domingo, 14 de octubre de 2018

ALLEPUZ CONTRA LA DESPOBLACIÓN

La despoblación es una realidad que también amenaza el futuro de los pequeños pueblos del Alto Alfambra. Una realidad compleja y difícil de resolver pues tiene raíces profundas. Una realidad sobre la que, por fin, se abre un debate.

También en Allepuz. El próximo sábado 20 de octubre.


¡Súmate al debate!

jueves, 11 de octubre de 2018

III FERIA MICOLÓGICA DE GÚDAR

Una nueva edición de la III Feria Micológica de Gúdar va a tener lugar el fin de semana del 20 y 21 de octubre. Una nueva ocasión para aprender sobre los hongos, conocer su biología y descubrir preciosos rincones del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra.


Este año ... con una visita guiada nocturna para disfrutar del magnífico cielo estrellado (si no aparecen las nubes) de estas sierras.

Este es programa:

Sábado, 20 de Octubre

8.00: Recepción de participantes, entrega de material y café de bienvenida. . Lugar: planta baja del local municipal.
9.00: Salida al campo acompañados por micólogos en grupos reducidos.
14.00: Regreso al pueblo y comida micológica en los diferentes restaurantes de Gúdar con menús micológicos.
17.00: Determinación de las especies recolectadas y resolución de dudas micológicas. Lugar: planta baja del local municipal
19.00: Demostración micogastronómica.Lugar: Primera planta del local municipal.
22:00: Visita guiada nocturna por Gúdar. Lugar de encuentro: Plaza del Ayuntamiento. Duración aprox. 1 hora. Se recomienda traer linterna o frontales.


Domingo, 21 de octubre

Durante toda la mañana: Mercadillo micológico. Lugar: Primera planta del local municipal

9.00: Salida al campo acompañados por micólogos en grupos reducidos.
13.00: Regreso al pueblo y determinación de especies recolectadas.
14:00: Comida micológica en los diferentes restaurantes de Gúdar con menús micológicos.
16:00: Despedida y cierre del fin de semana micológico.

¡Diversión asegurada!

miércoles, 10 de octubre de 2018

LOS ILUSTRES DISCRETOS: EL CIRUJANO MIGUEL JOSÉ MONZÓN, NATURAL DE JORCAS

Muy poco podemos conocer de la vida privada y familiar de Miguel Joseph Monzón y Farnel, hijo de Manuel Monzón Escuder y María Farnel Aparicio salvo que, por lo que señalan sus escasos datos biográficos, nació en Jorcas entre 1765 y 1770. A partir de ahí las fechas y lugares donde realiza su formación y obtiene sus títulos son algo contradictorias. Por un lado algunas investigaciones afirman que en 1790 se encontraba en Ferrol solicitando la probanza de su limpieza de sangre, otras señalan que en mayo de 1791 le fue expedido en Madrid el título de cirujano latinista

Pero antes de seguir adelante tratemos de aclarar en primer lugar cuáles eran las funciones del cirujano hasta el siglo XVIII: el tratamiento manual del cuerpo humano con técnicas y herramientas apropiadas para, como definió A. Paré, mejorar la salud eliminando lo superfluo, restaurando lo que se ha dislocado, separando lo que se ha unido, reuniendo lo que se ha dividido y reparando los defectos de la naturaleza. 

Caricatura de cirujanos y barberos del siglo XVIII. http://www.wikiwand.com/es/Cirug%C3%ADa
Y esas labores se encomendaban, bien a los cirujanos latinistas o de ropa larga en la época, bachilleres en Artes con tres años Latín, Lógica, Álgebra, Geometría y Física que habían adquirido posteriores conocimientos de Medicina estudiando en la Universidad las materias específicas a dicha profesión, especialmente Anatomía y Cirugía o a los llamados barberos, cirujanos romancistas o de ropa corta cuyos conocimientos no eran universitarios sino derivados únicamente del aprendizaje practicado durante cuatro años junto a otro con experiencia, romancista o latinista que actuaba de maestro. En consecuencia, la Cirugía se consideraba, más que una carrera, un oficio manual

