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viernes, 27 de julio de 2018

DESCUBRIENDO LA FLORA ARVENSE DEL ALTO ALFAMBRA

El día 12 de junio del 2018, un grupo de ingenieros agrónomos especializados en Malherbología procedentes de Lleida y de Zaragoza visitamos el Alto Alfambra.


Nuestro principal objetivo era tratar de ampliar nuestra colección de malas hierbas ...


recolectando semillas y plantas ...


Chabier de Jaime nos guió y nos acompañó a barbechos y campos de pipirigallo de los pueblos de Galve, Camarillas, Aguilar del Alfambra y Jorcas ...


 

... para luego adentrarnos a una zona más montañosa y con otro tipo de flora en Allepuz, culminando la visita en la preciosa Val de Sollavientos, para nosotros hasta entonces desconocida. 


¿Y hasta estos pueblos nos tenemos que desplazar para ampliar la colección? Efectivamente, la flora arvense que hay en esta zona es peculiar. En los pueblos de estas zonas de Teruel, frías y de escasas precipitaciones, practicando el “año y vez” y con un uso moderado de herbicidas, es donde encontramos aún ciertas especies como Papaver argemone ... 


Hypecoum pendulum ...


Neslia paniculata, Ranunculus arvensis ...


Silene conoidea y otras, existentes también en otras zonas pero que nos faltaban en nuestra colección: por ejemplo Polygonum convolvulus. Todas ellas son especies mesícolas, adaptadas al cultivo de la “mies”, del cereal. Están, por lo tanto, acostumbradas a las labores del suelo y también al ciclo de los cereales de invierno. Por ello, emiten semillas poco antes de cosechar el cereal o durante la siega; también suelen estar bien adaptadas al laboreo, el cual hasta les favorece al dispersar sus semillas colocando algunas en posición ideal para germinar y a otras en posición desfavorable, la cual superan entrando en dormición esperando a mejores momentos para despertarse y germinar. 


Una vez nos habíamos surtido con las plantas que deseábamos ver e incluir en nuestro jardín, visitamos una zona más ganadera que agrícola en la que pudimos disfrutar de un paisaje igualmente humanizado y bellísimo. 


Las copiosas lluvias de mayo habían vuelto los prados en verdes paraísos para las vacas y ovejas que pastaban en ellos: en la Val de Sollavientos. Pero también allí disfrutamos de la flora. Allí crecían gencianas, orquídeas y otras maravillas vegetales, así como hongos de todo tipo. 


El broche final fue cultural, pudimos sorprendernos con la historia de producción de paños de lana de la zona que, para poder mantener vías de transporte en invierno con nubes y nieblas, se balizaba con unos sorprendentes postes de piedras. Desconocido completamente por nosotros, el “Camino de los Pilones”, un camino histórico que unía Teruel y poblaciones de Levante. 


Tras esta visita estamos cuidando las semillas que recogimos con cariño y que sembraremos en otoño. 

¡Pero esto no ha acabado, nos siguen faltando unas cuantas! Entre ellas, nos gustaría poder cuidar y dar a conocer a Iberis amara y también Arrenatherum bulbosum, una curiosa gramínea de reproducción a partir de bulbos, muy rara en España. Esta última habíamos llegado a tenerla, pero no se adaptó a la “domesticación” y estamos deseando volver a poderla ver. 


Mil gracias por enseñarnos y acompañarnos por esos recónditos lugares de Teruel. Tan desconocidos y tan hermosos. Ojalá el “turismo floral” pueda aportar un granito de arena en el desarrollo de la zona. Cuenta con nosotros para ello.

Alicia Cirujeda (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria)

domingo, 1 de julio de 2018

ECOLOGÍA DE LA DESPOBLACIÓN. UN CURSO DE LA UNIVERSIDAD DE VERANO DE TERUEL

La Universidad de Verano de Teruel oferta por primera vez un curso que tiene como objeto el analizar los efectos ecológicos del despoblamiento rural en el actual contexto del Cambio Climático, que tendrá lugar del 23 al 25 de julio en Teruel. Lo organiza D. José Manuel Nicolau, veterano investigador sobre temas ecológicos y problemas ambientales en el sur de Aragón además de profesor en el Campus de Huesca (Ciencias Ambientales).  


