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jueves, 16 de agosto de 2018

LA AJEDREA (Y LAS ABEJAS), EN SU ESPLENDOR

La ajedrea común (Satureja intricata), más conocida popularmente en Aragón como jadrea, es una de las plantas más representativas de las lomas y rasos de las Tierras Altas de Teruel.


Es una pequeña mata de aspecto de almohadilla que, si le deja el diente de la oveja, puede levantar hasta 40 cm del suelo, aunque habitualmente es bastante rastrera.


Los pequeños tallos tienen abundantes pelicos. Las hojas, perennes, tienen un color verde intenso, el extremo agudo y son algo más anchas cerca del ápice que en la base. Produce un vástago a modo de inflorescencia con forma de espiga  y en donde se disponen las flores agrupadas a diferentes alturas. Cada flor tiene el cáliz con cinco dientes agudos que protegen a la corola, que es de color blanco y tiene dos labios (de donde le viene el nombre a la familia Labiatae).


La jadrea forma parte de matorrales abiertos y de pastos sobre sustratos rocosos. Es común en páramos y crestas calizas, en entornos muy iluminados y muy venteados, donde encontraría su óptimo ecológico. También puede encontrarse en claros de carrascales, pinares, rebollares y, especialmente, sabinares. Es propia de climas continentales, con fuertes oscilaciones térmicas y con escasez de precipitaciones. Sus poblaciones son extensas aunque de escasa densidad.


La deforestación de origen antrópico y los procesos de erosión subsiguientes han ampliado el hábitat de esta especie. Es decir, el ser humano indirectamente le ha favorecido.


Es una planta endémica del centro y el este de la península Ibérica. Se extiende por el Sistema Central, la cordillera Bética, en los páramos castellanos y, en especial, en la cordillera Ibérica donde puede encontrarse en los dominios de la superficie de erosión fundamental creados durante el Terciario. Es, pues, un endemismo iberolevantino.

En el Alto Alfambra prospera en los rasos y en las crestas, especialmente en los llanos de Camarillas, Galve, Allepuz, Aguilar, Jorcas, El Pobo y Ababuj. Es una planta que contribuye a formar paisaje. Y cultura. Un paraje comprendido entre estas dos últimas localidades, en la vertiente este de la sierra de El Pobo, se conoce como Jadriales. Todo queda dicho.


La floración se extiende desde julio hasta septiembre en el Alto Alfambra. Las tormentas veraniegas, tan habituales en la zona, le benefician notablemente. Es lo que ha ocurrido este año. La planta comenzó la primavera aprovechando el agua retenida en las arcillas que se acumulan en las grietas calizas por lo que produjo brotes muy vigorosos con abundantísima flor. Las tormentas de estos días de agosto van a prolongar la floración hasta bien entrado septiembre.

Esta planta produce néctar generosamente. En las horas centrales del día es común observar insectos volando de flor en flor, tanto silvestres ...

Syrichtus proto, un hespérido común en los jadriales
como domésticos, como es el caso de la abeja melífera ...

Apis mellifera libando néctar en la flor de la jadrea 
Los colmeneros valencianos y aragoneses lo saben bien. Cada verano suben sus cajas desde el litoral mediterráneo o desde el valle del Ebro. Este año, con expectativas. Se espera una de las mejores cosechas de miel de los últimos años. Falta hacía.


Otra modalidad de trashumancia.
    

Cuando volvamos a casa después de un paseo por el monte nos traeremos en las botas el aroma de la ajedrea. Y si compramos miel, nos llevaremos el néctar de las flores. Un extracto del verano en cada cucharada.

miércoles, 30 de mayo de 2018

EL NIÑO, LA ACEITERA Y EL CHOPO

La mañana del 3 de mayo había salido fría en Jorcas. Y eso lo sabíamos todos yendo preparados con la zamarra para pasear. Una ruta senderista con los alumnos del C.R.A. Teruel 1 (desde 3º de Primaria a ESO) por la ribera del río Alfambra hasta la localidad de Aguilar del Alfambra. Ese paseo iba dirigido y organizado por nuestro amigo Chabier de Jaime, gerente del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra



Nuevamente este profesor y naturalista nos adentraba hacia un entorno mágico y aunque cercano a nosotros, por descubrir. El sendero estaba lleno de sorpresas y aprendimos muchas pero muchas cuestiones relacionadas con el chopo cabecero, las plantas, los insectos, las piedras, el río y todo su conjunto natural. 