Paradójicamente, el grado de cirujano universitario exigía mayor dificultad de estudios y estaba peor considerado social y económicamente, razón por la cual casi todos los estudiantes preferían ser “médicos” y valerse de los cirujanos romancistas como ayudantes. En consecuencia, el grado de precariedad quirúrgica en España era tan desastroso que, en los últimos años del reinado de Fernando VI, la monarquía se planteó la urgente necesidad de renovar los estudios de Cirugía en nuestro país, siempre en guerra con Inglaterra o Francia, para dotar a la Armada de profesionales creando en Cádiz el primer Colegio de Cirugía en 1748 al que seguirían el de Barcelona (1760) y finalmente Madrid el 13 de abril de 1780, que ofrecerá también sus servicios a la población civil. 

Imagen del Real Colegio de Cirugía de Cádiz. Siglo XIX. http://medicina.uca.es/
Para acceder a los estudios en cualquiera de los Reales Colegios, el alumno debía presentar una acreditación de limpieza de sangre -con todo lo que ello requería- y garantizar que su familia podía pagarle lo necesario sin que tuviera que trabajar durante sus cinco años de estudiante entre teoría y prácticas que realizaban en el Hospital General y la Casa de los Desamparados. Tras esos cinco años y un examen final ante el Protomedicato, obtenían el título de Cirujano latinista. 
Real Cédula para la creación del Real Colegio de Cirugía de Madrid, 1780 https://es.wikipedia.org/wiki/Colegio_de_cirug%C3%ADa
Llegados a este punto podemos preguntarnos si nuestro paisano jorquino estudió en Madrid y fue esa su trayectoria. Es probable y, si fue así, aproximadamente a los 22 años se trasladó a Ferrol donde fácilmente podía encontrar trabajo puesto que las continuas guerras, el control de los viajes ultramarinos y los avances científicos europeos favorecían la contratación de estos profesionales, absolutamente imprescindibles en cualquier barco pero especialmente en la Armada y ejército. 

Siglo XVIII: Cirujano particular


Siglo XVIII: Cirujanos del ejército y de la Armada española.

Quien se inclinaba por entrar en uno u otro Cuerpo tenía asegurados sueldo y empleo de por vida además de la incorporación al estamento militar, el paulatino ascenso en ambos campos, llevar uniforme militar de acuerdo a su grado, seguridad de jubilación y otras ventajas nada desdeñables para sus familiares. Sin embargo Miguel José, que prefirió continuar como civil, sin alistarse ni enrolarse en la Armada estuvo en el Hospital Militar o Naval ferrolano realizando prácticas de disección como cirujano latinista particular entre 1791 y 1796. 

Ferrol.- Grabado del antiguo Hospital Naval. Fachada principal (c. 1837) https://sites.google.com/site/ferrolantiguo2/hospitaldemarina

Así consta en los documentos de ese último año al ser contratado coyunturalmente por las autoridades navales para cubrir la plaza profesional en la “La Diligencia”, una corbeta de guerra que se estrenó con él a bordo, saliendo de Ferrol el 18 de octubre para llevar cinco pliegos desde la corte informando sobre el estado de la guerra con Gran Bretaña a los gobernadores de Puerto Rico, Panamá, Cuba, La Florida y Veracruz, donde atraca el 19 de diciembre. 



Corbeta española de 20 cañones (1796)
Al parecer Miguel José Monzón vuelve a España en ella pero pronto se embarca nuevamente, esta vez en la corbeta “La Ardilla”, como cirujano particular en clase de segundo, que llega a Veracruz en 1798 y, una vez allí, el ingeniero militar Diego García Panes, gobernador de la plaza, lo comisiona para inspeccionar el Hospital Militar de Belém dentro de la ciudad amurallada y al año siguiente, con idéntica misión, el también Hospital Militar Nuestra Señora del Carmen ubicado en el Estanco Bajo, donde trabajará entre octubre de 1799 y enero de 1800. 