Entre los ponentes hay técnicos del medio natural, académicos y habitantes-gestores del medio rural. La naturalización y asilvestramiento (rewilding) de los montes en las últimas décadas está cambiando el funcionamiento de los ecosistemas y el flujo de servicios que recibimos de ellos. En este curso se abordarán los procesos biológicos e hidrológico-geomorfológicos involucrados, así como las medidas de gestión a aplicar para optimizar su funcionalidad. Finalmente se reflexionará sobre el papel que puede jugar esta recuperación de la naturaleza en la resolución de las crisis demográfica y socioeconómica que atraviesa el medio rural.

PROGRAMA 

- Cambios ecológicos tras el despoblamiento rural en un contexto de Cambio Climático 
- Cambios en las comunidades vegetales 
- Experiencias de gestión en Teruel: El proyecto Plantando Agua 
- Aspectos socioambientales del despoblamiento rural 
- Gestión forestal de los montes en el siglo XXI

Fechas: del 23 al 25 de julio 
Horas lectivas: 20 
Lugar: Teruel

HORARIO 

Día 23 de julio, lunes 

Mañana 

8:45-9:00 h. Recogida de documentación. 
9:00-11:00 h. Cambios ecológicos tras el despoblamiento rural en un contexto de Cambio Climático. D. José Manuel Nicolau. 
11:00-11:30 h. Descanso. 
11:30-13:30 h. Cambios en las comunidades vegetales. D. Patricio García-Fayos. 

Tarde
16:00-18:00 h. Cambio hidrológicos y geomorfológicos. D. Ignacio López Moreno. 
18:00-18:15 h. Descanso. 
18:15-20:15 h. Historia ecológica de los paisajes mediterráneos: el clima y el ser humano. D. Patricio García-Fayos.

Día 24 de julio, martes 

Mañana 

9:00-11:00 h. Experiencias de gestión de una Naturaleza en cambio: El proyecto Plantando Agua. D. José Manuel Nicolau.
11:00-11:30 h.  Descanso.
11:30-13:30 h. La expansión de los ungulados y sus depredadores. D. Juan Herrero. 

Tarde 

16:00-18:00 h. Aspectos socio-ambientales del despoblamiento rural. D. Javier Oquendo 
18:00-18:15 h. Descanso 
18:15-20:15 h. Mesa redonda. La naturaleza: ¿un activo o una carga para una sociedad rural despoblada? D. Manuel Lázaro; D. Chabier de Jaime; Representante empresarial. Moderador: D. José Manuel Nicolau.

Día 25 de julio, miércoles 

Mañana 

9:00-11:00 h. Gestión forestal de los montes en el siglo XXI. D. Enrique Arrechea. 
11:00-11:30 h. Descanso. 
11:30-13:30 h. Incendios forestales y cambio global ¿oportunidad o catástrofe? D. Alvaro Hernández. 13:30 h. Clausura del curso.

NÚMERO DE PLAZAS: Limitadas.

MATRÍCULA: Tarifa general: 125€. Tarifa reducida: 95€ Tendrán derecho a la tarifa reducida los estudiantes sin trabajo, los desempleados, los jubilados, el personal de la Universidad de Zaragoza y los tutores de prácticas de los alumnos de las distintas titulaciones del Campus de Teruel.

INFORMACIÓN: Fundación Universitaria “Antonio Gargallo”. Universidad de Verano de Teruel. Campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza C/Atarazana, 4; 44003 Teruel Tel. 978 618 118 
E-mail: unverter@unizar.es 
Facebook: Universidad de Verano de Teruel Twitter: @uvteruel

lunes, 25 de junio de 2018

VERDE Y PÚRPURA

Días de junio. 

Primeros calores. Humedad en el suelo. Alarga el día. Casi todas las plantas están en su esplendor, desarrollando su máxima actividad durante los días del apogeo de la luz. Es el caso del pipirigallo. Un cultivo, muy de Teruel.


Podríamos hablar muchas cosas sobre el pipirigallo. 

De su aptitud para los suelos difíciles. De su resistencia a la sequía y a las heladas tardías. De su adaptación a las tierras altas turolenses ("Eres más de Teruel que el pipirigallo"). De su capacidad de fertilizar los campos en nitrógeno y en humus. Del generoso néctar que ofrece a las abejas. De la protección que ejerce en el suelo ante la erosión hídrica. Del hábitat que ofrece a los insectos y a las aves. De su empleo como alternativa en la rotación de cultivos. De la calidad de su forraje para el ganado. De las bacterias nitrificantes que viven en sus raíces. De la singular forma de su fruto. De su renacer como cultivo tras su casi desaparición por los avatares de la PAC. De su siembra por los cazadores. De su valor paisajístico. .E incluso de sus posibilidades como recurso didáctico.