Mañana de luz potente, de nubes que iban y venían. Un río que bajaba con fuerza dejándose escuchar entre los meandros que formaba. Chabier de cuando en cuando recogía al grupo para contarnos historias fantásticas de ese lugar con encanto. Entre saucedas y chopos, por ejemplo, vimos acequias, un molino y un azud explicándonos su papel. Hablaba de las construcciones hechas mediante la técnica de piedra seca que iban apareciendo entre campos de trigo y cebada. También descubrimos que el río formaba islas naturales y que la fuerza del agua arrastra sedimentos, grava y rocas modificando constantemente el espacio. Ríos vivos que se comportan de forma equilibrada, lógica y coherente en sus largos viajes. Porque para ellos, nada sobra y todo tiene su sentido.

Existen unas plantas llamadas nazarenos, debido a su color, que su raíz es un bulbo. ¿Sabíais que las aliagas tienen hojas durante unos días antes de tirarlas? Nosotros pudimos verlas. Observamos también vizcoderos (majuejo o espino albar), hierba de los ballesteros, llamada así porque los ballesteros usaban su jugo para envenenar las flechas con las que mataban a sus enemigos. Nos paramos en varios endrinos en flor ...


... y Chabier nos comentaba que cuando saca la flor el vizcodero, ya se pueden plantar las tomateras.

Pero aún hay más todavía porque nos ilustró sobre la planta diente de león y yema de oro.


Aprendimos que los chopos pueden ser machos o hembras según el tipo de flor que tienen y que ahora estaban llenos de unas vainas con un líquido que hace de anticongelante y su función de funda es proteger a las diminutas hojas que han nacido. En breve, esas vainas se expulsarán y las hojas se abrirán mostrándose cada vez más grandes.

No sólo hubo encuentros con las plantas, arbustos y árboles. Conocimos a multitud de insectos, entre ellos, la aceitera.


La aceitera si la molestamos produce un líquido tóxico que puede irritarnos la piel. Pero fijaos que aprendimos que las avutardas, aves de mayor peso de la península, les encanta comer aceiteras porque esa sustancia que produce, aunque tóxica, les ayuda a eliminar parásitos internos y eso hace que sus plumas de la cloaca sean más blancas y atractivas para las hembras. Como podemos constatar, todo tiene un sentido en la naturaleza y ese equilibrio hay que intentar no destruirlo.


Por fin llegamos a Aguilar del Alfambra pero antes fuimos a ver el chopo cabecero del Remolinar con 250 años de antigüedad, el cual quedó finalista (tercera posición entre catorce candidaturas) en el concurso de "Árbol Europeo del Año 2015"


Después de nuestro gran paseo naturalista, llegamos al pueblo y comimos cerca del bar. Allí aprovechamos para comprarnos refrescos, helados y chuches. Se sorprenderían los habitantes de Aguilar del Alfambra viendo tanto zagal correteando por sus calles silenciosas.

Después de comer nos acercamos al Aula de Naturaleza del Chopo Cabecero y descubrimos entre paneles y fotografías, más cuestiones sobre este árbol y su hábitat. Además tenéis que saber que el padre del escritor Vicente Blasco Ibáñez nació en Aguilar del Alfambra.


Para poner el broche final a este maravilloso día, nos acercamos a la quesería "Quesos Hontanar" que está en la misma localidad. Milagros nos la enseñó explicando muy bien todo el proceso que conlleva hasta que se comercializa el queso.


¡Hasta pudimos ver la nave con las ovejas y corderos de la raza ovina Assaf ...


y cómo las ordeñaban!.


Después, degustamos varios tipos de queso que producen y hasta compramos alguno.

Como veis, fue una jornada muy educativa y cargada de aprendizaje. Seguro que los niños aprendieron muchas cosas que nunca olvidadán.

Y hablando de olvidos, lo que consideramos que nunca hay que olvidar es quienes somos y de dónde venimos. Nuestro territorio es por excelencia natural y muy hermoso. Preñado de mucha diversidad natural que hay que conocer, difundir y sobre todo preservar. Tenemos muy cerca de nosotros una riqueza natural de valor incalculable. ¡Salgamos más al campo!¡Conozcamos que nos brinda! Él, nunca nos fallará y devolverá a cambio de nada muchas alegrías y serenidad.

Para finalizar, desde el C.R.A. Teruel 1 damos las gracias a la Comarca Comunidad de Teruel (Cultura y Patrimonio) por haber financiado la actividad no suponiendo gasto alguno para nosotros y también a nuestro guía Chabier que por momentos nos recordó a la magnífica película de José Luis Cuerda "La lengua de las mariposas" donde su maestro Don Gregorio (actor Fernando Fernán Gómez) enseña a sus pupilos el lenguaje de la naturaleza entre paseos y felicidad.