Veracruz.-Baluarte de Santiago y ciudad amurallada. Litografía de Casimiro Castro (1846) https://efacico.wordpress.com/2014/04/23/san-fernando-el-falso-baluarte/

Esos viajes ultramarinos convierten a Monzón en uno de los denominados cirujanos del mar por los historiadores de la medicina españoles y sobre todo mexicanos, es decir uno de los profesionales que obligatoriamente debían formar parte del personal en todas las embarcaciones españolas para atender cualquier eventualidad relacionada con la salud de la tripulación y pasaje. 

A raíz de este segundo viaje nuestro paisano se quedó en América -en Veracruz para ser exactos- a las órdenes de las autoridades españolas, recorriendo el llamado Seno mexicano y Caribe en diferentes navíos de guerra que defendían las costas coloniales de las tropas inglesas. 

J. Oliván Rebolledo (1717) Mapa de las poblaciones de la costa del Seno mexicano. https://sites.google.com/site/tamaulipasysupatrimonio/

Carta Esférica de las Costas del Seno Mexicano, Golfo de Honduras, Islas de Cuba, Sto. Domingo, Jamaica y Lucayas (1808-1846) http://oldprintshop.com/product/133661?inventoryno=85504&itemno=1

En agosto de 1802 Miguel José Monzón llegó a Cuba a bordo de “La Minerva” y en La Habana conoció la vacuna contra la viruela

Mapa de Cuba y de La Habana. Alejandro de Humboldt (1820) https://norfipc.com/img/cuba/mapas/mapa-de-cuba-humboldt-1820.jpeg

Desde la antigüedad se habían experimentado en Oriente y Occidente diversos procedimientos de variolización para vencer una de las plagas más mortíferas y recurrentes a lo largo de la Historia, también en el siglo XVIII. 

Añadir leyenda
No obstante, en el último tercio del siglo XVIII las investigaciones de científicos como Morel, Plett, Pommier, Pew y Jenner dieron el resultado apetecido: la vacuna. Su llegada a España en 1800 salvó a dos de los hijos de Carlos IV, así que el rey apoyó su expansión e introducción por los territorios de la corona en 1801. 




El origen de la vacuna. https://www.biotechmagazine.es/reportajes-biotech/ El uso de la vacuna. Grabado de la Biblioteca Nacional de París. Foto: Institución Fernán González
Pues bien, con esos antecedentes, en marzo de 1804, el Ayuntamiento de Veracruz encargó a Miguel José Monzón recoger personalmente la vacuna -transportada en algunas botellitas de vidrio desde Puerto Rico hasta La Habana- para trasladarla de inmediato en la fragata “Anphitrite” al puerto veracruzano que la recibió el 10 de abril y distribuirla gratuitamente entre la población, enviándola a continuación, también con Miguel José Monzón, a Campeche el 28 de ése mismo mes. 

Poco después, él mismo junto a otros cinco jóvenes embarcaron el 2 de mayo a bordo del guardacostas “La Saeta” rumbo a Mérida para vacunarse con la técnica de brazo a brazo y hasta julio inocular el remedio a la población con la ayuda de cirujanos militares y particulares de la localidad, haciendo los pertinentes informes del trabajo. 

Informe del facultativo Cipriano Blanco sobre la actividad con la vacuna contra la viruela traída por el cirujano Miguel José Monzón, desde el 9 de mayo de 1804 hasta finales de 1813 en Campeche. Estado general de Cipriano Blanco (4 hojas) p. 1.

Cuando llegó a México la "Expedición Filantrópica" al mando del cirujano militar don Francisco Xavier Balmis, enviada desde España para recorrer las colonias vacunando, hubo de reconocer la anticipada y diligente labor de Monzón en muchos territorios. 