Pero no lo haremos.

Hoy solo queremos invitar a que os acerquéis a un campo de pipirigallo. A cualquiera. Y os proponemos agacharos para disfrutar de cerca de su belleza. De la belleza de su flor amariposada ...

... con sus cinco pétalos rosas surcados por líneas púrpuras. 

De la armoniosa disposición de las flores formando una espiga ...


... que progresan de abajo hacia arriba en su maduración.

Del intenso verde de sus hojas compuestas ...


Del discreto zumbido de las abejas y abejorros ...


... en su laborioso libar de flor en flor. 


Del inagotable canto del macho de la alondra que sobrevuela nuestra cabeza mientras vigila el cercano nido.

En los campos de Galve ...


en los de Allepuz ...


en Camarillas ...


en los de El Pobo ...


de Aguilar ...


de Monteagudo del Castillo ...


o de Ababuj ...


Son días de disfrutar de la belleza de los campos de cultivo ...


Días de junio.

viernes, 22 de junio de 2018

LA FRUTICULTURA LOCAL DE MONTAÑA EN GÚDAR-JAVALAMBRE

Entre los días 26 y 30 de junio se celebrará en Olba un curso formativo sobre recuperación y puesta en valor de variedades locales de árboles frutales bajo el título "La fruticultura local de montaña en Gúdar-Javalambre".


Tiene como objetivos el:

· Recuperar las variedades frutales locales y ponerlas en su justo valor, como recurso natural, agrícola y cultural.
· Activar y revitalizar su puesta en cultivo para diversificar la producción agrícola de la zona, actualmente centrada en cultivos extensivos de cereales y pequeños cultivos hortícolas y frutícolas familiares para autoconsumo, para así contribuir al mantenimiento de población en el medio rural.
· Impulsar estas variedades locales mediante la ley 7/2017 de venta local de productos agroalimentarios de Aragón para mejorar la renta de explotaciones, incremento del valor añadido, diversificando así sus fuentes de ingresos y contribuyendo a dinamizar el medio rural.
· Fomentar el acceso a productos agroalimentarios de proximidad, locales, de temporada y de calidad, informando de su procedencia, su sistemas de producción y condiciones de sostenibilidad, aspectos sobre cuyo conocimiento e interés de los consumidores esta aumentado, lo cual puede ser un aliciente para el turismo de calidad de la zona.
· Impulsar una marca de garantía de fruta de montaña Gúdar-Javalambre, mediante una producción natural y sostenible.

El curso es gratuito y va dirigido a todas las personas y todos los profesionales del sector agroalimentario y medio ambiental aragonés, con especial incidencia en el colectivo de jóvenes que se incorporen al sector.

El lugar de realización será el salón de actos del Barrio de Los Ramones de Olba (Teruel).

El programa es el siguiente:

Martes 26 de junio

16:00-20:30: Variedades locales de árboles frutales y prospección de variedades locales en campo

Miércoles 27 de junio

16:00-20:30: La reproducción de variedades locales de frutales, diseño de la plantación.

Jueves 28 de junio

16:00-20:30: Poda en las variedades locales. Sistema de riego y manejo del suelo y/o cubierta vegetal

Viernes 29 de junio

16:00-20:30: Prevención y control de plagas y enfermedades en fruticultura ecológica I

Sábado 30 de junio

9:00-13:30: Prevención y control de plagas y enfermedades en fruticultura ecológica II 
16:00-20:30: Cosecha y conservación. Venta directa y canales cortos de comercialización. Marca de garantía: Fruta de montaña de Gúdar-Javalambre.

El curso será impartido por los siguientes técnicos especializados y profesionales de reconocido prestigio para impartir las distintas materias del curso como son:

· Carlos Gil García (Ingeniero Técnico Agrícola, asesor técnico en fruticultura y conservador de variedades locales de frutales y hortalizas)
· Andreu Vila Pascual (Ingeniero Agrónomo, Máster en Agricultura Ecológica, asesor autónomo dedicado a la agroecología, profesor asociado de la Escuela Superior de Agricultura de Barcelona)

jueves, 15 de marzo de 2018

POR AMOR

Antes de los temporales, a primeros de febrero, estaba así la vega, con poca agua y nieve, en Jorcas, Teruel. Un peral, sin duda de buenas peras, y por eso respetado por el agricultor (pese a dificultar las labores en la parcela) destacaba con su oscuro, casi negro color, en las tierra rojizas del Cretácico inferior y por su tronco en espiral común en los viejos perales.