José Mª Martínez (texto y fotos)

martes, 22 de mayo de 2018

DÍA INTERNACIONAL DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

En el año 2000 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró al 22 de mayo como Día Internacional de la Diversidad Biológica por coincidir esa fecha con la aprobación por 196 países del Convenio de la Diversidad Biológica en la Cumbre de Río. Este convenio fue definido como un instrumento para "la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos". Precisamente, tal día como hoy, este convenio fue firmado hace 25 años en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. 

La diversidad biológica se refiere a las variedad de formas que pueden presentar los seres vivos, lo que incluye desde la variabilidad genética dentro de las poblaciones hasta la variedad de ecosistemas, pasando, lógicamente, por la variedad en especies. Todas estas formas son necesarias para la existencia de la vida sobre la Tierra. 

El pasado 4 de mayo recorría el valle del río Seco, aguas abajo de La Hoz, en el el término municipal de Ababuj. Un escarabajo recorría inquieto el suelo de un prado fresco cercano al arroyo. No paraba quieto, pero me dio tiempo a fotografiarlo. 


No sabía nada de él. Envié una foto del citado coleóptero al portal Biodiversidad Virtual, siendo identificado por el experto Francisco Ángel Montes como Iberodorcadion terolense. Esta especie pertenece a la familia Cerambycidae (longicornios o cerambícidos) y fue descrito en 1902 por M.M Escalera  como Dorcadion terolense. Dentro del género Dorcadion hay una amplia variedad de formas, por lo que se estableció el subgénero Iberodorcadion que algunos entomólogos dieron posteriormente el rango de género. Aún sigue abierto el debate.

Sea Dorcadion terolense o sea Iberodorcadon terolense, lo que no cabe duda es la filiación territorial a las Tierras Altas de Teruel, pues no en vano fue descrito como tal a partir de ejemplares encontrados en Monteagudo del Castillo, Gúdar, Valdelinares y Escriche. Su área de distribución se extiende desde la sierra de Cucalón hasta la sierra de Gúdar. Es pues un endemismo turolense.

Es propio de los prados y pastizales de las montañas del sur de Aragón. Originalmente estaría vinculado a los pastos abiertos sobre sustratos rocosos. El desarrollo de la ganadería extensiva de ovino por el ser humano en las sierras turolenses durante varios siglos debió favorecer a este coleóptero pues su hábitat propicio (páramos y prados) se extendió a partir de los bosques preexistentes.


Hoy día 22 de mayo, Día Internacional de la Diversidad Biológica, en el Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra queremos recordar tres ideas. La primera es que la biodiversidad es importante para las generaciones actuales y futuras. La segunda es que aquella que es el resultado de un largo proceso evolutivo en el que también ha influido el ser humano. Y, por último, que las Tierras Altas de Teruel albergan a numerosas especies que son tan singulares como poco conocidas. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

SEGUIMIENTO DE MARIPOSAS EN LA SIERRA DEL POBO

Las mariposas forman uno de los grupos de insectos más populares. Su hermosura, dinamismo, ligereza y fragilidad siempre nos ha llamado la atención a las personas, sobre todo a los niños. Coleccionar mariposas suele ser (solía, pues los tiempos y la sociedad cambian) una de las maneras de acercarse al conocimiento de los insectos y, en ocasiones, a la vida silvestre. Las mariposas son animales que no pueden faltar en nuestro imagen mental del campo y del monte primaveral. 

Colias crocea. Valle de la Salobreja (Monteagudo del Castillo)
Pero, al mismo tiempo, las mariposas son unos insectos que tienen un complejo ciclo biológico en el que existen cuatro fases: huevo, larva (oruga), crisálida (pupa) e imago (la forma adulta). La dieta de las orugas y la de los adultos no suele coincidir. Y, por otra parte, existe una estrecha especificidad entre las especies de mariposa y de planta nutricia. 


El planeta está inmerso en un periodo de cambio. Siempre lo ha estado. Pero, en los últimos siglos, la transformación humana de los ecosistemas ha sido muy intensa y muy rápida, en términos de tiempo geológico. Los cambios pueden tener lugar a diferentes escalas. Cambios locales, por transformación de ecosistemas maduros, por aporte de sustancias tóxicas o por abandono de prácticas agrarias tradicionales, por citar algunos casos. O cambios globales, por introducción de especies exóticas o por alteración del clima a gran escala. 

Y, ante estos cambios, las comunidades biológicas responden. Algunas especies se ven beneficiadas, otras pierden oportunidades y disminuyen sus efectivos. Casi todas ajustan su distribución geográfica a las nuevas condiciones del medio.