1803.-La goleta “María Pita” sale de Coruña hacia América con la Expedición Filantrópica a bordo. 
https://www.nobbot.com/personas/vacuna-de-la-viruela
/
Al término de su actividad en Campeche y con la llegada de los miembros de la campaña de Balmis, Monzón regresó a Veracruz. Desde allí, en la Junta de Vacuna continuó el trabajo llevándola, entre noviembre de 1807 y 1809, a los pueblos de Tuxtla, Acayucan, Cosamaloapan y Tlacotalpan. Por todo ello el virrey Francisco Javier Venegas le nombró en 1810 cirujano del batallón de Santo Domingo, pero él prefirió seguir como cirujano de la Real Armada. 

Actual insignia del Cuerpo de Sanidad de la Armada española.
https://es.wikipedia.org/wiki/Cuerpo_de_Sanidad_de_la_Armada

Probablemente en esos años Miguel José Monzón entró en contacto con la masonería y adoptó su filosofía llegando a ser uno de sus miembros más destacados puesto que el 28 de abril de 1816, la Gran Logia del Estado de Louisiana autorizó la creación y el establecimiento en Veracruz de la logia Los Amigos Reunidos nº. 8 del rito de York -fundada uno o dos años antes- expidiéndole el nombramiento de Respetable Maestro


El mazo del Respetable Maestroñadir leyenda
Admisión de un profano en la masonería a principios del siglo XIX https://www2.uned.es/dptohdi/museovirtualhistoriamasoneria/

Eran tiempos social y políticamente revueltos tanto en España como en las tierras ultramarinas. Habían empezado los movimientos insurgentes que conseguirían finalmente la independencia de casi todos los territorios del Imperio colonial hispano y su fraccionamiento en las actuales naciones centro y sudamericanas pero, cumpliendo las prescripciones de su doctrina, como fundador y Respetable Maestro, Monzón podía dedicarse a su profesión quirúrgica en los territorios de su Logia, circunvecinas y Louisiana, pero no a la política. Eso explicaría que no participara abiertamente en favor del movimiento independentista como sí lo hizo su hijo, Pedro Miguel Monzón, teniente coronel y también masón, quien tuvo una importante actividad en la guerra por la Independencia mexicana

En 1819, habiéndole destinado como cirujano en la goleta de guerra “La Guía Guardacosta” y concedido los honores de primer profesor honorario médico-cirujano de la Real Armada, escribe un método para la observación y clasificación de las epidemias así como “La Farmacia en la Fiebre Amarilla de Veracruz” cuyo manuscrito se guarda en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz. 

  

Medalla de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz. Siglo XIX. Anverso y reverso. Ejemplar isabelino en plata. 

En la segunda mitad de 1820 vuelve a Ferrol pero pronto retornó a Veracruz donde siguió ejerciendo su profesión médica hasta el final de la guerra mexicana que terminaría en 1825 tras rendirse el fuerte de San Juan de Ullúa. 

Apenas dos años más tarde, Guadalupe Victoria, primer presidente constitucional de México, promulgó la Ley para expulsar a los españoles. A pesar de su trayectoria y de la vinculación independentista de su hijo, Miguel José Monzón figuró en las listas de expulsados en 1827 y 1829 aunque pudo evitarlo acogiéndose a las excepciones de su avanzada edad y delicada salud que las propias Leyes prevenían. Por eso creemos que murió en Veracruz después de 1830. Quizá allí continúen viviendo sus descendientes. 

Juan O ‘Gorman Retablo de la Independencia (1960-1961) Pintura mural. Castillo de Chapultepec (México D.F.)
Lucía Pérez 
Jorcas

domingo, 7 de octubre de 2018

AGUILAR NATURAL 12

Las revistas editadas por las asociaciones locales son un indicador de la vida cultural de los pequeños pueblos de Aragón. Son publicaciones mantenidas por el tenaz esfuerzo de pequeños grupos de personas, alimentadas por un grupo más amplio de personas que tienen un gran cariño por su pueblo y apoyadas por ayuntamientos y otras instituciones que saben que una revista cultural es un pequeño tesoro.