El campo labrado, pero el cereal no nacido, evidenciaba el seco invierno, roto sólo hace unos días. En los lugares fríos se oscurecen, no sé porqué, aun más los árboles de corteza oscura, resaltando entre los chopos cabeceros y las saucedas doradas y rojizas que acompañaban al río Alfambra. Su color y la sombra alargada al mediodía era testimonio del pleno invierno. Los frutales de pepita son los favoritos en la tierras altas, les gusta el frío en invierno, la flor se escapa mejor de las heladas, que aquí duran hasta junio, y los veranos cortos son suficientes para madurar sus frutos. Tradicionalmente ellos y las azarollas (Sorbus domestica) eran las únicas fuentes de vitamina C en invierno por lo que se estimaban y cuidaban más por necesidad que por capricho. 

Hoy en día mantenerlos así, en medio, sí es un puro acto de amor.

Armand Paz (texto y foto)

jueves, 25 de enero de 2018

TIEMPO DE FEMAR

En las montañas mediterráneas, durante siglos, la economía se ha basado en dos tipos de actividades básicas: la agricultura y la ganadería. Ambas, se han complementado para optimizar la producción y mantenerla en el tiempo. Conseguir la sostenibilidad. No ha sido fácil en un medio físico marcado por la escasez de precipitaciones y por los relieves pronunciados.


En determinados momentos históricos, la sociedad rural se ha visto presionada por factores que han desequilibrado el sistema. El empobrecimiento producido por las guerras o el crecimiento demográfico han provocado la roturación de tierras de escasa aptitud agrícola, en ocasión acompañada de la privatización de comunales. En definitiva, la pérdida de suelo fértil, en el monte y en los campos.

Los suelos agrícolas producen bienes que el agricultor extrae, que retira del terreno. Semillas, frutos, forraje, paja ... contienen nutrientes minerales (nitrógeno, potasio, fósforo y oligoelementos). Año tras año. O cada dos años si, razonablemente, se hacía barbecho.

Los rumiantes domésticos que pastan en los montes o en los campos ganado toman nutrientes orgánicos para crecer, produciendo carne, leche o lana al ganadero. Productos para una economía de mercado. 


Las ovejas, las vacas o las cabras, transforman la biomasa vegetal, fundamentalmente celulosa y lignina, en proteínas y en lípidos. Esta transformación requiere de complejos procesos metabólicos en los que estos animales producen unas sustancias nitrogenadas como residuo (urea y ácido úrico), siendo eliminadas por la orina. Por otro lado, una parte de los restos lignocelulósicos de los alimentos vegetales más fibrosos no llegan a digerirse, a pesar de la la doble digestión que implica la rumia, y se eliminan con los excrementos. 


En su movimiento por el campo, los rumiantes, al orinar o defecar, devuelven al suelo estos materiales que serán integrados en el suelo retornando parcialmente lo extraído. El ganadero, al encerrar el rebaño en las majadas o parideras, hace un acopio de excrementos y orina que se mezclan con la paja o con otros productos vegetales que ha utilizado como cama. Esta mezcla de paja, excrementos y orina forma el fiemo (fem, en catalán). Un producto muy valioso en la economía agraria.


Algunos historiadores sostienen que la enorme importancia de la ganadería en los reinos hispánicos fue el resultado de la necesidad de producir estiércoles destinados para los suelos agrícolas. Y que, antes de la utilización de los abonos de origen mineral, la superficie cultivada se ajustaba a la que podría ser fertilizada por la cabaña ganadera. Esto se rompió con el cambio de régimen, las desamortizaciones, la rotura de los comunales, el colapso de las grandes instituciones ganaderas (Mesta en Castilla y Casa de Ganaderos en Aragón) y de la trashumancia.

Pero ni la ganadería extensiva ha desaparecido ni la agricultura ha dejado de aprovechar los estiércoles, aunque muchos ya provienen de animales estabulados. 

Precisamente en esta época del año comienza a llevarse a los campos el fiemo extraído de las granjas y parideras. Es tiempo de femar.

Y, en el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra, podemos ver cómo durante estos días de invierno se lleva a los campos el fiemo sacado tras limpiar las majadas y las granjas. En Galve ...


En Allepuz ...


En Jorcas ...


En Aguilar del Alfambra ...


El fiemo se emplea en la agricultura extensiva de los secanos. pero, a menor escala, en los diminutos huertos cercanos a los pueblos que aún funcionan, como este de Camarillas, en el que se puede observar el elevado aporte, en consonancia con los frutos que se le exige a la tierra.


