor o menor presupuesto disponible en uno y otro templo se pesaba en la obra resultante. Entre la portada de las iglesias de Cretas y Jorcas la segunda tiene un diseño mucho más sencillo y austero, no solo por el número de óculos y hornacinas destinadas a alojar tres esculturas de bulto redondo –que según imprecisas referencias de ancianos eran las de San Blas, la Virgen en su Asunción y santa Águeda- los antiguos santos patronos y la nueva titular del templo, o por la ausencia de medallones en el dintel y del programa pasionista en relieve que recorre el friso o la mayor riqueza ornamental que exhibe la de Cretas sino también por la calidad de los materiales empleados.
 
 
Cretas.- Iglesia de la Asunción y San Juan Bautista. Obra de Xado (h. 1566). Foto: L.P.          


Jorcas.- Iglesia de la Asunción de la Virgen. Probable obra de Xado (h.1573) Foto L. P

Cretas.- Iglesia de la Asunción y San Juan Bautista. Obra de Xado (h. 1566). Foto: L. P.

Jorcas.- Iglesia de la Asunción de la Virgen. Probable obra de Xado (h.1573). Foto: L. P

Para la construcción de la iglesia se aprovecharon en los contrafuertes y esquinas cuantos sillares y losas pudieran valer del templo anterior por economía, comodidad, calidad de la piedra y escasez de buenos canteros en el término o alrededores.

Pero además, ahí al lado estaba yo con el gran almacén de mis mayores, mejores y mejor trabajadas piedras, disponibles desde 1532 sin reparar en las infieles manos que las habían tallado, claro que después de tantos siglos, ni se acordaban. Así bajé a escucharos y conoceros dentro y fuera de aquellos muros. Perdí altura y paisaje, gané contacto humano.




Jorcas.- Sillares reutilizados en los muros externos de la iglesia. Probable obra de Xado (1560-1573) Foto L.P., 2018.

En 1573 el edificio estaba a punto de bendición y consagración porque el 2 de junio, don Hernando de Aragón escribe al obispo de Tolosa contándole la compra de un paño de seda valenciana para el palio del Sanctíssimo sacramento y otras cosas para la falça de la iglesia que se havia hecho de nuevo en su lugar de Jorcas.

La verdad, el día de su inauguración me sentí líticamente orgulloso de estar allí por todos lados para siempre. La obra era magnífica. Dentro se reunían, como siempre, lo antiguo y lo nuevo, el color y el todavía blanco yeso de las nervaturas. La pila bautismal en su lugar, el coro adelantado, las dos puertas y entre ellas esa columna que llaman parteluz con otra adosada grácil y delicadamente labrada señalando la figura de la mujer Virgen elevándose.
 
Jorcas.- Iglesia parroquial, puertas con parteluz. Probable obra de Xado (1560-1573). Foto L.P., 2018.

Sí, seguramente el elemento más interesante de la hoy muy deteriorada portada parroquial de Jorcas es la conservación del parteluz original –posiblemente el único de la época,  existente hoy en la provincia-  entre las dos puertas de acceso al interior, que aún soporta equilibradamente los dinteles superiores reforzándose, sobre un alto pedestal liso, con una columna adosada, de fuste estriado sosteniendo un sencillo capitel dórico, semejante a las que se encontraban a un lado y otro enmarcando dichas puertas. Luego pasaron tantas cosas penosas…

Naturalmente, sobre los múltiples desperfectos que interna y externamente sufrió el templo en los primeros meses de la última guerra civil, el estado general de la iglesia, la portada y singularmente el parteluz –de piedra arenisca- siguen mostrándolos como una permanente herida de aquél tiempo agravada por la continua exposición a la climatología, la erosión -¡Tenemos tantos siglos!- y la desidia de las instituciones civiles y eclesiásticas.

Ante el inminente peligro, un voluntarioso vecino trató de sujetar con cemento las partes más frágiles de esa columna, seña y símbolo excepcional de Jorcas, a la espera de que una hipotética avalancha turística tal vez sugiera a los responsables del edificio, plantearse una visita al pueblo y, de una vez por todas, emprender las acciones necesarias para iniciar la recuperación de una interesante pieza singular del Patrimonio Cultural en estos territorios.

Sinceramente, sus ciudadanos contribuyentes, los edificios y yo mismo en su nombre, resistimos exhaustos, desencantados, pelín hartos pero incansables para recordar a quienes corresponde nuestros derechos constitucionales de otear algo de futuro sostenible.

Así pues me despido, queridos amigos, deseando contar con vuestro apoyo y beneplácito. Desde mi nacimiento sabéis que os llevo a todos y cada uno en el fondo de mi sentimental y discreto corazón.

Lucía Pérez (texto y fotos)
Jorcas

sábado, 18 de agosto de 2018

COSICAS DEL POBO (IV)

La edición de revistas locales es un indicador del creciente interés por conocer la historia, las costumbres y los valores naturales de los pequeños pueblos de Aragón. Estas publicaciones, al mismo tiempo, son reflejo de las diversas actividades culturales que se desarrollan en ellos, son el fruto de la implicación de algunas personas inquietas y de muchas otras que las apoyan por tratarse de algo propio e importante: la identidad de su pueblo.  

Así, en las últimas décadas, surgen este tipo de iniciativas y es cada vez mayor el número de localidades que disponen de una revista cultural local. Sin embargo no es tan habitual que en un mismo pueblo haya dos revistas culturales. Este es el caso de El Pobo, que tiene dos, ambas de periodicidad anual.

Por un lado cuenta con Poborina Folk, la revista del reconocido Festival de Música de Raíz. Y por otro, Cosicas del Pobo. Pues de esta queremos hablar. 