Aguilar Natural es una de las revistas culturales con mayor vitalidad del Alto Alfambra. Es un fiel reflejo de la actividad de la asociación promotora: la Plataforma  Aguilar Natural

Vio la luz en 2009 como revista semestral. Con los años ajustó su periodicidad al año natural. Cada verano, desde entonces, ofrece sus noticias, sus artículos, a los aguilaranos (o chotos) que la esperan con ilusión y cariño. 

El pasado mes de julio, en su noveno año, ha salió a la calle su número 12.


Dedica su editorial al recién declarado Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. Desde esta bitácora queremos hacer eco del apoyo de Aguilar Natural a este proyecto, un proyecto que, en buena medida, tiene su origen en esta Asociación. Estas son sus palabras:

En los últimos meses se ha puesto en marcha el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. Han pasado nueve años desde que la Plataforma lanzara la idea y empezara a trabajar. Sin nosotros, tan pocos, tan decididos, no hubiera sido posible. Pero tampoco sin el ayuntamiento de Aguilar, sin los otros nueve consistorios del Parque, el Centro de Estudios del Jiloca, el Colectivo Sollavientos, la Comarca Comunidad de Teruel, la Diputación Provincial y la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón. Un Parque tan querido como trabajado, como trabajo hay por delante. El Técnico en Parques Culturales ya despliega una labor poco menos que febril. Está en ejecución el proyecto de "Señalización turística del Chopo Cabecero" (una inversión de 50.000 €), el convenio con la Comarca Comunidad de Teruel para explicar a escolares y visitantes el Parque (2.000 €), una intensa difusión a través de televisión, radio, prensa y redes sociales, y el desarrollo de proyectos de investigación sobre sus valores ambientales y culturales. 

Lo bueno es que se notará más si todos nos involucramos. Este proyecto crecerá lo que quieran los pueblos: vecinos, veraneantes, asociaciones, alcaldes... Por expresarlo con claridad. Nueve años de trabajo han servido para reconocer nuestro patrimonio… y con ello hemos abierto la puerta a las oportunidades de negocio. ¿Cuántas conversaciones dedicamos a preocuparnos por el futuro de estos pueblos? Aquí tenemos un cabo del que tirar. No es la panacea, pero nos hemos dado una oportunidad en una tierra donde no las regalan. Es nuestra responsabilidad y depende de nuestra iniciativa. Colaborando, con generosidad, mirando por todos los que estamos, ¿o acaso hay otra elección?



El primer artículo es una pequeña joya. Lleva por título "José Fernández Corcó: un profesor, un pueblo" y firma de Daniel Izquierdo. Es la historia de uno de esos profesores que, en tan solo un curso académico (el lejano 1967-1968), dejan una profunda huella en los niños de aquella escuela rural. Uno de esos profesores que no dicen, sino que hacen. De los que "llevan al aula la magia inapelable de la vida", de los que "asoma a sus alumnos a un realismo utópico que ensanche sus rutinas y los haga pensar".
   

El autor del artículo sintetiza una entrevista a realizada José Fernández Corcó, hace tiempo jubilado, en su vivienda de Camprodón (Gerona).


El segundo artículo "El delantal de la abuela" de Pilar Martín recoge los múltiples usos que tenía esa sencilla prenda doméstica en una sociedad austera a los ojos de una observadora nieta, con la luz del recuerdo y el cariño.

"La Geología de nuestro entorno" es un artículo divulgativo que resume la investigación realizada por Laura Najes como trabajo Fin de Grado en la interpretación de las rocas sedimentarias y de los fósiles del entorno de Galve y Aguilar del Alfambra que propone la definición de una nueva formación geologíca: la Formación Aguilar del Alfambra.


Este artículo ya fue publicado en una entrada de "Alto Alfambra".


El artículo "El alumbrado a través del fuego", firmado por Manuel Najes, ofrece una visión tecnológica de la iluminación mediante procesos de combustión. Incluye algunos guiños a los sistemas que se emplearon, hace no tantos años, en los pueblos de la zona.


El 10 de junio de 2017 se celebraron en Aguilar del Alfambra un  Taller de Ornitología en el Paisaje y el I Maratón Fotográfico de Naturaleza. La entrañable "Crónica de la VII Jornada Cultural", firmada por Mª Jesús Ortiz, refleja fielmente el buen ambiente de aquella mañana de campo.  


"El rocín o alondra de Dupont. Un ave de los montes de Aguilar" recoge la observación de un ejemplar de esta escasa y amenazada especie de ave esteparia un atardecer de diciembre en el paraje de Las Batiosas con un texto y fotos de Chusé Lois Paricio.


"Los chopos cabeceros como sumideros de dióxido de carbono" firmado por Manuel Najes cuantifica la capacidad de los álamos negros trasmochos de la Arboleda Singular Ribera del Alfambra como sistema captador de dióxido de carbono. Así mismo, expone el interés de mantener restos vegetales en el balance del ciclo del carbono y la función reguladora de climas locales de estas arboledas. Una visión original del tema. 


En total, veinticuatro páginas que rezuman buen hacer, cariño y compromiso con la tierra y por sus gentes y ... ¡muchas ganas!

¡¡¡Larga vida a Aguilar Natural!!!

viernes, 5 de octubre de 2018

CONOCIENDO EL PAISAJE DEL CHOPO CABECERO EN ALLEPUZ

El 21 de junio, recién estrenada la temporada estival y justo antes de la vorágine de trabajo que representa el verano en los pueblos del Maestrazgo, el personal que atiende las Oficinas y Puntos de Información de esta comarca nos reunimos con Chabier de Jaime para conocer la cultura y el paisaje en torno al Chopo Cabecero y hablar de la reciente conversión de este territorio en el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. 

En el Departamento de Turismo de la Comarca del Maestrazgo nos encargamos de coordinar la red de información turística de la comarca, proporcionando material promocional así como información variada de utilidad para las personas que atienden estos puestos. De la misma manera nos preocupamos por organizar reuniones y jornadas para trabajar en común y para formarnos, tanto invitando a ponentes que nos ilustran sobre temas de interés, como visitando lugares de nuestro entorno, más o menos próximo, que tenemos que conocer para poder luego informar sobre ellos. 


Tal fue el caso con el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra, del que forma parte Allepuz, en el territorio de la comarca del Maestrazgo. Quisimos conocer de primera mano qué supone la inclusión de Allepuz en este nuevo ente, y conocer los pormenores de la cultura en torno a este árbol y su importancia en el devenir de nuestro territorio. Además, como podemos encontrar ejemplares de chopo cabecero en más pueblos del Maestrazgo, aunque no estén incluidos en el Parque, nos interesaba más todavía. 


La reunión con Chabier de Jaime fue en un local del Ayuntamiento de Allepuz, donde este experto en la materia, además de gran comunicador, logró cautivarnos explicándonos el papel que esta cultura del aprovechamiento del chopo ha tenido en las sierras turolenses, así como su importancia en la economía, con la variedad de usos que se le daba a la madera que producían. 

Aprendimos conceptos como el de la escamonda; también sobre la antigüedad constatada de esta práctica, además del valor que muchos sectores conceden a estos paisajes que forma el chopo como paisaje cultural e histórico, y que, aunque esta práctica se realizaba en muchos países europeos sobre distintas especies de árboles, en la provincia de Teruel se conserva un número de ejemplares mayor de chopos cabeceros que en ningún otro sitio. 


Tuvimos ocasión de acercarnos a la Masía de la Pupilas y pasear rodeadas de chopos cabeceros en plena dispersión del fruto, esa semilla envuelta en pelusilla blanca que tanta alergia da a muchas personas, así como conocer los ejemplares de primera mano, los jóvenes, los más veteranos, tocarlos, sentirlos, disfrutarlos. 


En definitiva, nos encantó visitarlos porque de esa manera podemos respetarlos y darlos a conocer en todas sus dimensiones. 

Cristina Mallén 
Técnico Turismo y Cultura 
Comarca del Maestrazgo

miércoles, 3 de octubre de 2018

DE GROENLANDIA A MAURITANIA, PASANDO POR CAMARILLAS

La collalba gris (Oenanthe oenanthe) es un pájaro insectívoro muy popular entre las gentes de nuestros pueblos.

Tiene un plumaje de contrastados colores grises, negros, cremas y blancos, estos último especialmente en la base y en los lados de la cola (de ahí le viene el nombre castellano). Su observación resulta muy fácil para cualquier profano pues tiene un carácter inquieto y querencia a posarse cerca del suelo, siempre en ambientes abiertos. Hace uso, además, de construcciones humanas (pajares y parideras) para nidificar por lo que es muy localizable.

Por todo ello es bien conocida entre la gente de campo y por ello que incluso se cuente con una gama de nombres populares tales como zurribalba, cerribalba o rebalba, el que más he oído en el Alto Alfambra.

Rebalba. Foto: Uge Fuertes

Su alimentación se basa en insectos y otros invertebrados que captura en prados, lomas y tierras de labor próximos a roquedos, parameras o muros de piedra. Su estrategia de caza es inconfundible. Desde un posadero observa el movimiento de sus presas que se mueven sobre el suelo y, tras un corto vuelo e incluso una breve carrera, atrapa algún saltamontes, gusano o cualquier otro artrópodo.


Las migración de este pequeño pájaro ha sido estudiada bien estudiada por los científicos mediante la técnica del marcaje con anillas. Es fascinante


A lo que se suma su altiva presencia sobre un mojón, su voz chasqueante o su carácter nervioso. No es raro que sea uno de los pájaros que alegran al caminante de las lomas y los cabezos del sur de Aragón.

Por ello, es muy recomendable la lectura de su historia natural. La página Pájaros de España aporta una información muy amena e interesante sobre este pájaro que es tan común como apasionante.

Es una especie de un extraordinario éxito biológico ya que ha logrado extender su territorio de cría a lo largo de la mayor parte de Asia y Europa, especialmente en las estepas y llanuras centrales, pero también en en las fachadas atlánticas y mediterráneas, donde se encuentra la subespecie libanotica. También existen poblaciones en Islandia, el litoral de Groenlandia y la costa atlántica de Canadá (correspondiendo a la subespecie leucorhoa). E incluso en Alaska.

Es decir, su área de reproducción alcanza una extensión circumpolar de 320º (solo falta en el centro de Norteamérica) y una variación latitudinal que va desde los 30º del Atlas marroquí a los 80º de la isla Ellesmere, la más septentrional del archipiélago ártico canadiense.

Área de distribución de la collalba gris (Oenenthe oenanthe). El color naranja  representa el territorio en el que se reproduce (primavera y verano). En color azul, la zona de invernada (otoño e invierno). Fuente: Wikipedia
Todas las poblaciones, tanto las euroasiáticas como las norteamericanas, invernan en África, en un cinturón situado al sur del desierto de Sáhara que está comprendido entre Senegal y Kenia.

Imagen tomada de Institut für Vogelforschung

Su migración es uno de los casos más espectaculares dentro del grupo de las aves. 

Un ejemplar que críe en Alaska debe cruzar el estrecho de Bering, recorrer las estepas centrales de Siberia y Mongolia, las áridas tierras de Asia Menor y el desierto sahariano hasta acceder a las sabanas de Sudán en una singladura de 29.000 km. Es la ruta siberiana.

Así mismo, las poblaciones canadienses o groenlandesas cruzan el océano Atlántico (en ocasiones a través de Islandia y las islas Británicas) hasta Europa occidental por donde pasan a África a través de la península Ibérica llegando a recorrer 15.000 km. Es la ruta atlántica.

Todo esto, un pajarico de 16 gramos de peso. ¡Qué metabolismo!


Al parecer, también puede realizar el vuelo directo desde Groenlandia al continente africano atravesando el océano Atlántico en una sola jornada tal como sostienen unos investigadores daneses.


Las poblaciones locales del Alto Alfambra abandonaron los lugares de cría a finales de agosto dispersándose cada uno de ellos por los campos y eriales. Allí encontraron el alimento suficiente para mudar el plumaje (adultos) y terminar el desarrollo (jóvenes volanderos). 

A partir de septiembre se produce la marcha hacia el sur hasta alcanzar las tierras africanas. Durante este mes y las tres primeras semanas de octubre las poblaciones europeas más norteñas cruzan la península Ibérica durante su migración postnupcial, pudiendo observarse ejemplares solitarios sedimentados a lo largo del día que descansan o cazan en hábitats propicios.

Pero puede haber sorpresas.

Los estudios realizados en el valle del Ebro indican que un 18,05% de las collalbas grises que cruzan los campos aragoneses durante su migración otoñal son aves de la subespecie leucorhoa. Es decir, aves procedentes de la orilla occidental del Atlántico Norte. Se reconocen por ser más grandes (ver regla de Bergmann) y tener un plumaje más rojizo que las euroasiáticas (y locales).

Imagen tomada de Plateau de Herve (Bélgica)

La semana pasada estuve recorriendo los campos y lomas de Camarillas. Es un altiplano de escaso relieve que pertenece a la cuenca del Alfambra. En estos parajes los relieves más vivos corresponden a unos montes calizos de suaves formas mientras que las zonas bajas y llanas están prácticamente cultivadas en su totalidad por la fertilidad de sus tierras. En los cerros abunda un matorral formado por erizón, tomillo, pedrehuela y aliaga, resultado del histórico e intenso aprovechamiento ganadero de estos montes.


Sobre la piedra de una pequeña loma había una collalba gris. Por su tono rojizo y su porte se trataba de un individuo de la subespecie leucorhoa. Es decir un ejemplar procedente de Islandia, Groenlandia o la costa atlántica canadiense.


¿Y que hacía por Camarillas?

¡Con lo fácil que les resultaría a las rebalbas del Atlántico occidental el invernar en el sur de las Estados Unidos o en Méjico, donde abundan hábitats propicios! ¿Por qué acomete un incierto viaje que le obliga a cruzar el Atlántico hasta llegar a Europa y después cruzar el desierto sahariano? Esta odisea supone un enorme esfuerzo energético y un cúmulo de riesgos.


La explicación de este enigma puede ser la que sigue.

Durante la fase de máximo rigor de la última glaciación esta especie, o alguna especie ancestral, tendría su zona de cría en Eurasia a una latitud situada mucho más al sur que en la actualidad y sobre un tipo de hábitat similar al presente (espacios abiertos) siempre que se encontrara el tiempo mínimo libre de hielos para permitir el desarrollo de los prados y una rica comunidad de insectos. Con la llegada de la estación fría, migraría hacia África.

Al remitir la glaciación y comenzar el actual periodo de clima templado, conforme los hielos se fueron retirando hacia el norte, a un ritmo de uno o dos kilómetros al año, estas aves encontraban nuevos territorios con hábitat adecuado cada vez más al norte (hacia Escandinavia y Rusia), hacia el este (Siberia, Mongolia y Alaska) y hacia el oeste (Islandia, Groenlandia y Canadá). 

Pareja de machos de rebalba compitiendo por su territorio de cría al inicio de primavera. Foto: Carlos Pérez Naval
Las poblaciones nidificantes en Europa o en Oriente Medio lógicamente mantendrían sus hábitos invernantes en África. Pero las poblaciones americanas y del este de Asia parecería lógico que invernaran en territorios más próximos con hábitats idóneos más próximos, como América Central o el sur de Asia. Sin embargo no fue así y continuaron viajando, como lo hicieron sus ancestros, generación tras generación, hasta los cuarteles de invernada subsaharianos.

Las lomas y barbechos de Camarillas son el escenario de una historia evolutiva que nos habla de glaciaciones, retirada de hielos, de expansión territorial y de impronta genética en el comportamiento migratorio.