Dentro de unas semanas, conforme el agricultor-ganadero saque un rato, extenderá por el campo ya labrado y preparado con el cultivador el fiemo para envolverlo en la tierra y prepararla para la siembra en el próximo otoño. Como puede verse en este campo de Cedrillas.


Los paisajes que disfrutamos durante nuestras excursiones necesitan de unos protagonistas que son los que los cuidan y mantienen: los agricultores y los ganaderos.

Y de unas labores. Entre otras, el femar. Y esto hay que recordárselo a las nuevas generaciones, cada vez más alejadas del campo, cada vez más inmersas en la vida urbana y sus dinámicas.

Por que el campo no es solo una postal.

jueves, 30 de noviembre de 2017

TREINTA PAJARES

En la agricultura de secano cerealista, la paja ha sido un producto secundario en relación con el grano, el principal bien. En el Alto Alfambra, también.


La paja ha tenido un gran provecho en la cultura ganadera. Mezclada con el grano del cereal o con otros forrajes (alfaz o pipirigallo), ha formado parte de la alimentación del ganado, tanto de los rebaños de ovejas y vacas como de los animales de labor. Se empleaba igualmente como cama del ganado estabulado en las parideras, corrales y cuadras recogiéndose, mezclada con los excrementos, para fertilizar los campos (fiemo) de secano o regadío. Y, en menor medida, también se ha empleado como material de construcción, tanto en la elaboración de adobe (poco común en la zona, por la abundancia de piedra) o en la de las cubiertas, en ambos casos mezclada con barro. En ocasiones, no se llegaba a trillar la mies y se recogía como balago para atar los fajos en la propia siega.

La paja tenía un gran valor, por eso había que guardarla y protegerla de la intemperie dentro de los pajares. Antaño, recogida con jabegas tras la trilla y el aventado, echada desde el carro por la puerta alta y amontonada tras pisarla. Después, conforme llegaron las cosechadoras y empacadora, como alpacas, siendo entonces mucho más capaces por la mayor compactación. 

Los pajares se construían cerca de las eras, junto a los pueblos, pero también cerca de los corrales donde se encerraba el ganado. Y en cada pueblo había muchos. A veces agrupados e incluso adosados como estos de Allepuz ...

Pajares y eras de Allepuz. Foto: Rosa Pérez
Otras veces juntos pero separados unos de otros, como estos de Ababuj ...


Con su puerta en alto por donde se metía la paja desde la era  y con su puerta bajera desde la que se sacaba para su consumo. Y, por lo común, con el tejado a un agua. De dimensiones variables, en función de las posibilidades económicas de la familia. Casi todas de unos tres metros de altura y de una anchura variable, pero, en general, eran edificios pequeños, de una veintena de metros cuadrados.

Muchas cosas han cambiado en la actividad agraria en el último siglo en el Alto Alfambra. La ganadería extensiva ha perdido peso, la agricultura lo ha ganado mecanizándose, intensificándose y especializándose en el cereal. Las explotaciones medias son más extensas que las de las casas grandes de antaño. Pocos agricultores para, más o menos, la misma superficie. La paja, no tiene el valor que tenía, pero aún tiene su importancia. Y se recoge. Pero ya no en pajares.

Algunas modernas explotaciones ganaderas guardan las alpacas, en gran número, bajo cubiertos abiertos. Pero, en la mayoría de los casos, la paja se deposita al aire libre en las eras o en yermos cercanos a algún camino. Su bajo precio, no hace que peligre por robos, tan comunes en el medio rural, por otro lado. Estos son los nuevos pajares.

Alpacas de paja en las eras de Galve
En uno de los pueblos más cerealistas del Alto Alfambra dimos con uno de estos nuevos pajares ...


Docenas y docenas de alpacas de sección rectangular se apilaban ordenadamente en un montón sobre un yermo. Bueno, en realidad no era un montón sino tres separados por estrechos pasillos.


Me dio por contar las alpacas. Setecientas ochenta. 

Y el volumen de paja empacada. Mil setecientos cincuenta y cinco metros cúbicos, más o menos.


Y me dio por comparar ese volumen con el de los antiguos pajares. Los más comunes tenían unos 60 metros cúbicos de capacidad. Es decir, en esta hacina (fajina le llaman en algunos pueblos de Teruel) cabían la paja que antes llenaría (bien apretada) en treinta pajares.

viernes, 24 de noviembre de 2017

EL PARQUE CULTURAL DEL CHOPO CABECERO DEL ALTO ALFAMBRA. ANTECEDENTES

La Plataforma Aguilar Natural, asociación radicada en Aguilar del Alfambra, elaboró en 2009 el documento Borrador de Proyecto del Parque Cultural de los chopos cabeceros del Alto Alfambra.


El ámbito territorial de este proyecto era el comprendido por los municipios que recorre el citado río y sus afluentes en cabecera (ríos Sollavientos, Seco y Penilla), siendo Gúdar, Allepuz, Jorcas, Ababuj, Aguilar del Alfambra, Camarillas, Galve, El Pobo, Monteagudo del Castillo y Cedrillas. 

Esta iniciativa partía del convencimiento de que:
  • En los citados municipios existe un excepcional patrimonio, peculiar, poco conocido, muy valorado por sus habitantes y con riesgo en su perpetuación: el de los chopos cabeceros.
Estrechos de Aguilar del Alfambra
  • Dicho patrimonio cuenta con una relevancia más que suficiente para ser el eje central de una figura como la de los Parques Culturales de Aragón, y que merece que así sea debido a su valor diferencial respecto de otros parques culturales existentes.
  • Junto a este patrimonio paisajístico concreto, existen otros de excepcional valor, tanto material (arquitectónico, artístico, arqueológico, paleontológico), natural (espacios naturales pertenecientes a la Red Natural de Aragón, lugares de interés geológico, etc.) como inmaterial (tradiciones orales, habla, folclore, etc.), que también merecen estar integrados en el parque cultural.
Castillo de Cedrillas
  • La creación de un Parque Cultural es compatible las actividad agrarias tradicionales pues de hecho, son estas las que han creado dicho paisaje cultural y, al mismo tiempo, con otras figuras de carácter ambiental como Arboleda Singular, Paisaje Fluvial o Paisaje Protegido.
  • La organización de un Parque Cultural que reconozca estos valores es una oportunidad para generar actividad económica y aumentar las expectativas de futuro de dichos pueblos.
  • La creación de estas nuevas expectativas de futuro en el orden económico y social debe pasar necesariamente por la convivencia y el respeto hacia las actividades económicas existentes, particularmente las agrícolas y ganaderas tradicionales —en su condición de mantenedoras del territorio y de sus valores paisajísticos—, y las empresas de naturaleza endógena.
Ganadería extensiva de ovino en los páramos de Ababuj
  • Las nuevas actividades económicas vinculadas a la creación de un Parque Cultural no solo deben traducirse en la promoción de las actividades turísticas —deseables y necesarias para diversificar las economías—, sino en su integración en la medida de lo posible con las actividades tradicionales existentes y en una decidida apuesta por la investigación científica y la gestión del territorio, con el fin de convertir a nuestros pueblos en una referencia al respecto.
Por su valor diferencial y su singularidad, se eligió como eje central para la propuesta de Parque Cultural el paisaje de los chopos cabeceros del Alfambra y su sistema hidrográfico.


Históricamente, sobre los suelos arcillosos del valle del Alto Alfambra, se ha constituido un paisaje peculiar y típico del sur de Aragón: bosques fluviales adehesados formados principalmente por chopos (Populus nigra) trabajados mediante la escamonda. Es en la diferencia que va del Populus nigra como especie natural al chopo cabecero como árbol trabajado, donde se sustancia el doble valor de estos árboles: cultural y ambiental. Un doble valor que ha conformado a lo largo de los siglos un paisaje característico en numerosos municipios, de gran valor, belleza objetiva y enorme potencial, y que se encuentra íntimamente ligado a la historia y a la vida cotidiana de los pueblos. Un paisaje que, además, es un capital, un bien en sí mismo.

Dehesa fluvial en Aguilar del Alfambra
Por tanto se propuso como núcleo fundamental del Parque Cultural un bien singular en Aragón y en el resto de España, que urge reconocer para garantizar su perpetuación y que corresponde a una tipología patrimonial que hasta el momento no ha sido objeto de reconocimiento dentro de este tipo de figura, lo que refuerza su carácter novedoso, único y peculiar que sirve de bandera de enganche y promoción: el paisaje, entendiendo como tal el medio natural transformado por el ser humano en función de sus necesidades, conformado por dehesas fluviales.

Este tipo de paisaje puede ser denominado “paisaje cultural rural” en contraposición al “paisaje natural”, aquel que se define por la nula o escasa antropización, o al paisaje cultural urbano o industrial, pero que están altamente antropizados.

El paisaje de los bosques de ribera con chopos cabeceros, tuvo su origen en las necesidades de sociedades campesinas preindustriales, y conforma una estampa particular y querida que forma parte de la propia identidad de los habitantes e hijos de los pueblos del sur de Aragón, y concretamente del Alto Alfambra, cuenca que condensa las masas de chopos cabeceros más importantes por su cantidad y calidad de Europa.

Cabecera del río Seco, en Monteagudo del Castillo
Se entiende que un paisaje cultural, a pesar de lo novedoso que pueda resultar, puede formar parte de un Parque Cultural y ser su valor central. Para demostrarlo se recuerdan argumentos planteados (Bernad, 2001)

“El Convenio Europeo del Paisaje ha definido paisaje cultural como aquel en el que la transformación de una parte de naturaleza es resultado de la intervención del hombre, quien lo configura de acuerdo a sus particulares conceptos de cultura, comprendiendo ésta las actividades humanas en el amplio sentido de la palabra. Se entiende ese paisaje natural como resultado de un proceso continuo de modificación por el hombre, es decir, una manifestación más de la cultura; por tanto, se considera el patrimonio natural como parte consustancial del paisaje cultural, dentro de una concepción amplia del término patrimonio".

Este tipo de patrimonio tiene cabida en la Ley de Parques Culturales de Aragón de 1997.

El valor cultural de las choperas de álamo negro trasmocho del territorio del Alto Alfambra se complementa con los valores ambientales que reúnen los ecosistemas, generalmente agrosistemas, en los que se ubican y en los sistemas fluviales de los que dependen. 


Paisaje primaveral en el valle del río Sollavientos (Allepuz)
Y también con los patrimonios arquitectónico (religioso, obras de ingeniería civil-monumental, arquitectónico civil-popular), arqueológico, paleontológico, etnológico y cultural y paisajístico-natural del Alto Alfambra. 

Camino de los Pilones (El Pobo)
Debemos, además, este proyecto entendió que un Parque Cultural no es solo un medio para proteger y perpetuar el patrimonio diferencial de sus municipios, es al mismo tiempo una oportunidad para generar actividad económica y aumentar las expectativas de futuro de nuestros pueblos. Por esta razón, los objetivos del Parque Cultural no son sólo de índole patrimonial, también lo son en igual de importancia, económica, social y ambiental.

Este borrador fue presentado a finales de 2009 los representantes municipales de las localidades incluidas en el territorio afectado. Varios meses después fue respaldado en los consiguientes plenos municipales de ocho de los municipios, así como por la Comarca Comunidad de Teruel.

Ese mismo año se inició la publicación de una serie de artículos de opinión con frecuencia quincenal en "Diario de Teruel". Tenían como objetivo explicar los valores que reúne el paisaje cultural de chopo cabecero del Alto Alfambra y argumentar las razones existentes para declarar esta figura de protección patrimonial sobre este territorio. Estos son los títulos y los autores de los artículos:

  • ¿Por qué un Parque Cultural en el Alto Alfambra? (Ivo Aragón).
  • ¿Banalidad o dignidad? (Alejandro Pérez).
  • Los árboles trasmochos en Europa (Chabier de Jaime).
  • Sobre la biología del chopo y el papel de la escamonda (Fernando Herrero).
  • Un refugio para la fauna (Angel Marco/Gonzalo Tena).
  • Formación del paisaje del Alto Alfambra (Ivo Aragón y Ángel Marco).
  • Ríos, acequias, fuentes y chopos (Alejandro Pérez).
  • El uso tradicional del chopo cabecero (Chabier de Jaime).
  • El paisaje como seña de identidad (Sergio Benítez).
  • Un lazo indisoluble: Patrimonio cultural y paisaje (Lucía Pérez).
  • Troncos viejos, ramas nuevas (Antonio Castellote).
  • El río, los chopos y los sentimientos (Julia Escorihuela).

En enero de 2011 comenzó una segunda serie de artículos con los mismos objetivos aunque con diferentes temas incidiéndose más en las implicaciones administrativas, sociales y económicas. Los títulos y los autores fueron los siguientes:

  • Los chopos en la memoria de los pueblos (Pilar Sarto).
  • La evolución histórica de un paisaje (Emilio Benedicto).
  • Un paisaje forestal único (Chabier de Jaime).
  • Los árboles trasmochos en el arte (Dominique Mansion).
  • Arcilla y sangre (Toni Losantos).
  • Árboles centenarios, monumentos vivientes (Ted Green) .
  • La calidad de un paisaje: los valles con chopos cabeceros en Teruel (Paloma Ibarra).
  • Chopos, regadíos y paisajes (Alejandro Pérez).
  • El aprovechamiento del chopo en la construcción (Tomás Guitarte).
  • El encaje legal del Parque Cultural (Ivo Aragón).
Posteriormente fue presentado al Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. Tras su análisis por los responsables de dicha institución se concertó una entrevista en diciembre de 2013 entre el D. Javier Callizo, Director General de Patrimonio Cultural y una comisión promotora de dicho Parque Cultural constituida por el Presidente de la Comarca Comunidad de Teruel), el Alcalde de Aguilar del Alfambra, un representante de la Plataforma Aguilar Natural y un investigador del Centro de Estudios del Jiloca. En dicha reunión el Director General coincidió en que había suficientes argumentos que justificaban la creación del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra, pero igualmente indicó que la difícil situación económica imposibilitaba la creación de un nuevo parque, por lo que animaba a conseguir una fuente de recursos económicos entre la sociedad civil o en las empresas para ponerlo en marcha.

Folleto informativo de la propuesta de Aguilar Natural
En junio de 2014, la Plataforma Aguilar Natural presentó en el marco de XVI Poborina Folk (Festival de Músicas con Raíz) celebrada en la loclidad de El Pobo (Teruel) el folleto titulado "El Parque Cultural del Chopo Cabecero. Un proyecto desde el territorio" en el que explicaba en qué consiste dicho proyecto de parque cultural, cuáles son sus objetivos, cuál es la utilidad de dicho proyecto para el paisaje del Alto Alfambra, resuelve las dudas sobre los posibles conflictos con los intereses de agricultores o ganaderos e informa en qué situación se encontraba.   

En diciembre de 2015, una comisión formada por D. Joaquín Juste (Vicepresidente de la Diputación Provincial de Teruel), D. Adolfo Rodríguez (Consejero de la Comarca Comunidad de Teruel), D. Enrique Galindo (Alcalde de Aguilar del Alfambra) y representantes de la Plataforma Aguilar Natural y del Centro de Estudios del Jiloca se reunió en Zaragoza con D. Ignacio Escuín, Director General de Cultura y Patrimonio, del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón solicitando la consideración de declarar Bien de Interés Cultural Inmaterial al saber popular que ha generado el paisaje cultural del chopo cabecero e informándole de las gestiones realizadas en el pasado para la creación del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra.

En mayo de 2016, D. José Antonio Andrés (Jefe de Sercicio de Prevención, Protección y Conservación del Patrimonio Cultural), Dª María Peña (Jefa de Sección de Protección de Patrimonio Cultural) y Dª Delia (Facultativo de Patrimonio Cultural) visitaron la ribera del Alfambra reuniéndose en Aguilar con representantes municipales de varias localidades, de la Comarca Comunidad de Teruel y con representantes de Aguilar Natural y del Centro de Estudios del Jiloca. En la misma, los técnicos ratificaron los argumentos presentados para declarar Bien de Interés Cultural Inmaterial al saber popular que ha construido este paisaje cultural mientras que los representantes municipales mostraron interés en la declaración de parque cultural para este territorio.

El primer paso fue dado en el otoño de aquel año. Así, el 30 de noviembre se publicó el Decreto 175/2016, por el que se declaraba la cultura del Chopo Cabecero en el sur de Aragón como Bien de Interés Cultural Inmaterial.


Cartel de los actos celebrados en Galve y Aguilar del Alfambra en mayo de 2017

Y, en mayo de 2017, el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón organizó un acto en Aguilar del Alfambra en el que, ante un nutrido público formado por representantes municipales y vecinos de los pueblos de la contornada, representantes de otras instituciones y de diversas asociaciones, D. Ignacio Escuín propuso la creación Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra.

Acto celebrado en el Aguilar del Alfambra
En junio de 2017, en plenos municipales de los Ayuntamientos de Ababuj, Aguilar del Alfambra, Allepuz, Camarillas, Cedrillas, El Pobo, Galve, Gúdar, Jorcas y Monteagudo del Castillo se realizaron acuerdos plenarios expresando la intención de formar parte del futuro Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. Unas semanas después, solicitaron formalmente al Gobierno de Aragón la creación de dicha figura legal de promoción cultural enviando para ello un proyecto para su estudio y consideración.

El pasado viernes, 17 de noviembre de 2017 fue publicada la Orden ECD/1804/2017, de 3 de octubre, por la que se incoa expediente de declaración del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra (Teruel) en el Boletín Oficial de Aragón.


Este proyecto cultural inicia su singladura ...