Hacer un seguimiento durante varios años de las poblaciones de mariposas en un determinado paraje ofrece una pequeña ventana a los cambios ecológicos que operan en este espacio a nivel local (meteorología, usos del suelo, etc.). Pero, si este seguimiento se realiza en muchos lugares al mismo tiempo, se puede disponer de una visión más amplia de estos procesos a escala espacial. Y si, además, estos seguimientos se desarrollan durante varias décadas, se consigue extender la escala temporal. Es decir, conocer mejor lo que está ocurriendo en la Biosfera. Algo que interesa a los científicos y al resto de la sociedad.


Hace más 40 años se iniciaron los programas de seguimiento de las poblaciones de mariposas en el Reino Unido extendiéndose desde entonces por el resto de Europa. En esencia, se trata de realizar un recorrido a pie y de forma periódica a través de un determinado paraje registrando el número de ejemplares de cada una de las especies de mariposas diurnas observadas. Años después se constituyó el Butterfly Monitoring Scheme (BMS) proponiendo un mismo protocolo a la hora de realizar los recorridos, obtener y analizar los datos, así como expresarlos en forma de indicadores para evaluar las tendencias de las poblaciones.


En la península Ibérica y siguiendo el modelo británico en 1994 se pone en marcha BMS Catalunya, con el apoyo de la Generalitat de Catalunya. En 2014, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Estación Biológica de Doñana y aficionados a la Entomología crearon BMS España animando a participar a naturalistas voluntarios en este proyecto internacional de ciencia ciudadana. Y ese mismo, el Alto Alfambra se sumó a dicho dicho proyecto de la mano del naturalista Ángel Marco a partir de la creación de un recorrido en la vertiente oeste de la sierra del Pobo.


En concreto, el recorrido se realiza en una finca del Gobierno de Aragón (en el paraje de El Portichuelo) que dedica a aprovechamiento por el ganado vacuno de la raza Serrana Turolense.


Este espacio natural está declarado como Lugar de Interés Comunitario Castelfrío-Mas de Tarín (ES 2420038) dentro de la red de áreas de conservación de la biodiversidad en la Unión Europea (Red Natura 2000).


Se trata de un itinerario de 2.900 m de longitud que atraviesa ocho sectores que corresponden con otros tantos tipos de ambientes naturales. La tarde del pasado 11 de septiembre Ángel tuvo a bien dedicarme un rato para mostrarme el lugar y, sobre todo, la metodología en la recogida de datos. No era la mejor hora y el día era demasiado ventoso, poco favorable para la actividad de estos insectos. Por ello, realizamos completo el transecto pero no registró los datos para el estudio.

Comenzamos siguiendo un sendero que se internaba en un prado salpicado de espinos.


Las mariposas que reconocía directamente, las iba anotando. Aquellas que no le resultaban conocidas a simple vista intentaba capturarlas con ayuda del cazamariposas ...


e identificarla en mano con la guía de campo ...


Con la fragilidad que se les supone a las mariposas, resultaba sorprendente la resistencia al manejo que presentaban, volando perfectamente tras su liberación.


El itinerario recorría las laderas de varias montañas atravesando gran variedad de ambientes. Una balsa alimentada por un arroyo ...


espinares y prados sobre sustrato silíceo ...


o sobre sustrato calizo ...


Matorrales abiertos de espliego, aliaga y tomillo ...


en la orla de un joven carrascal con sabina negral que prospera sobre unos montes rocosos ...


Este año, Ángel ha realizado 26 visitas, entre el 1 de marzo y el 30 de septiembre, observando un total de 1.938 ejemplares correspondientes a 81 especies de mariposas. Ha sido una temporada marcada por la escasez de precipitaciones y por las elevadas temperaturas que pudo afectar al nacimiento de nuevas generaciones de algunas especies. 

Sin embargo, en relación con las tres campañas anteriores los resultados de los muestreos apuntan a una mayor abundancia total y a una mayor diversidad biológica.

Los meses de mayor actividad corresponden al final de primavera y al principio de verano ...


Entre los resultados destaca la presencia de Erebia zapateri, un endemismo de la cordillera Ibérica meridional que se encuentra recogido en la Lista Roja de las Especies Amenazadas de la UICN y Chazara prieuri, otra mariposa endémica ibero-magrebí considerada como Vulnerable en el Libro Rojo de los Invertebrados de España.

Cuatro años de muestreos sistemáticos que ayudan a comprender la importancia ecológica de estos pastizales de la montaña mediterránea y aportan datos para estudios de ámbito global.