Cosicas del Pobo surgió en 2014 como una extensión del Poborina Folk con el objeto de dar a conocer -a los locales y a los visitantes- la historia, la sociedad y las costumbres de esta localidad de la Sierra. Es editada por la Asociación Cultural La Albada de El Pobo y dirigida por Juanjo Martín Escriche.

En el primer y en el segundo número se compilaron un buen número de notas históricas obtenidas de la lectura de documentos consultados en diversos archivos. El tercer boletín fue dedicado a glosar las biografías de personas vinculadas con El Pobo. 

Cosicas del Pobo nº 4, fechado en octubre de 2017, tiene el certero título "Memoria fotográfica" pues compila treinta y cinco fotografías antiguas tomadas en esta localidad y que formaban parte de una exposición presentada en la Fiesta de San Isidro ese mismo año.

Las mayoría de las fotos son personales. Los protagonistas son las personas que le han dado -o le siguen dando- vida a las calles y campos de pueblo. Son las fotos más queridas por los vecinos por que cada cual tiene una -o muchas- compartidas con estas personas. Abundan las fotos del servicio militar, las escolares y las familiares.

Son fotos entrañables que reflejan los trabajos agrícolas ... 


o domésticos ...


... de otros tiempos.

Es el reflejo de la religiosidad popular ...


de la diversión ...


... de las generaciones previas al éxodo rural.

Predominan, decíamos, las fotos personales. Pero, entre las personas, hay también rincones del pueblo, que se han perdido con el paso del tiempo ...


Es una gran noticia la edición de un nuevo ejemplar de Cosicas de El Pobo. Estos monográficos tan ilustrados y en los que se reconocen los protagonistas tienen el éxito asegurado. Sin embargo, no debería perderse la línea inicial de divulgar el objeto de los estudios, el dar luz a los hallazgos en los viejos legajos, porque ese es el camino para interpretar el presente y una ayuda para buscar el camino en los tiempos que están por llegar. 

¡Larga vida a Cosicas!

viernes, 27 de julio de 2018

DESCUBRIENDO LA FLORA ARVENSE DEL ALTO ALFAMBRA

El día 12 de junio del 2018, un grupo de ingenieros agrónomos especializados en Malherbología procedentes de Lleida y de Zaragoza visitamos el Alto Alfambra.


Nuestro principal objetivo era tratar de ampliar nuestra colección de malas hierbas ...


recolectando semillas y plantas ...


Chabier de Jaime nos guió y nos acompañó a barbechos y campos de pipirigallo de los pueblos de Galve, Camarillas, Aguilar del Alfambra y Jorcas ...


 

... para luego adentrarnos a una zona más montañosa y con otro tipo de flora en Allepuz, culminando la visita en la preciosa Val de Sollavientos, para nosotros hasta entonces desconocida. 


¿Y hasta estos pueblos nos tenemos que desplazar para ampliar la colección? Efectivamente, la flora arvense que hay en esta zona es peculiar. En los pueblos de estas zonas de Teruel, frías y de escasas precipitaciones, practicando el “año y vez” y con un uso moderado de herbicidas, es donde encontramos aún ciertas especies como Papaver argemone ... 


Hypecoum pendulum ...


Neslia paniculata, Ranunculus arvensis ...


Silene conoidea y otras, existentes también en otras zonas pero que nos faltaban en nuestra colección: por ejemplo Polygonum convolvulus. Todas ellas son especies mesícolas, adaptadas al cultivo de la “mies”, del cereal. Están, por lo tanto, acostumbradas a las labores del suelo y también al ciclo de los cereales de invierno. Por ello, emiten semillas poco antes de cosechar el cereal o durante la siega; también suelen estar bien adaptadas al laboreo, el cual hasta les favorece al dispersar sus semillas colocando algunas en posición ideal para germinar y a otras en posición desfavorable, la cual superan entrando en dormición esperando a mejores momentos para despertarse y germinar. 


Una vez nos habíamos surtido con las plantas que deseábamos ver e incluir en nuestro jardín, visitamos una zona más ganadera que agrícola en la que pudimos disfrutar de un paisaje igualmente humanizado y bellísimo. 


Las copiosas lluvias de mayo habían vuelto los prados en verdes paraísos para las vacas y ovejas que pastaban en ellos: en la Val de Sollavientos. Pero también allí disfrutamos de la flora. Allí crecían gencianas, orquídeas y otras maravillas vegetales, así como hongos de todo tipo. 


El broche final fue cultural, pudimos sorprendernos con la historia de producción de paños de lana de la zona que, para poder mantener vías de transporte en invierno con nubes y nieblas, se balizaba con unos sorprendentes postes de piedras. Desconocido completamente por nosotros, el “Camino de los Pilones”, un camino histórico que unía Teruel y poblaciones de Levante. 


Tras esta visita estamos cuidando las semillas que recogimos con cariño y que sembraremos en otoño. 

¡Pero esto no ha acabado, nos siguen faltando unas cuantas! Entre ellas, nos gustaría poder cuidar y dar a conocer a Iberis amara y también Arrenatherum bulbosum, una curiosa gramínea de reproducción a partir de bulbos, muy rara en España. Esta última habíamos llegado a tenerla, pero no se adaptó a la “domesticación” y estamos deseando volver a poderla ver. 


Mil gracias por enseñarnos y acompañarnos por esos recónditos lugares de Teruel. Tan desconocidos y tan hermosos. Ojalá el “turismo floral” pueda aportar un granito de arena en el desarrollo de la zona. Cuenta con nosotros para ello.

Alicia Cirujeda (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria)